El Cádiz CF del mexicano Christian Septien (y Contreras), más allá de sus oscuros movimientos societarios que tienen a la afición mosqueada, continúa la reconstrucción de su primer equipo cerrando salidas para dejar sitio a últimas llegadas antes del 1 de septiembre.
Y si recientemente ha dicho adiós a nombres como Diakité y Kouamé, y parece que están más fuera que dentro Iker Recio y Joaquín González, tras semanas de rumores y especulaciones de todo tipo se confirma la retirada de Suso, quien el pasado verano aceptó bajar a Segunda y volver al equipo del que salió de adolescente, incluso rechazando su renovación en el Sevilla y alguna oferta superior desde el extranjero.
Así, en junio de 2025 firmaba por cuatro campañas y se convertía en el jugador mejor pagado de la plantilla amarilla (dicen que hasta un millón de euros al año). Sin embargo, pocas veces durante el pasado curso (sin contar las semanas lesionado) se vio a un Suso decisivo, clave y líder.
Todo lo contrario, sobre el verde se intuía a alguien de sobrada calidad pero espeso, lento, triste, desmotivado y anodino, quizá contagiado por el futbol nulo que proponía casi siempre el equipo, tanto cuando estuvo arriba en la clasificación como cuando entró en caída libre.
Ya en la presente temporada recién iniciada, Albert Celades ni le convocó “por decisión técnica” para el encuentro de la segunda jornada, y en el estreno en el Nuevo Mirandilla frente al filial del Celta apenas contó con algunos minutos en el tramo final, ofreciendo sobre el campo, por enésima vez, bastante poco, y mucha desesperación e incredulidad en el aficionado.
“IMPLICACIÓN Y GENEROSIDAD”
En este contexto, a menos de cuatro días para que se cierre el mercado estival de fichajes, el club anuncia un acuerdo con Jesús Joaquín Fernández para que, el hasta ahora capitán, pase a convertirse en “representante institucional” de la entidad “a partir del mes de octubre”. O lo que es lo mismo, se da por hecha su retirada como futbolista. En noviembre cumplirá 33 años.
En este punto, el Cádiz CF agradece públicamente “su implicación y generosidad al dar este paso, que marca el presente y el futuro, y que convertirá a Suso en imagen de nuestro escudo y nuestros colores”; al tiempo que añade que “las circunstancias del último año no le han permitido cumplir el sueño de regresar al Cádiz a la élite del fútbol”.
Gaditano y cadista, y con chalet en Bahía Blanca, se formó en la Tacita hasta 2010, cuando con 16 años fue fichado por el Liverpool FC, y debutó en su primer equipo entrenado por Rafa Benítez en la 2012/2013. A partir de ahí, pasó por UD Almería, AC Milán y Genoa CF, hasta recalar en el Sevilla FC en la 2019/2020. Además, ha sido internacional absoluto con la selección, y cuenta en su palmarés con una Supercopa de Italia, un Europeo sub-19 y dos UEFA Europa League.
Este “simple niño de la avenida del Perú” que “soñaba viendo a Lucas Lobos, De la Cuesta o Pavoni”, y que se fue “para marcar su nombre en el fútbol”, regresa a su tierra para “escribir el final más bonito junto a su club”: apuntaba aquel video promocional de hace poco más de un año con el que el Cádiz, entonces con Vizcaíno en la presidencia, anunciaba a Suso como fichaje estrella. Con sensación agridulce para todos, hoy cuelga las botas y asume un nuevo rol (sin explicarse muy bien cuál) dentro de su Cádiz CF.













