Un año más, Ecologistas en Acción ha emplazado a los ayuntamientos costeros gaditanos a no “perder el tiempo, y el dinero”, persiguiendo banderas azules para sus playas, emblema que tacha de “falsos galardones”.
Este reproche ya casi tradicional llega después de que a principios de mayo la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (Adeac) hiciera público su listado con las distinciones concedidas a playas y puertos deportivos para 2026-2027, coincidiendo con los 40 años de este programa iniciado en 1987.
Centrados en la provincia gaditana, dicha entidad privada ha otorgado hasta 48 banderas azules: 32 en playas, seis en puertos deportivos, y diez para los llamados centros azules. Y en el caso concreto de la Bahía de Cádiz, las banderas concedidas son prácticamente las mismas que en la pasada temporada: 17 para las playas, tres para puertos deportivos y ocho centros azules.
En este punto, desde Ecologistas se insiste en que la adjudicación de este símbolo “no significa calidad ambiental ni calidad de las aguas para las playas, solo servicios turísticos”; por “no reunir los requisitos mínimos de rigor, solvencia e independencia. Hace tiempo que no tienen ningún aval técnico, ni científico, ni administrativo de la UE”.
Y en el caso de Andalucía, añade que las analíticas de la consejería de Sanidad en las que se basan “estos pseudogalardones” sólo identifican microorganismos fecales y aspecto visual, “sin caracterizar otras sustancias peligrosas como hidrocarburos y metales pesados”. A ello se une que “el impacto del cambio climático y su efecto erosivo en las playas es ignorado”.
En definitiva, “se trata de galardones que carecen de cualquier credibilidad, se basan en meros aspectos turísticos, no realizan inspección rigurosa alguna y no evalúan con rigor el estado medioambiental de las playas. Únicamente indican la existencia de servicios para los bañistas. Este tipo de premios no deben exhibirse como ecoetiquetas”, se sostiene.
EJEMPLOS DE “INCOHERENCIA” EN LA BAHÍA
Además, como “ejemplo de incoherencia y falta de rigor” en esta concesión, al igual que en 2025, la asociación verde señala por lo menos una decena de playas gaditanas que van a seguir presumiendo de bandera azul que “no debieran exhibir este galardón”.
En el caso concreto de la Bahía de Cádiz, se señala a Fuentebravía, en El Puerto, “por haber construido edificaciones en la misma playa y tenerse que alimentar de arena de forma artificial”; y en Chiclana a La Barrosa, “por el desparrame urbanístico que arrastra este municipio, con la saturación de una playa que ha sobrepasado su capacidad de carga, y chiringuitos en pleno sistema dunar”, y a Sancti Petri, por “soportar” lo que implica el Concert Music Festival en el entorno: “una acumulación de coches, unida a la contaminación acústica y lumínica, insostenibles”.
De la misma manera, se ponen reparos a la bandera azul concedida La Costilla y Rompidillo-Chorrillo en Rota, que se afirma “sufren vertidos puntuales”, y también Puntalillo, que “alberga chiringuitos en el mismo cordón dunar, una playa que debe ser natural en vez de urbana”.
Y mirando a la capital gaditana, no se entiende la bandera para Cortadura, “por sufrir un Eurovelo (sendero ciclo peatonal implantado por la Junta en los últimos tiempos, no sin oposición) desde El Chato hasta Torregorda que sepulta el sistema dunar, innecesario y con aterramientos constantes”; y para Santa María del Mar, que “sufre desde hace años el impacto de un emisario de aguas pluviales mal ejecutado y en permanente erosión”, mientras la administración andaluza sigue eludiendo su responsabilidad con dicha obra.
OTROS CASOS DUDOSOS
En el resto del litoral gaditano, se discuten los emblemas otorgados a la playa de Getares, en Algeciras, “porque sufre una crónica pérdida de arena, siendo realimentada artificialmente, además de sufrir vertidos cuando los bombeos no funcionan; y recurrentemente se ve inundada por algas invasoras”; las playas de San Roque, Alcaidesa-El Faro y Cala Sardina, “con valores ecológicos notables pero que están siendo invadidas por aparcamientos y chiringuitos, desnaturalizándolas sin remedio”; y a la de El Palmar, en Vejer, “atestado de urbanizaciones ilegales, sin depuración alguna”.
E igualmente se pone en entredicho la bandera azul para Roche, en Conil, “con una depuradora privada solo con tratamiento primario, sin licencia de vertido y con un emisario submarino sin la longitud preceptiva”; para Zahara de los Atunes, en Barbate, con un proyecto urbanístico, Sierrezuela Playa, recalificando más de 262.000 metros cuadrados de terrenos rústicos de carácter natural; y para La Ballena, en Chipiona, por “no respetar su cordón dunar, sometido a pisoteo, y por recibir del arroyo Chapitel aguas sucias”.
En lugar de perseguir la concesión de la bandera azul, Ecologistas en Acción en Cádiz recomienda una vez más a los consistorios afanarse en hacer frente a los dos máximos desafíos para el litoral: “ofrecer soluciones a la subida del nivel del mar y demás consecuencias indeseables del cambio climático, y depurar íntegramente todas las aguas residuales que van a parar al mar”.













