La Bahía de Cádiz y la Doñana gaditana (las marismas de Sanlúcar y Trebujena) forman parte de ‘Convivial Waterfronts’ (litorales acogedores), un proyecto europeo que busca cambiar la forma de entender y gestionar los frentes marítimos urbanos en un momento especialmente delicado para la costa, marcado por el cambio climático y la subida del nivel del mar, la pérdida de biodiversidad y la presión sobre el territorio. La iniciativa cuenta con la participación de la ONG gaditana Salarte, presidida por Juan Martín Bermúdez.
Se trata de un proyecto internacional de investigación-acción con una duración de cinco años, entre 2026 y 2031, y un presupuesto de algo más de 1,9 millones de euros, financiado por la Fundación Volkswagen en el marco del programa Change! Fellowships and Research Groups, y coordinado por la Technical University of Munich bajo la dirección científica de la doctora Anna S. Antonova.
La importancia de la iniciativa, explican desde Salarte en un comunicado remitido a DIARIO Bahía de Cádiz, radica en que plantea una idea “tan sencilla como poderosa”: la conservación no debe entenderse solo como protección, sino también como convivencia y gestión.
O lo que es lo mismo, “como una forma de reconciliar a las personas con los ecosistemas que habitan, incorporando la vida cotidiana, la cultura, la memoria del territorio e integrar los usos tradicionales en los procesos de recuperación ambiental y potenciación del capital natural”.
En ese marco, parte del entorno costero de Cádiz ha sido elegido junto a Burgas, en Bulgaria, y Vlorë, en Albania, como uno de los litorales europeos en las que se desarrollará este trabajo piloto.
Entre los objetivos del proyecto figuran la creación de nuevos modelos de conservación costera “más justos e inclusivos”, el refuerzo del papel de las comunidades locales en la protección del litoral, la generación de herramientas prácticas para las administraciones públicas y la elaboración de materiales científicos y divulgativos “capaces de influir en futuras políticas urbanas y ambientales”.
SE IMPLEMENTARÁ UN “LABORATORIO URBANO VIVO” EN CÁDIZ
En el caso gaditano, Salarte ejercerá como corresponsable del proyecto y liderará la puesta en marcha del llamado ‘Urban Living Lab’, un laboratorio urbano vivo en el que, en la teoría, se trabajará con administraciones, entidades locales, sector pesquero y acuicultura, salineros y otras actividades económicas vinculadas, universidades, ámbito cultural y ciudadanía para poner en marcha soluciones concretas y útiles para el territorio.
Ese trabajo se centrará en cuestiones “muy ligadas a la identidad de Cádiz”, como la restauración de marismas, salinas y esteros, la recuperación y potenciación de actividades tradicionales, el impulso de la gastronomía vinculada al paisaje marismeño, la educación ambiental o el desarrollo de acciones culturales y artísticas que ayuden a estrechar el vínculo entre la población y su entorno costero.
La ONG Salarte remarca que su participación es especialmente relevante porque aporta al proyecto europeo experiencia real sobre el terreno, conocimiento técnico y una red consolidada de colaboración con administraciones, universidades, salineros, acuicultores, cofradías de pescadores, empresas, agentes científicos y actores del ámbito gastronómico y cultural.
Convivial Waterfronts comenzará con una fase de análisis, mapeo de actores y trabajo preparatorio, antes de dar paso a talleres, experimentos piloto y acciones de co-creación que se desarrollarán en Cádiz a lo largo de varios años. Al respecto, ya se avanza que en mayo-junio de 2027 se celebrará en la Bahía gaditana un taller específico sobre el proyecto con todos los actores del territorio.
Y todo con mirada puesta en 2031, fecha en la que culminará un proceso que “aspira a situar a la provincia de Cádiz como referencia europea en una nueva forma de pensar la conservación del litoral urbano”.
Con su participación en este proyecto europeo, Salarte dice situar a Cádiz “en el centro de los grandes debates internacionales sobre el futuro de las zonas costeras”, y lo hace desde una convicción muy pegada al territorio, “porque proteger la naturaleza pasa por entenderla, vivirla y compartirla”, sentencia.
POR LA PUESTA EN VALOR DE SALINAS Y ESTEROS DE LA BAHÍA
Entretanto, la Asociación Bahía de Cádiz (ABdC) continúa reclamando un “compromiso colectivo” de todas las administraciones para salvar un entorno que consideran “infrautilizado”, las salinas y esteros, una seña de identidad de la propia Bahía gaditana.
En los últimos días representantes de este colectivo se reunían con la subdelegada del Gobierno de España, Blanca Flores, para trasladarle sus actividades (despesques, rutas interpretativas, el proyecto Salina Los Dolores…) y su lucha por conseguir la restauración de las infraestructuras de los esteros y salinas, las casas salineras y molinos de mareas, entre otros. Para ello, se insiste en reclamar un compromiso de todas las entidades públicas implicadas: la Demarcación de Costas, la Junta de Andalucía, el Parque Natural Bahía de Cádiz y los diferentes ayuntamientos; “todos tienen algo que decir”.
“Estamos convencidos que con el apoyo público y privado se puede alcanzar un modelo productivo aprovechando las potencialidades y generando riqueza y empleo, lo que revertiría en un impulso económico y medioambiental de la zona”, se defiende desde la entidad, que agradece la “sintonía” mostrada por la socialista Blanca Flores y su compromiso en hacer llegar sus reivindicaciones al subsecretario de Estado y al director de Costas.
Igualmente, hace unas semanas la ABdC recibió en la Salina de San Vicente en San Fernando al eurodiputado del PSOE y miembro de la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, César Luena, en una jornada para analizar el impacto ambiental y económico que sufren las salinas y esteros de la zona.
A pesar de las dificultades, según Luena existen hasta cinco vías de financiación europea disponibles para actuar en la Bahía: el programa LIFE, los fondos Feder, el Fondo Marítimo, Pesquero y Acuícola, el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (los fondos Next Generation) y el propio Plan de Restauración.
No obstante, fue tajante respecto a quién debe activar estos recursos: “yo estoy aquí para dar la cara y mediar ante la Comisión Europea, pero mi papel será siempre secundario si quien tiene la competencia exclusiva, que es la Junta, no ‘aprieta el botón’. Se necesita un plan integral de rehabilitación, pero la administración autonómica ya está tardando en demostrar su compromiso”, lamentó.















