Las cuatro playas de la ciudad de Cádiz, Cortadura, La Victoria, Santa María del Mar y La Caleta, que acaban de revalidar la bandera azul un verano más, estrenan este año 2026 además, en sus igualmente renovadas torretas de socorrismo, simbología para personas daltónicas, que no pueden distinguir ciertas diferencias de color.
Al respecto, las tradicionales banderas roja, amarilla y verde sirven en socorrismo para avisar a los bañistas sobre el estado del mar y los posibles riesgos que entraña el baño en las aguas.
Y en el caso de la capital gaditana (la pretemporada está activa desde el pasado Domingo de Ramos), ya se están usando nuevas banderas que incorporan signos del código ColorADD: un sistema gráfico de identificación de colores para que las personas que padecen daltonismo puedan diferenciar con facilidad un color de otro. Este código inclusivo y universal.
En concreto, estos signos consisten en una barra diagonal para la bandera amarilla, un triángulo que apunta hacia la izquierda para la bandera roja y una barra diagonal junto a un triángulo que apunta hacia la derecha para la bandera verde.
“NUESTRAS PLAYAS SON AÚN MÁS INCLUSIVAS”
En la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, el concejal de Playas, José Carlos Teruel, afirma que “con esta medida, que hace que nuestras playas sean aún más inclusivas, queremos que estas personas puedan conocer a través de estas banderas especiales el estado de nuestras aguas antes del baño, garantizando así su seguridad”.
Actualmente, las banderas ondean en las tres torres de vigilancia y socorrismo ya instaladas en La Caleta, Santa María del Mar y La Victoria, y desde el 1 de junio (con el inicio de la temporada baja) se izarán cada jornada también en las otras cinco nuevas torretas que quedan por montarse a lo largo del litoral gaditano.
Por otro lado, se espera que aproximadamente a mediados de este mes de mayo, la Demarcación de Costas lleve a cabo trabajos tanto en La Victoria como en Santa María del Mar para aportar unos 40.000 metros cúbicos de arena (que se traduce en una inversión de 600.000 euros), buscando mejorar de cara al verano ambas playas, castigadas por los temporales invernales.













