Izquierda Unida (integrada en la coalición municipal Adelante Izquierda Gaditana) ha vuelto a denunciar el “sectarismo” del PP en Cádiz en materia movilidad sostenible, que “ha alcanzado un nuevo grado con el apabullante retraso del Ayuntamiento en implantar la Zona de Bajas Emisiones (ZBE)”, proyecto que Bruno García al acceder a la Alcaldía en junio de 2023 “se encontró definido y con financiación”; aunque prefirió retocarlo para no enfadar mucho a los vecinos.
Precisamente el Consistorio celebró en las últimas navidades un pleno extraordinario para aprobar de forma definitiva dos “imposiciones” del Gobierno de España, según el relato de la derecha: una nueva tasa de residuos sólidos urbanos, y esta implantación de la ZBE en la ciudad (obligatoria para los municipios de más de 50.000 habitantes, según la Ley de Cambio Climático y Transición Energética).
Sin embargo, con el primer trimestre de 2026 consumido, continúa sin entrar en vigor estas restricciones de acceso y circulación de vehículos focalizadas en el casco histórico y en el paseo marítimo. De hecho, todavía no se ha publicado la correspondiente ordenanza en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP), ni se han instalado las señales informativas al respecto.
“INCAPACIDAD Y NEGACIONISMO DEL PP”
En este punto, en una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz IU lamenta que la derecha en San Juan de Dios ha provocado que la capital gaditana pase de pionera en la materia “a ser una de las que más está tardando en implantar esta herramienta, lo que supone una oportunidad perdida para avanzar en peatonalización y calmado de tráfico, y la posible pérdida de la subvención estatal al transporte”.
Así, repasa que a “la motorizacion de entornos escolares”, permitiendo el paso de coches por zonas que antes eran peatonales, o el “nulo mantenimiento del carril bici”, entre otras, se suma esta forma de proceder del PP que también está dejando pasar la oportunidad que suponen las Zonas de Bajas Emisiones.
Insiste esta formación de la oposición que la ZBE que diseñó el anterior ejecutivo izquierdista con José María González ‘Kichi’ en la Alcaldía y Martín Vila como responsable de Movilidad buscaba ser “un instrumento para reducir el tráfico motorizado y en favor del carácter peatonal, amable y accesible del casco histórico”, pero “con lo que no contaba el proyecto era con la incapacidad de gestión de Bruno García y su equipo, y su negacionismo a las políticas de peatonalización”.
Con todo, IU considera que “de igual modo que el actual Gobierno municipal ha tenido que dar marcha atrás en sus posicionamientos ultras y han retomado proyectos del anterior equipo izquierdista como la peatonalización de la venida de Portugal, ahora mismo en ejecución, y asumir peatonalizaciones a las que se negaron como la de plaza de España; Bruno debería de volver a rectificar y así acertar, dándole impulso a un proyecto como el de las ZBE que va a permitir hacer del casco histórico especialmente, un lugar más amable, accesible y seguro”.
¿CÓMO SERÁ ESA DEMORADA ZBE EN CÁDIZ?
En Cádiz se ha aprobado que afectará al casco histórico y el paseo marítimo. Aunque el actual Gobierno popular optó por el modelo menos “restrictivo y drástico”: de permitir únicamente el “tráfico de necesidad” a no aplicar ningún tipo de limitaciones a los residentes, contaminen poco o mucho sus coches.
Esta ZBE se aplicará por un lado al interior del centro histórico (descartando la circunvalación) y, por otro lado, al paseo marítimo en el tramo comprendido de algo más de un kilómetro en dirección Cortadura y ya semipeatonalizado entre el hotel Playa Victoria y la calle Caracola.
Podrán seguir circulando por las zonas restringidas los vehículos de residentes en todas las categorías de etiquetas o los que carecen de ella, con coches antiguos o nuevos. Además, tampoco se verán afectados ni los vehículos de carga y descarga, ni los taxis ni las personas con movilidad reducida, entre otros.
Sin embargo, en su primer año de aplicación, ya empezará a haber restricciones para los de no empadronados en la capital: si quieren acceder a calles del centro o al paseo marítimo deberán tener los distintivos Eco, Cero o C, de la Dirección General de Tráfico (DGT).
Y a partir de 2027 el criterio será el mismo, salvo que se aumenta la restricción para los de fuera de Cádiz también en el caso de los vehículos con etiqueta C: ya no se podrá acceder a la ZBE con dicha etiqueta.
La multa será de 200 euros por incumplimiento, que puede aumentar en un 30% en el caso de reincidencia durante un año.
La entrada en vigor de la ordenanza que regula esta Zona de Bajas Emisiones debe producirse tras su publicación en el BOP, todavía pendiente, y desde entonces se iniciará un período de pruebas de seis meses y de información a la ciudadanía. Durante ese primer medio año no habrá multas.
En este período de adaptación se pondrán ya en marcha las cámaras y el software de gestión y control de la ZBE (en el que se han invertido 2,3 millones de euros, principalmente fondos Next Generation logrados en el pasado mandato), y los conductores podrá saber que se está entrando en zona restringida gracias a la cartelería.
Para el PP es un proyecto “de sentido común” que “no confronta” a peatones con conductores. Mientras, la oposición votó en contra de esta menguada ZBE por su “falta de ambición” y por ser “conformista, una oportunidad perdida”.















