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Un empate de garra que no esconde la realidad: este no es el Cádiz

El Cádiz volvió a verse con su afición, tras el ‘parón’ por el no-partido del Reus, en una noche de lunes extraña para el fútbol (la tele manda), recibiendo al Real Zaragoza. Un choque con dos partes diferentes: la desastrosa defensa amarilla propició que los mañicos iniciaran la segunda mitad con un 1-3 en el marcador. A partir de ahí, y sobre todo tras el 2-3, los de Cervera reaccionaron y a base de coraje, garra e individualidades, más que de juego, lograron el empate 3-3 en el último suspiro. Pero este Cádiz no es el Cádiz.

CRÓNICA J-33. La visita del Real Zaragoza al Ramón de Carranza, en la noche del lunes, cerraba una jornada 33 de Segunda en la que el Cádiz, ganando, aspiraba a escalar a la cuarta posición de la tabla. Un equipo amarillo que volvía a competir dos semanas después tras el descanso obligado por el no-partido del Reus, y que encadenaba su tercer partido consecutivo como local.

Con el reto de volver a mostrar solidez y seriedad, y de paso, amarrar los tres puntos ante un conjunto maño que lucha por huir de la zona peligrosa, Álvaro Cervera contaba de inicio con: Cifuentes, bajo palos; Matos, Carmona, Kecojevic y Sergio Sánchez, en defensa; Álex Fernñandez y Edu Ramos en el centro del campo; y arriba, Jairo, Machís, Manu Vallejo y Lekic. Resaltaba la ausencia de Rober Correa atrás, que en los últimos días se ha visto envuelto en una polémica extradeportiva.

Con las gradas menos pobladas de lo habitual, unas 11.000 personas (los inexplicables partidos de los lunes es lo que tienen) y el sector de Brigadas Amarillas ausente durante los primeros minutos protestando precisamente por estos “horarios infames”, comenzaba el choque, con tanteo entre los equipos y poco que reseñar. Hasta el minuto 5: una doble ocasión lejana de Jairo la respondía el Zaragoza con peligro, Pombo sorteaba a Cifu y era Camona el que salvaba el tanto casi en línea de gol.

En el 9, era Vallejo quien aprovechaba un saque de esquina para fusilar a Cristian Álvarez, que repelía el trallazo. Sin embargo, el primero lo marcaban los hombres de Víctor Fernández, en una jugada en la que medio equipo amarillo se quedaba plantado reclamando fuera de juego, Pep Biel se veía solo ante el portero y hacía el 0-1.

Le tocaba a los hombres de Cervera llevar la iniciativa, sí o sí. Y le costaba. Como siempre. Más allá de un activo Darwin Machís, demasiado individualista, y diferentes córner a favor, había que tener cuidado con un Zaragoza que se acercaba puntualmente con peligro y velocidad a los dominios del capitán cadista. En una de ellas, en el minuto 37, subía al marcador el 0-2, obra de Biel, de nuevo.

Una contra rápida manejada entre el venezolano y el chiclanero, que culminaba fatal el primero, era lo poco que ofrecía en el tramo final del primer tiempo un Cádiz gris y afectado por el resultado en contra. Es más, en el 43, casi marca el tercero Pombo, un tiro cruzado pegado al palo. Y cuando parecía que no había nada más que ver, salvo esperar el pitido del árbitro decretando el descanso para sacar el bocadillo, Machís se inventaba el 1-2, para meter a los de casa en el partido. Otra individualidad para rescatar eventualmente a un equipo que parece haber olvidado el bloque que era…

Machís escapando de dos rivales / FOTO: Ereagafoto

Con Rennella saltando al verde por Lekic se ponía en marcha en segundo tiempo. Y no tardaba en llegar el tercer mazazo. No se habían consumido ni dos minutos, y los aragoneses volvían a ampliar la ventaja, con gol de Nieto, cabeceando un balón colgado, y, de nuevo, la defensa entre pasiva e incrédula.

Para más inri, una vez que se conseguía merodear con algo de peligro el área rival, e incluso Rennella lograba marcar, en el 57, se le anulaba el tanto por falta. En la siguiente jugada, Manu Vallejo se buscaba una falta al borde del área y Cervera aprovechaba para sacar del campo a los laterales Matos y Carmona y probar como revulsivos a Salvi y Atkexe. Y claro, el vasco se estrenaba lanzando la falta directa… y haciendo el 2-3.

Un tanto que metía de nuevo a la afición en el partido, y al equipo. Con los amarillos agobiando en su campo a un Zaragoza que se cargaba de tarjetas (de alguna manera tenían que parar a los de casa venidos arriba), asustaba Ager Aketxe con otras dos faltas con intenciones. Las ocasiones de jugada no terminaban de concretarse, pese al empuje, contrarrestado por las pérdidas de tiempo del contrario, aguantando como podía el chaparrón.

Pasaba el tiempo, pasaba, y nada… ¿nada? En el minuto 89 el árbitro veía penalti sobre Manu y Álex Fernández acertaba desde los once metros, confirmándose la igualada buscada y merecida, pese al desastroso primer periodo. El Cádiz, en los cuatro minutos extras, quiso la remontada, pero ya era demasiado para una noche de ¿fútbol? de lunes alocada: lo que más aborrece Cervera.

Un 3-3 en el marcador final, y punto más que sufrido, salvado sobre la bocina, apelando a la épica y a las individualidades más que al juego. Alegría, pero no mucha. El raquítico balance de tres puntos sumados en tres choques consecutivos jugados en Carranza, no es el esperable. Habrá que seguir luchando y mucho para meter la ‘cabeza’ en los playoff; y para ello, hay que recuperar a ese Cádiz reconocible construido durante estas tres temporadas en LaLiga 123 que a partir de mantener la portería a cero tiene más posibilidades. DIARIO Bahía de Cádiz

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