La apertura solemne del curso académico 2026/2027 de la Universidad de Cádiz, celebrada a finales de la semana pasada en el campus de Jerez, en el nuevo aulario Carmelo García Barroso inaugurado en la misma mañana, no estuvo exenta de protestas, aunque no se permitieron dentro del recinto.
Representantes de SiA-PDIP, el Sindicato de apoyo al PDI Precario, quiso poner sobre la mesa reivindicaciones de este personal docente e investigador sobre temporalidad, parcialidad, plazas docentes sin cubrir, conciliación, desplazamientos entre campus y derechos económicos pendientes, mientras el rector de la UCA, Casimiro Mantell, en su discurso, reivindicaba la singularidad de una universidad repartida entre cuatro campus y se quejaba de la infrafinanciación.
Este contraste es precisamente el eje de la denuncia sindical. SiA-PDIP señala que mientras Mantell afirmaba que “la universidad es un lugar para el diálogo y la libertad de expresión”, se trataba de alejar y silenciar su concentración.
“La imagen resulta difícil de ignorar: la precariedad que apenas entró en el discurso tampoco pudo entrar en el campus”, se incide en el comunicado remitido a DIARIO Bahía de Cádiz.
CASI UN 45% DE PERSONAL TEMPORAL
Este sindicato pone el foco en los datos de la propia UCA. En enero de 2026 había 1.809 docentes e investigadores, de los que 811 eran personal laboral temporal, el 44,8% de la plantilla, “prácticamente uno de cada dos”.
La parcialidad alcanza una proporción todavía mayor entre el profesorado sustituto: de los 293 contabilizados en los últimos datos publicados, 195 trabajaban a tiempo parcial, el 66,6%.
SiA-PDIP también lamenta los bajos salarios asociados a algunos de estos contratos. Las tablas retributivas oficiales recogen salarios anuales de entre 6.044 y 12.090 euros para contratos de sustitución según la dedicación, equivalentes aproximadamente a entre 504 y 1.007 euros brutos mensuales.
A ello suma las dificultades derivadas de una universidad multicampus. Hay profesores que recorren durante el curso cientos o miles de kilómetros para garantizar la docencia en Cádiz, Puerto Real, Jerez y Bahía de Algeciras, con el consiguiente impacto sobre los gastos, la conciliación y el cansancio. “El tiempo de desplazamiento también es tiempo de vida”, se subraya.
“Son cifras que conviene tener presentes cuando el discurso de Mantell habla de excelencia, talento y movilidad social. También hay que vivir”, recalca la denuncia sindical.
“TAMBIÉN HAY QUE VIVIR”
SiA-PDIP anota en este punto que la Universidad gaditana reclama legítimamente a la Junta de Andalucía que el modelo de financiación reconozca el coste de una universidad pública multicampus, pero “esa misma sensibilidad debería aplicarse al coste humano que esa estructura traslada a su plantilla y a la planificación necesaria para reducir desplazamientos, concentrar horarios y facilitar la conciliación”.
Por otro lado, esta organización también se pregunta para qué quiere la Universidad más aulas, “si no garantiza que haya profesorado suficiente para llenarlas de docencia y conocimiento”; al tiempo que remarca que la excelencia aparece con frecuencia en los discursos, mas “su reconocimiento económico parece avanzar a otro ritmo”.
El rector defendió igualmente durante su perorata inaugural que la UCA debe garantizar “los mismos servicios y la misma calidad” al alumnado con independencia del campus. Para SiA-PDIP, esa calidad también pasa por las condiciones en las que arranca el presente curso, cuando hay plazas docentes pendientes de cobertura y profesores que se han incorporado con las clases ya comenzadas.
“Esa era precisamente la Universidad que queríamos hacer visible. A esa parte de la UCA se le prohibió acceder para reivindicar pacíficamente sus condiciones y se la dejó en la puerta. Quizá esa sea la distancia que debería preocuparnos de verdad -se sentencia-: la que separa el relato institucional de la realidad cotidiana de quienes sostienen la Universidad de Cádiz”.
