El Balneario de Nuestra Señora de la Palma y del Real, en la playa de La Caleta de Cádiz, ha alcanzado el reciente 15 de julio el centenario de su inauguración, en 1926, “en un estado impropio, con graves daños estructurales, redes de protección instaladas desde hace años y sin que la Junta de Andalucía haya asumido de una vez por todas su obligación de rehabilitarlo”.
Lo denuncia Adelante Izquierda Gaditana, que lamenta la “imagen profundamente triste” de este edificio declarado Bien de Interés Cultural (BIC); “uno de los grandes iconos de La Caleta y de la identidad gaditana”.
Al respecto, el PP prometió el pasado mayo que, si mantenía el poder en la Junta, cederá la titularidad del antiguo Balneario al Ayuntamiento; y a la vez, el Centro de Arqueología Subacuática (CAS), hoy día en estas instalaciones, se trasladaría a un futurible nuevo equipamiento más amplio y moderno en el muelle Reina Sofía.
Y como primer compromiso, la derecha volvía a repetir que estaba en “fase avanzada de impulso administrativo” y con financiación garantizada (principalmente fondos europeos), la próxima rehabilitación del edificio.
“Cinco meses -evidencia AIG- después seguimos exactamente igual, mientras el PP continúa instalando titulares y anuncios que nunca terminan convirtiéndose en realidades para Cádiz”.
“OTRO EJEMPLO DEL ABANDONO AL QUE SOMETEN A CÁDIZ”
En este punto, la portavoz municipal izquierdista, Lorena Garrón, recalca en una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz que el Balneario de la Palma “no necesita más promesas. Lo que necesita son obras, inversión y compromiso real para garantizar su conservación y, por supuesto también, su carácter público”.
Así, considera que el PP “tiene una larga trayectoria de promesas electorales incumplidas con Cádiz y no hay motivos para pensar que esta vaya a ser una excepción”.
Y sobre ese pretendido traspaso al Ayuntamiento, subraya que “fue una promesa improvisada, cogida con pinzas y lanzada en plena campaña electoral. Mucho nos tememos que ese anuncio no perseguía otra cosa que abrir la puerta a que la Junta se desentienda de su responsabilidad sobre el Balneario”.
“Lo más grave es que Bruno García vuelve a ejercer de delegado del PP en Cádiz en lugar de ejercer de alcalde. Nunca antepone los intereses de la ciudad y de los gaditanos a los de su partido y jamás es capaz de plantarse ante Moreno Bonilla para exigir lo que Cádiz necesita y merece”, se queja Garrón.
Este partido de la oposición en el Ayuntamiento sentencia que este centenario del Balneario “debería haber servido para celebrar la recuperación de uno de los edificios más emblemáticos del patrimonio gaditano y no para evidenciar un nuevo ejemplo del abandono institucional al que el PP somete a la ciudad”.

















