La realidad social en Cádiz refleja una situación cada vez “más compleja y preocupante” en un contexto marcado por la precariedad, el encarecimiento del coste de la vida y la cronificación de situaciones de exclusión.
Es la conclusión global a la que llega Cáritas Diocesana de Cádiz (vinculada al Obispado de Cádiz y Ceuta; en la provincia coexiste con Cáritas de Asidonia-Jerez) a partir de su Memoria de actividades 2025, en la que rinde cuentas de su labor y de su acompañamiento a quienes más lo necesitan, y difundida en la antesala del Corpus Christi.
Así, el pasado ejercicio Cáritas asegura que invirtió en las localidades gaditanas donde actúa algo más de 2,4 millones de euros en sus programas sociales, llegando un total de 14.893 personas, gracias al apoyo de 825 socios y donantes, así como a la colaboración entidades privadas y sobre todo de administraciones públicas: de hecho, casi el 58% de esos recursos sale del dinero de todos, creyentes y no creyentes.
“UNA SUMA DE DIFICULTADES”
Esta entidad de la Iglesia Católica repara, a partir de sus datos y experiencia, que la pobreza ya no es algo puntual, sino una situación que se alarga en el tiempo: “lejos de ser casos aislados, hablamos de un problema estructural que afecta a miles de hogares”. A esto se suma que cada vez es más frecuente un hecho: “tener trabajo ya no garantiza salir de la pobreza”.
Además, el acceso a la vivienda o sostener los gastos de suministros o alquiler se ha convertido en una de las mayores dificultades para las familias. Igualmente, el aumento de personas sin hogar o en situaciones de gran inseguridad residencial pone de manifiesto que cada vez es más complicado acceder o mantener una casa digna.
En definitiva, la realidad social actual, está marcada por la “suma de dificultades”: empleo precario, falta de vivienda, ingresos insuficientes y escaso apoyo social. Todo ello está generando una situación en la que “muchas personas no solo tienen dificultades para salir adelante, sino que ven cómo su situación se mantiene o incluso empeora con el tiempo”.
Frente a ello, Cáritas dice seguir “acompañando”, pero también alertando de “la necesidad de respuestas más profundas que garanticen derechos y oportunidades reales para todas las personas”.
LA LABOR DE AUXILIO DE LAS PARROQUIAS
El programa de Familia y Atención a Parroquias continúa siendo el pilar esencial de la acción de Cáritas en Cádiz, con 4.261 familias auxiliadas y 14.050 personas beneficiadas a lo largo de 2025.
El perfil mayoritario refleja situaciones de especial fragilidad: mujeres con cargas familiares, desempleo o ingresos insuficientes, que sostienen hogares en condiciones de gran dificultad.
En las Cáritas parroquiales estas personas vulnerables “no solo encuentran respuesta a necesidades básicas, sino también escucha, orientación y acompañamiento personalizado”, se subraya en la información trasladada a DIARIO Bahía de Cádiz.
“Las más de 4.000 personas atendidas muestran que la pobreza ya no es algo puntual, sino una situación que se alarga en el tiempo y afecta a familias enteras. Muchas de estas personas llevan años intentando salir adelante sin lograr estabilidad, lo que evidencia que estamos ante una pobreza que se cronifica”, se alerta en la Memoria.
EMPLEO Y FORMACIÓN
Por otro lado, Cáritas acompañó en su ámbito de cobertura en Cádiz a 721 personas en su itinerario hacia el empleo, logrando 230 inserciones laborales. La intervención se basa en un enfoque integral que combina orientación personalizada, formación en competencias, apoyo psicológico e intermediación con el tejido empresarial.
En este apartado, destaca el papel de su propia empresa Inserta Cádiz, que genera oportunidades laborales en sectores vinculados a la economía circular, “demostrando que es posible conjugar sostenibilidad e inclusión social”.
Además, la Escuela de Formación de Cáritas ha desarrollado en 2025 un total de 59 acciones formativas, alcanzando a 232 personas, de las cuales 105 accedieron a un empleo. Más allá de la capacitación técnica, estos itinerarios incorporan acompañamiento individualizado, refuerzo emocional y desarrollo de habilidades personales. Las alianzas con empresas y centros educativos permiten además facilitar prácticas y experiencias reales, favoreciendo la transición al mercado laboral.
SINHOGARISMO Y VOLUNTARIADO
Otro de los capítulos de esta Memoria anual se enfoca a la atención a las personas en situación de calle, “la realidad de exclusión más grave”. Cáritas atendió el pasado año en la Diócesis de Cádiz a 843 personas sin hogar (de ellas, 162 mujeres), ofreciendo respuestas que van desde la cobertura de necesidades básicas hasta el acompañamiento en procesos de recuperación personal; o lo que es lo mismo, “no solo aliviar la urgencia, sino restituir derechos y reconstruir proyectos de vida”.
Finalmente, hay un agradecimiento a las 607 personas voluntarias que a lo largo de 2025 han sostenido la labor de Cáritas Cádiz, junto a 38 profesionales contratados, “conformando una red que combina cercanía, compromiso y profesionalidad”. “El voluntariado -se sobresale- no solo responde a necesidades, sino que encarna un estilo de relación basado en la gratuidad, la escucha y la dignidad de cada persona, siendo una pieza clave en la identidad de Cáritas”.
En la misma Memoria anual, el director de Cáritas Diocesana de Cádiz Vicente Ortells sentencia que “seguimos enfocados en fortalecer nuestra capacidad de respuesta, innovar en la intervención social y asegurar que cada paso que damos tenga impacto real en la vida de las personas”.














