Ya casi estamos en Semana Santa. En esta España nuestra, laica y espolvoreada de diversidad religiosa y cultural. Vemos como Israel perpetra un genocidio en Gaza y ahora va a por el Líbano previo paso por Irán. Sustentado en todo momento por Donald Trump.
Comprobamos como los jóvenes fascistas de Vox pasan por el barrio de El Príncipe en Ceuta y dejan un cartelito en el que ponen de manifiesto que Israel apoya a Marruecos mientras critican la presión del Reino Alauita sobre Ceuta y Melilla, pero es que Vox defiende plenamente al sionismo genocida e incluso por encima de los intereses de nuestro propio país.
De hecho las huestes de Abascal también anteponen a Trump a los intereses españoles, que menosprecian. La mayoría de los seguidores de Vox son fervientes defensores de los Tercios de Flandes y de la Iglesia Católica. ¿Son conocedores de la religión que profesa el pseudo dictador adorador del dólar? ¿Son conscientes de que avala a la iglesia evangélica de la que se retroalimenta?
¿Sabemos lo que piensa la iglesia evangélica de la Semana Santa? ¿De los santos católicos? ¿De la virgen María? ¿De la figura y autoridad papal?
Creo que lo que tenemos claro es que la iglesia evangélica lo que sí respeta y potencia es la autoridad de Trump.
Ejerce el poder quien puede, ejecuta la maldad quien la lleva en el alma, potencia la crueldad quien no posee valores ni empatía, bombardea una escuela quien es igual que el que lo ordena.
He traído a colación la Semana Santa en este artículo porque forma parte de la identidad española de manera oficial desde el siglo XII si no estoy equivocado.
Refiriéndome siempre a su vertiente cultural. Una especie de identidad arcaica yuxtapuesta con la ensoñación, convertida en manipulación es la que se defiende desde la derecha y ultraderecha. Es decir, descontextualizan actuaciones para pervertir el mensaje.
Los Tercios españoles, entre los que estaban evidentemente los “Tercios viejos” que conformaba la mayoría de los Tercios de Flandes eran multiculturales, multinacionales y multilingües. Y sin embargo lo utilizan como símbolo propio los fascistas. Lo que realmente les interesa no es la parte humana de estos militares, sus penurias, su unión y solidaridad, su instinto de supervivencia, etc. sino sus acciones de supremacía sobre otros pueblos.
estos son los patriotas vende patrias sumisos ante los poderos y envalentonados ante los que consideran débiles
Vox aplaude al Israel sionista y a los EEUU trumpista. Los mismos que nos harían lo mismo a los españoles que a los gazatíes, iraníes o libaneses si lo consideran oportuno. Los mismos que alientan las ínfulas expansionistas marroquíes sobre territorios españoles en el norte de África. Estos son los patriotas vende patrias sumisos ante los poderos y envalentonados ante los que consideran débiles.
La Semana Santa puede apreciarse desde la religiosidad, desde la festividad o desde la cultura y muy posiblemente desde la suma de ellas y más aún. Pero nos habla de un personaje histórico que luchó por la igualdad de la mujer en una época en las que estaban absolutamente subordinada al macho y por una igualdad social que era inexistente.
Con esto no estoy haciendo ninguna correlación política actual ni pasada, sino exponiendo la falsedad de partidos ultraderechistas que jamás defenderían estos postulados y sin embargo enarbolan banderas de identidad religiosas concretas.
En su día Vox estuvo financiado por la oposición iraní, musulmana. Hoy día celebra las actuaciones del sionismo en Oriente Medio, y desde el primer instante se ha alineado con Trump y sus tesis evangélicas.
Visto lo visto no parece demasiado alejado de la realidad el aforismo de Soul Etspes: “La subordinación al poderoso es la auténtica bandera del fascista español”. DIARIO Bahía de Cádiz