La apertura solemne del curso académico 2026/2027 de la Universidad de Cádiz, celebrada a finales de la semana pasada en el campus de Jerez, en el nuevo aulario Carmelo García Barroso inaugurado en la misma mañana, no estuvo exenta de protestas, aunque no se permitieron dentro del recinto.
Representantes de SiA-PDIP, el Sindicato de apoyo al PDI Precario, quiso poner sobre la mesa reivindicaciones de este personal docente e investigador sobre temporalidad, parcialidad, plazas docentes sin cubrir, conciliación, desplazamientos entre campus y derechos económicos pendientes, mientras el rector de la UCA, Casimiro Mantell, en su discurso, reivindicaba la singularidad de una universidad repartida entre cuatro campus y se quejaba de la infrafinanciación.
Este contraste es precisamente el eje de la denuncia sindical. SiA-PDIP señala que mientras Mantell afirmaba que “la universidad es un lugar para el diálogo y la libertad de expresión”, se trataba de alejar y silenciar su concentración.
“La imagen resulta difícil de ignorar: la precariedad que apenas entró en el discurso tampoco pudo entrar en el campus”, se incide en el comunicado remitido a DIARIO Bahía de Cádiz.
CASI UN 45% DE PERSONAL TEMPORAL
Este sindicato pone el foco en los datos de la propia UCA. En enero de 2026 había 1.809 docentes e investigadores, de los que 811 eran personal laboral temporal, el 44,8% de la plantilla, “prácticamente uno de cada dos”.
La parcialidad alcanza una proporción todavía mayor entre el profesorado sustituto: de los 293 contabilizados en los últimos datos publicados, 195 trabajaban a tiempo parcial, el 66,6%.
SiA-PDIP también lamenta los bajos salarios asociados a algunos de estos contratos. Las tablas retributivas oficiales recogen salarios anuales de entre 6.044 y 12.090 euros para contratos de sustitución según la dedicación, equivalentes aproximadamente a entre 504 y 1.007 euros brutos mensuales.
A ello suma las dificultades derivadas de una universidad multicampus. Hay profesores que recorren durante el curso cientos o miles de kilómetros para garantizar la docencia en Cádiz, Puerto Real, Jerez y Bahía de Algeciras, con el consiguiente impacto sobre los gastos, la conciliación y el cansancio. “El tiempo de desplazamiento también es tiempo de vida”, se subraya.
“Son cifras que conviene tener presentes cuando el discurso de Mantell habla de excelencia, talento y movilidad social. También hay que vivir”, recalca la denuncia sindical.
“TAMBIÉN HAY QUE VIVIR”
SiA-PDIP anota en este punto que la Universidad gaditana reclama legítimamente a la Junta de Andalucía que el modelo de financiación reconozca el coste de una universidad pública multicampus, pero “esa misma sensibilidad debería aplicarse al coste humano que esa estructura traslada a su plantilla y a la planificación necesaria para reducir desplazamientos, concentrar horarios y facilitar la conciliación”.
Por otro lado, esta organización también se pregunta para qué quiere la Universidad más aulas, “si no garantiza que haya profesorado suficiente para llenarlas de docencia y conocimiento”; al tiempo que remarca que la excelencia aparece con frecuencia en los discursos, mas “su reconocimiento económico parece avanzar a otro ritmo”.
El rector defendió igualmente durante su perorata inaugural que la UCA debe garantizar “los mismos servicios y la misma calidad” al alumnado con independencia del campus. Para SiA-PDIP, esa calidad también pasa por las condiciones en las que arranca el presente curso, cuando hay plazas docentes pendientes de cobertura y profesores que se han incorporado con las clases ya comenzadas.
“Esa era precisamente la Universidad que queríamos hacer visible. A esa parte de la UCA se le prohibió acceder para reivindicar pacíficamente sus condiciones y se la dejó en la puerta. Quizá esa sea la distancia que debería preocuparnos de verdad -se sentencia-: la que separa el relato institucional de la realidad cotidiana de quienes sostienen la Universidad de Cádiz”.
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