La Coordinadora de Trabajadores del Metal (CTM) de Bahía de Cádiz tiene en marcha desde semanas una campaña frente a “las listas negras” en empresas del metal gaditanas.
De hecho, está recogiendo firmas de forma presencial y en Change.org (AQUÍ) para reclamar “el fin inmediato del veto y de cualquier lista negra o represalia laboral, e igualdad real en el acceso al empleo y el derecho a trabajar dignamente en Cádiz”. Pero además, una investigación urgente e independiente de esta situación.
La CTM denuncia que en la provincia se está produciendo un veto laboral contra los trabajadores: “muchos de ellos son anónimos y jamás conoceremos sus nombres porque existen situaciones coercitivas tanto en las subcontratas como en las grandes empresas tractoras de la Bahía”.
Pero también hay casos con nombre y apellidos: Manuel Balber y Jesús Galván, soldadores cualificados con formación, experiencia, certificaciones y habilidades técnicas en el sector del metal, “son las caras visibles de esta realidad”.
“A pesar de contar con toda la preparación necesaria, se les impide trabajar en su propia tierra y se les obliga a un exilio laboral, teniendo que desplazarse incluso al extranjero para ganarse la vida, mientras que en Cádiz existe carga de trabajo y una demanda real de personal cualificado en el sector”, remarca este sindicato alternativo.
“UNA AUTÉNTICA CADENA PERPETUA PARA MANOLO Y JESÚS”
Balber y Galván son dos soldadores con más de 30 años de experiencia que, además de ser reconocidos por su profesionalidad, han participado activamente en las reivindicaciones obreras del metal. “Por esta razón, fueron vetados, inicialmente, hace diez años de la factoría de Dragados”, se detalla en un escrito remitido a DIARIO Bahía de Cádiz.
Ya en el verano de 2020 fueron despedidos de una subcontrata de Navantia Puerto Real después de unas protestas en la que se reivindicaba carga de trabajo. “Inmediatamente, sus compañeros decidieron parar los astilleros de San Fernando y Puerto Real durante una semana como protesta por estos despidos”, se recuerda.
Ambos profesionales denunciaron esos despidos y, dos años después, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) los consideró nulos por tratarse, según dicho tribunal, de “una represalia por las acciones sindicales en las que ambos participaron”. No obstante, al tratarse de trabajadores eventuales y haber acabado la obra para la que fueron contratados, no volvieron a sus puestos de trabajo.
En este punto, la CTM expone que a pesar del “momento histórico” de carga de trabajo para las empresas tractoras de Bahía (en Dragados Offshore en Puerto Real “están teniendo que traer soldadores del extranjero”)-, seis años después de haber sido despedidos y cuatro de haberles dado la razón los tribunales, Manolo y Jesús “no han vuelto a trabajar en ninguna factoría gaditana ni en ningún taller. El despido de ambos no fue un hecho puntual, fue una auténtica cadena perpetua”.
“ES ANTICONSTITUCIONAL”
“No estamos hablando entonces, de ninguna de las maneras, de una decisión judicial. Se trata, claramente, de una decisión política que se debe resolver con una respuesta política. Se castigó a los dos compañeros, pero, en realidad, lo que se hizo fue enviar una señal al conjunto de los trabajadores para que nadie se atreviera a reivindicar sus derechos”, tiene claro la Coordinadora de Trabajadores del Metal.
Por tanto, entienden que “la más que demostrada condena” a estos dos soldadores “no es una cuestión que solo atañe a ellos. Es una vulneración de los derechos fundamentales y es anticonstitucional. Y supone un ataque a la libertad sindical, que se debería defender desde el sindicalismo estatal, no desde un solo sindicato”.
“LA SOLUCIÓN NO PUEDE SER NO HACER NADA”
La CTM reconoce que desconoce “cuál es la forma adecuada para llevar a cabo estas exigencias”, pero sí tiene claro que “la solución, la forma, no puede ser no hacer nada: algo que ha ocurrido estos años, creando un gran sufrimiento a ellos y sus familias”.
“Es inadmisible que la izquierda política y la sindical nos llevemos las manos a la cabeza por el auge del fascismo y permitamos que prácticas, claramente propias de una dictadura y del franquismo, se estén dando dentro de las factorías del metal de la Bahía de Cádiz”, se remarca, haciendo un llamamiento a que exista una respuesta “desde todas las fuerzas sindicales, políticas y sociales que se consideren democráticas”.
“Nuestro sindicato se pone a disposición de quienes quieran colaborar en acabar con esta injusticia; no vamos a perder más tiempo y que, de la forma que sea, Manolo y Jesús tienen que volver a trabajar en la Bahía de Cádiz de manera inminente”, se sentencia.
Al respecto, también se ha convocado para este viernes 13 de marzo una asamblea abierta en la plaza del Palillero de la capital a partir de las 18 horas, para abordar la cuestión.
















