“Bruno ignora los objetivos de Teófila”. Con esta sentencia Agaden Ecologistas en Acción y la asociación gaditana de peatones La Zancada han querido poner en evidencia cómo el actual alcalde de Cádiz está incumpliendo los compromisos recogidos en el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) promovido en tiempos de su mentora.
El PMUS de la capital fue aprobado en el año 2012 con Teófila Martínez como alcaldesa, y el PP gobernando con mayoría absoluta. Se trataba de un documento que pretendía reducir las emisiones de CO2, apoyar a las energías renovables, reducir la huella ecológica e incrementar la calidad de vida de vecinos y visitantes, con el objetivo de lograr la sostenibilidad de la ciudad, con un margen temporal de veinte años.
Sin embargo, las directrices allí contenidas hace catorce años “están incumplidas por completo a fecha de hoy”, sostienen desde La Zancada y Agaden en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz.
Entre esas líneas estratégicas del Plan de Movilidad estaban disuadir del uso del automóvil privado, pero “el aluvión de coches privados que diariamente entran en la ciudad relega al transporte público a una situación de marginalidad”; al tiempo que se preveía dar preferencia al transporte público sobre el privado, sin embargo “seguimos con unos autobuses urbanos obsoletos y contaminantes, sin ninguna previsión del paso a vehículos eléctricos”. Eso sí, una eternizada promesa de renovar la contrata que explota el servicio.
También se hablaba de aumentar la movilidad peatonal, mientras actuaciones regresivas del actual gobierno de derechas como la reapertura a los coches de la calle Veedor y la negativa a peatonalizar más calles del casco histórico “contradicen este propósito”.
Por otro lado, en ese PMUS de 2012 se señalaba la necesidad de limitar la creación de aparcamientos públicos rotatorios en las zonas centrales; frente a ello, aparcamientos previstos actualmente, cómo los de la plaza Sevilla o en el proceso de integración puerto-ciudad, “van en sentido contrario”.
Y también se contemplaba introducir aparcamientos perimetrales, de disuasión y frontera: “ninguna actuación se ha realizado en este sentido, habilitando superficies que permitirían dejar el coche en la periferia de la ciudad y facilitar el uso del transporte público”, entienden los colectivos denunciantes.
Igualmente, el proceso participativo para el seguimiento y la evaluación de este PMUS “está completamente parado”. E iniciativas en el mandato anterior (con gobierno izquierdista) que permitieron desplegar una buena red de carriles bici, “están detenidas, sin que la demanda unánime de la conexión ciclista por el puente Carranza o el puente de la Constitución sea satisfecha”.
Y MÁS INACCIÓN FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO
A lo que se suma, afean Agaden y La Zancada, que el Plan Local frente al Cambio Climático aprobado por unanimidad en 2023, “tampoco tiene mejor desempeño”: “está olvidado en algún cajón, su órgano de seguimiento nunca se ha reunido y la actualización al cabo de dos años no se ha realizado”.
Y ello a pesar de que la urgencia de hacer frente a la emergencia climática “es mayor que nunca”, y su programa de adaptación presupuestado en más de 80 millones “que nunca se ha ejecutado”.
Finalmente, se pone el foco en la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), que por fin entró en vigor a finales de mayo. Estos colectivos tienen claro que “es una herramienta clave para conseguir esa ciudad amable, participativa y sostenible”, pero tras descafeinarla el PP, “no afecta a las personas residentes en Cádiz, no establece objetivos de reducción de los contaminantes y devalúa los objetivos de descontaminación y descarbonización pretendidos”.
En definitiva, para estos grupos ecologistas y sociales, “los objetivos de potenciación del transporte público, de cambio en los modos de transporte y de participación y sensibilización, están completamente ausentes” en la gestión del Gobierno liderado por Bruno García.













