CARTA AL DIRECTOR enviada por: María Encarnación Martínez, de Málaga
El favor terapéutico que hacen las personas cuando escuchan a quienes tienen necesidad de un desahogo en una conversación, no tiene precio. Hay que agradecer, no solo el silencio, sino también la mirada tranquila, la leve sonrisa e incluso el asentar con la cabeza.
Son gestos que lejos de interrumpir o tratar de imponer criterios, avanzan en serenidad anímica y acuerdos latentes de paz interior. Además se allana el camino o se vislumbran nuevas sendas de luz a seguir.
Los gestos, o comunicación no verbal, apoyan, en la conversación, lazos sociales y supervivencia que se remonta históricamente a los primeros homínidos, a los cuales les generó el poder fortalecer el sentido de comunidad.
Dadas las comprensivas y provechosas conversaciones seguiremos en el transcurso histórico. DIARIO Bahía de Cádiz












