El pasado 23 de marzo abrió sus puertas el eternizado centro de salud de Camposoto, en San Fernando; un edificio que se quedó a medio construir en 2012 hasta que la obra pudo retomarse a principios de 2023, y culminarse hace meses. Sin embargo, la Junta de Andalucía esperó oportunamente a días antes de la convocatoria de elecciones para el 17 de mayo para inaugurar de forma triunfalista este equipamiento, con parte del personal sacado de otro ambulatorio, el de La Ardila.
Y cuando se acerca el primer mes de funcionamiento del esperado centro de salud, UGT habla de una apertura “irresponsable, precipitada y propagandística; se ha puesto en funcionamiento sin cumplir las condiciones mínimas exigibles y, a día de hoy, no garantiza ni la seguridad de los pacientes ni unas condiciones dignas para los profesionales”.
En la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, este sindicato señala directamente al Gobierno de Moreno Bonilla y a su consejero de Sanidad, Antonio Sanz, y número uno del PP por Cádiz a las venideras elecciones, como responsables de una actuación que “solo puede calificarse de negligente desde el punto de vista sanitario y obscena desde el punto de vista político”.
“Se ha inaugurado un centro de salud que no está preparado para funcionar. Se ha priorizado la foto frente a la asistencia. Se ha jugado con la sanidad pública para obtener rédito político”, subraya UGT Servicios Públicos Cádiz.
Y es que se asegura que este ambulatorio de nueva construcción presenta “carencias graves de equipamiento, fallos organizativos y deficiencias estructurales”, hasta el punto de que “ni siquiera garantiza la accesibilidad para personas con movilidad reducida, algo absolutamente intolerable en pleno siglo XXI”.
“EL PP CONVIERTE LA SANIDAD PÚBLICA EN UN ESCAPARATE”
Mientras tanto, se lamenta que el Gobierno andaluz derechista “pretende vender como éxito lo que en realidad es un servicio a medio gas, improvisado y sostenido exclusivamente por el esfuerzo de los profesionales, que están sacando adelante la atención sanitaria en condiciones que no deberían permitirse en ningún centro público”.
De este modo, UGT acusa al PP de convertir la sanidad pública en “un escaparate”, inaugurando infraestructuras “sin terminar, sin recursos y sin planificación, trasladando el caos organizativo a los pacientes y la sobrecarga a los trabajadores”.
Por todo ello, se exige: la corrección urgente de todas las deficiencias del flamante centro de salud de Camposoto; la garantía real de accesibilidad, seguridad y dotación completa de recursos; y la depuración de responsabilidades políticas por esta actuación.
“Si no se actúa de forma inmediata, se endurecerá la respuesta sindical”, advierte UGT, que incide en que “no vamos a permitir que la sanidad pública se convierta en un decorado electoral. No vamos a permitir que se juegue con la salud de la ciudadanía. Y no vamos a permitir que los profesionales sigan pagando las consecuencias de una gestión política irresponsable”.
“No vamos a tolerar que se normalice la apertura de centros en condiciones indignas. Lo ocurrido en Camposoto es un ejemplo claro de cómo se deteriora un servicio público cuando se gestiona con criterios de propaganda en lugar de con criterios de calidad asistencial”, se recalca.
















