CRÓNICA JORNADA 4. El UD Almería Stadium se abrió en la noche del domingo al derbi andaluz entre los anfitriones y el Cádiz CF, una vez cerrado el mercado de verano y conocerse por fin las plantillas definitivas al menos hasta la ventana de fichajes de enero. Con una bola extra en el caso gaditano, al vender a última hora a un conjunto polaco al canterano De la Rosa, tras desmentir la posible marcha días antes.
“La plantilla está completada y estamos muy contentos; un plantel versátil que nos da muchas opciones. Un grupo con mucha gente nueva y presencia de canteranos. Esperamos una temporada muy emocionante”, resaltaba Albert Celades en la previa, resumiendo este intenso mercado (al que él mismo llegó tarde) en el que se ha renovado casi por completo el primer equipo con casi una veintena de incorporaciones y otra veintena de salidas; persiguiendo esa idea propositiva que en nada se parezca al no-fútbol de los últimos cursos funestos.
El técnico catalán incidía además en que “me gustaría que fuésemos capaces de tener una identidad propia sin complejos. Somos conscientes de los rivales y sus presupuestos, pero mi única preocupación somos nosotros mismos”. Y ante el Almería, “uno de los favoritos para ascender”, recalcaba que “nuestra predisposición es ir a ganar”.
Y para “ir a ganar” tras encadenar tres empates en este inicio liguero, el Cádiz se plantaba en la otra punta de Andalucía con un raro esquema interpretable: Ezkieta, en portería; Gocho, Javi Castro (con el brazalete capitán), Kovacevic y Cristian, en defensa; Damián, Jandro Orellana y el recién firmado Marc-Olivier, en el centro del campo; Zárate y Antoñito en los extremos; e Izeta como hombre más adelantado.
Con protagonismo absoluto de los hombres de García Pimienta comenzaba el choque ante un Cádiz que deseaba parar las intentonas del rival teniendo la pelota, aunque la perdía con demasiada facilidad.
En el minuto 10 Ezkieta salvaba el primero en una acción rápida en la que Javi Muñoz se quedaba solo ante el portero; pero dos después el mismo jugador sí marcaba el 1-0 en otra jugada eléctrica con definición imparable. Pero nada cambió tras el gol, y el guardameta navarro todavía acumulaba otras dos intervenciones notables antes que se llegara al minuto 20.
Ese Cádiz de Celades construido para querer y sobar la pelota estaba empequeñecido, acongojado, totalmente superado por un Almería superior en intensidad, velocidad, contundencia…, con el congoleño Cipenga haciendo virguerías por la izquierda. Posiblemente el primer baño de realidad de la campaña. Pero, contra todo pronóstico visto lo visto, en el 25 empataban los gaditanos en un saque de esquina puntual botado por Cordero y cabeceado por Castro.
El 1-1 no trastocó el monólogo de los rojiblancos sobre el verde, y en la enésima acción con los amarillos defendiendo peor que mal, en el minuto 35 la justicia volvía al marcador con tanto de Miguel de la Fuente, asistido por el imparable Cipenga; y el tercero pudo llegar en la siguiente jugada en un disparo de Baptistao. Era un aviso: el mismo delantero brasileño hacía el 3-1 al borde del descanso, y de los cinco de una propina ya innecesaria.
Es pronto, muy pronto, y todos sabemos que este nuevo Cádiz inmaduro está por hacer, pero ¡vaya primera mitad!: dejó sensaciones alarmantes entre los cadistas ante el baile de principio a fin del Almería, que hizo lo que quiso cuando quiso frente a unos chavales de amarillo desorientados y pusilánimes.
LOS CAMBIOS FRENAN LA HECATOMBE
Ante la evidente calamidad, Celades recurría a los cambios en el ecuador, y sacaba pólvora: Ontiveros, Borja Vázquez y Vladys por Damián, Zárate y Antoñito. Y el canterano asistía al ucraniano para estar cerca el 3-2 en el mismo 45. Un minuto después, Kovacevic arriesgaba para frustrar el cuarto gol local. Poco después, con el partido algo más equilibrado, se retiraba Gocholeishvil con molestias y entraba en su sitio Juan Díaz, que en una de sus primeras acciones centraba a la cabeza de Izeta, que remataba regular.
El Almería empezaba a estar incómodo y a mostrarse un punto más conservador y el Cádiz, con los dos canteranos por la derecha espectaculares, ganaba presencia y agresividad; ya hasta parecía un duelo entre dos equipos de la misma categoría.
Los cambios y la actitud refrescada mejoraron muy mucho la triste imagen de los primeros cuarenta y cinco minutos, y con diez por delante, Jandro renqueante era sustituido por Ibon Sánchez. Pero pese a esos brotes verdes, no se terminaba de poner en aprietos a los almerienses; aunque en el minuto 83, Borja Vázquez casi sorprendía al portero con un centro-disparo. En la siguiente acción, no llegaba nadie a empujar una asistencia del jerezano que se paseaba por el área chica.
Y hasta el tiempo extra no pasó mucho más, con el Cádiz intentándolo sin llegar y el Almería trabajando para que no sucediera mucho más: casi con los tres minutos cumplidos subía al electrónico (tras revisión por el VAR) el segundo cadista en un autogol, a partir de un disparo de Borja Vázquez.
Con el 3-2 final se maquilla una mala imagen que tras la primera mitad tirada a la basura parecía complicado remontar, y se palpa cierta reacción y coraje. Y se suma la primera derrota de la campaña, cayendo además (casi) a puestos de descenso. “Tenemos que aprender de lo que ha pasado”, terminaba apostillando en el postpartido Celades “muy molesto” con lo visto antes del descanso. DIARIO Bahía de Cádiz













