CRÓNICA JORNADA 3. A horas para que se cierre, de una vez, el mercado de fichajes de verano, y Suso colgando las botas para convertirse en “representante institucional del club” (sin que nadie entienda qué es eso, para qué y por qué), el estadio Nuevo Mirandilla se despedía de agosto recibiendo a un Real Valladolid sin sumar en este arranque liguero. Y con la afición amarilla con la mosca detrás de la oreja.
Mosqueada, sí, y de momento no tanto por lo deportivo, todo el mundo comprende que el renovado equipo está en proceso de cocción. Más bien por el tejemaneje de movimientos societarios que podrían dejar al club absorbido por Nomadar, esa oscura empresa del inefable Rafa Contreras cotizada en bolsa y con sede en Delaware, allá por EEUU. Así, en la previa del encuentro la Plataforma 1910 convocaba una protesta en los bajos de Tribuna “para que sepan que no vamos a parar hasta que se vayan”, tras la pancarta ‘Hartos de vuestra incompetencia y falta de transparencia’.
Ajeno a los bailes accionariales, Albert Celades subrayaba en la previa, en modo automático, las “muchas ganas de conseguir la primera victoria” de los suyos; e incidía en que “tenemos una plantilla que estamos intentando optimizar. Es importante que haya gente de la cantera que entienda lo que buscamos”.
Sin embargo, en su inesperado once inicial para medirse a los de Pucela se caían ya los nombres del filial que han estado compitiendo a buen nivel en las dos primeras jornadas, incluso Juan Díaz. Y se confirmaba a Ezkieta, bajo palos; Javi Castro, Manu Fernández, Kovácevic, en defensa engañosa de tres, con Gocholeishvili en la derecha arriba y abajo; un centro del campo conformado por Antoñito, Damián, Dilán Zárate y el recién llegado Jandro Orellana; y arriba, Izeta y García Pascual, de capitán.

Sin un control claro comenzaba la partida, con alternativas y poco peligro, hasta que en el 15 Ponceau abortaba una internada en el área de Jandro con agarrón y el árbitro no dudaba en pitar penalti. Un minuto después, desde los once metros no fallaba Urko Izeta, subiendo el 1-0 al electrónico, contentando a las 16.000 personas en la grada; menos al centenar de la afición vallisoletana.
Con el resultado en contra, el conjunto de Fran Escribá trataba de irse arriba, y en el minuto 24 Jokin Ezkieta despejaba un buen lanzamiento rival. Sin embargo, los de Celades parecían manejar con cierta solvencia la situación cuando mantenían la pelota y hasta con sentido (otra cosa era sin balón), intentando pausar el juego. Aunque en el 34, el portero volvía a intervenir de forma magistral para evitar el empate.
Y cuando parecía que se llegaría al descanso sin más novedades, en una acción rocambolesca en el minuto 42 marcaba Luis Chacón la igualada. Al otro lado, todavía tendrían los locales una oportunidad de romper ese 1-1, con un disparo de Jandro se iba a las nubes; y ya en la prórroga, con un cabezazo de Zárate que entraba, se celebraba, mas el de negro anulaba por supuesto fuera de juego.
Y DOS GOLES QUE NO SUBIERON
Entrados ya en el segundo tiempo, el Cádiz volvía a tener cerca el segundo tanto en las botas del debutante georgiano Gocho, rozando la madera, tras unos primeros diez minutos de tanteo. Poco después respondía el Valladolid con un tiro de Yeray a las manos de Ezkieta. Y en el 60, un centro del excadista Iván Alejo lo cabeceaba Chacón, subiendo momentáneamente el 1-2.
Duró poco la alegría para los pucelanos: el VAR se chivaba de algo, el árbitro se acercaba al monitor a chequear y anulaba el gol. Entretanto, salieron al verde Borja Vázquez y Joaquín (¿pero no se iba?) por Izeta y Jandro. Y Dilan Zárate culminaba una contra pegándole demasiado flojo.
Para los últimos veinte minutos se incorporaban también Cristian e Ibon Sánchez por Manu Fernández y Zárate. Y a los de Celades les seguía faltando generar arriba y poner en apuros de verdad a Aceves.
En un jugadón, el canterano Borja Vázquez se plantaba en el área, con la puntería torcida. Ya en el minuto 84, no se sabe muy bien cómo, se cantaba el 2-1… y se anulaba, también. Vladys sustituía a García Pascual, y los visitantes casi la meten por la escuadra en un lanzamiento lejano.
Hasta siete minutos de tiempo extra se decretaron, y el Cádiz se echó al ataque (sin achuchar) con más ahínco teórico que los de Escribá, que pese a ello casi con el tiempo cumplido estuvieron demasiado cerca de la victoria en dos acciones.

“ESTE PROCESO QUE NO SE CONSIGUE DE LA NOCHE A LA MAÑANA”
Y se acabó: otro empate, otro punto escaso, y demasiado silencio en el estadio como respuesta, consciente de que su equipo continúa en construcción: sigue rehaciéndose tras el cambio a última hora de Garitano por Celades, y la operación renove. Al menos, este venidero 1 de septiembre se conocerá la plantilla definitiva con la que el entrenador catalán podrá terminar de perfilar su propuesta, todavía algo indefinible (aunque hay algo ahí…), sin pólvora, y aferrado a las paradas salvadoras de Ezkieta. Querer, querer ahora se quiere (no como en tiempos recientes), pero ¿poder?
La valoración pospartido del técnico es que “sumamos un punto más y seguimos invictos, aunque no es lo que queríamos. Cada equipo ha tenido sus momentos y creo que, en el global, ha sido un partido igualado y el resultado es justo; un partido abierto, con desgaste, idas y vueltas, jugadores que llevaban tiempo sin competir y todavía nos falta algo de ensamblaje”.
Además, Albert recalcaba que hoy día, y a la espera de las últimas salidas y llegadas, está contento con el grupo: “hay muchos jóvenes que quieren mejorar, aprender y asentarse en el fútbol profesional, y trabajan muy bien. Hay que recordar que tenemos 15 jugadores nuevos y un entrenador que lleva dos semanas y media aquí. Es un proceso que no se consigue de la noche a la mañana”.
Eso sí, más pronto que tarde debe finalizar esta segunda pretemporada y ya tocará examinarse de verdad. DIARIO Bahía de Cádiz













