La Casa de Iberoamérica, de Cádiz, acoge hasta el 30 de octubre la exposición ‘Ese mar que nos une. Profundo e inmenso océano’, una muestra con obras de artistas que convierte el mar y su capacidad para conectar territorios, culturas y sensibilidades en el hilo conductor de una amplia propuesta artística.
La actividad, organizada por la Zona Franca con la colaboración del Ayuntamiento y de la Real Academia de Bellas Artes de Cádiz, forma parte de la programación de la XXIX Conferencia de Zonas Francas de Iberoamérica y del Blue Zone Forum-InnovAzul 2026 (ya se sabe que contará con la astronauta Sara García Alonso en la inauguración), que coincidirán en la capital gaditana a finales de octubre.
Esta exposición comisariada por Bernardo Palomo agrupa obras de distintas disciplinas y lenguajes artísticos para construir “una mirada plural sobre un océano que ha marcado históricamente la identidad de Cádiz y su relación con otros pueblos”. Pintura, escultura, fotografía, ilustración e instalaciones dialogan en una muestran en la que el mar aparece “como paisaje, memoria, materia, color, experiencia y, sobre todo, como espacio de encuentro”, se explica en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz.
Reúne obras de artistas de la provincia gaditana como: Antonio Agudo, Augusto Arana, Manuel S. Arcenegui, Carmen Bustamante, Luis Gonzalo González, Abel Ippólito, Pablo Juliá, Joaquín Hernández ‘Kiki’, Sylvain Marc, Antonio Aparicio Mota, Paco Pérez Valencia, Antonio Rojas y José Antonio Pérez de Vargas ‘Vargas’, todos ellos vinculados a la Real Academia Provincial de Bellas Artes de Cádiz. A ellos se suma la pintora argentina Ingrid Haubrich, cuya presencia incorpora simbólicamente a la exposición la otra orilla del Atlántico, “y refuerza su vocación iberoamericana”.
MIRADAS DIFERENTES, EL MAR SIEMPRE PRESENTE
A decir del comisario de la exposición, “permite reunir distintas generaciones, disciplinas y lenguajes de una creación artística vinculada a Cádiz que tiene una enorme calidad y una importante proyección. Pintura, escultura, fotografía, ilustración e instalación construyen miradas muy diferentes, pero todas encuentran un territorio común en el mar, en la luz y en ese horizonte azul que forma parte de la propia esencia de Cádiz”, incidía Bernardo Palomo en la reciente inauguración.
Así, la diversidad de los artistas y de las disciplinas permite recorrer distintas formas de aproximarse al mar y al paisaje. Antonio Agudo lleva al espectador desde las Barrancas del Cobre mexicanas hasta las costas irlandesas de Dingle; Carmen Bustamante convierte playas, dunas, arenales y orillas en escenarios que trascienden el paisaje; mientras que Pablo Juliá recupera a través de la fotografía espacios que forman parte del imaginario colectivo de Cádiz.
Especial significado adquiere también la obra de Joaquín Hernández ‘Kiki’, que establece un diálogo visual entre Cádiz y La Habana, con imágenes de La Caleta, la Bahía o el Malecón habanero; o la propuesta de Paco Pérez Valencia, que convierte el propio océano en materia, relato, experiencia y memoria mediante obras realizadas sobre velamen reutilizado.
La escultura está presente a través de creadores como Augusto Arana, Sylvain Marc y Antonio Aparicio Mota, mientras que Ingrid Haubrich incorpora desde Buenos Aires una mirada en la que el color y especialmente los azules adquieren un gran protagonismo.
‘Ese mar que nos une’ se completa con las obras de Manuel S. Arcenegui, que transita desde los paisajes urbanos de Venecia hasta una pintura en la que el color asume todo el protagonismo; Luis Gonzalo González, presente a través de un universo personal de grafías, formas y color desarrollado en pintura, seda y cerámica; y Abel Ippólito, que convierte 40 dibujos a grafito en una narración ilustrada situada en Cabo de Gata en 1976.
Por su parte, Antonio Rojas transforma el paisaje en un espacio de memoria y perspectiva, mientras que José Antonio Pérez de Vargas ‘Vargas’ se adentra en una abstracción de gran intensidad cromática y expresiva.
La muestra, diseñada por Isabel Halo y con textos del propio Bernardo Palomo, nace de la colaboración entre la Zona Franca de Cádiz y la Real Academia Provincial de Bellas Artes de Cádiz, una alianza entre dos instituciones de ámbitos diferentes que “encuentran un espacio común para generar nuevas conversaciones y proyectar la creación artística vinculada a Cádiz”, apostillan desde la organización.














