Tras la pancarta ‘Unidos por el barrio Santa María, un barrio limpio y sin drogas’, vecinos de este señero y resistente barrio del casco antiguo de Cádiz, entre San Juan de Dios y Puertas de Tierra, se manifestaron en la tarde del viernes por sus calles como grito de advertencia y rabia ante el temor de volver atrás, a finales de los 80 y principios de los 90 del siglo pasado, cuando la lacra del trapicheo, el consumo de heroína y la inseguridad lastró sus rincones, e igualmente levantó a sus residentes, sobre todo a las madres.
En los últimos días las estrechas calles de Santa María se han llenado de pancartas entre la denuncia y el orgullo de barrio (el 11006, por su código postal) que, ante el “abandono”, vuelve a la lucha: ‘Si nuestras abuelas echaron a la droga, ¿nos vais a echar ustedes ahora?’, ‘Barrio unido, barrio libre’, ‘De aquí somos, aquí luchamos’, ‘Menos papelinas y más papelillos’, ‘Menos menudeo, más menudo’, ‘Drogas no, bocadillos de jamón’…
E incluso se han organizado guardias vecinales para disuadir a los compradores. Y el alcalde, Bruno García, se ha asomado pronto por el barrio, con recado a la Subdelegación del Gobierno de España, incidiendo en que las competencias en materia de tráfico de drogas corresponden a la Policía Nacional, no a la Local.
La misma que esta semana, curiosamente a raíz de las protestas, ha procedido al desalojo y cierre de la finca de Botica 12, “por peligro de derrumbe” y señalada como uno de los principales puntos de venta de sustancias ilícitas.
“MUCHOS PALOS”, Y OTRA VEZ LA DROGA
La marcha del viernes autoorganizada por los propios vecinos, con mayores, jóvenes, niños y familias, se desarrolló durante más de una hora entre la sede de la AVV Las Tres Torres y la plaza de la Merced, donde se leyó el correspondiente manifiesto, cansado de los “muchos palos” al barrio.
“Hemos visto cómo se han marchado los vecinos de toda la vida por el problema de la vivienda, cómo han cerrado las tiendas y nuestras plazas se quedaban sin niñas. Ahora no vamos a dejar que la droga nos robe la tranquilidad. Queremos vivir con dignidad”, se remarca.

El mismo alcalde del PP y otros concejales de su equipo de Gobierno no faltaron en esta manifestación, con presencia también de miembros de la oposición, de PSOE y Adelante Izquierda Gaditana, y de representantes vecinales de varios puntos de la capital y otros colectivos.
La protesta, más allá de la denuncia y la llamada de atención al Ayuntamiento y al resto de administraciones competentes, se convirtió en una reafirmación colectiva de un barrio que se resiste a resignarse al olvido. Santa María vuelve a mirarse en el espejo de su propia historia para recordarse que, unidos, aún pueden defender su presente y su futuro. DIARIO Bahía de Cádiz
















