El Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática (BAM-IS) que se construye para la Armada española en el astillero de Puerto Real (tras prometerse durante años, por fin empezó a cortarse chapa en diciembre de 2024) ha alcanzado un nuevo hito: la bajada al dique de la macroestructura 300 de este futuro barco.
Esta macroestructura, formada por tres bloques y con un peso de 597 toneladas, alberga los propulsores cicloidales Voith, cuya instalación en dique está prevista próximamente, así como el pedestal de la grúa de gran capacidad, la cámara hiperbárica orgánica y la cubierta de trabajo. En esta última se instalarán los equipos de intervención subacuática.
Con esta estructura ya ensamblada en dique, quedarían solo tres bloques más para finalizar el buque y proceder a su flotadura.
A colación, en una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz el director de Negocio de Corbetas y Buques de Acción Marítima, Alberto Cervantes, ha destacado la “buena marcha” del programa que, gracias a la plantilla propia y a la industria colaboradora, “está avanzando según la planificación”.
Su construcción en Matagorda (presupuestada inicialmente en unos 166,5 millones de euros), según informaciones anteriores supone una carga de trabajo de 1,3 millones de horas durante tres años y medio; se calcula que genera alrededor de 1.100 puestos de trabajo, incluyendo empleo directo, inducido y de contratas.
‘POSEIDÓN’ RELEVARÁ A ‘NEPTUNO’
Este buque de gran porte (algo más de 5.000 toneladas) permitirá a la Armada disponer de una unidad moderna y actualizada en sus medios y capacidades para desempeñar las misiones de salvamento y apoyo a operaciones subacuáticas, además del rescate de submarinos.
Con el nombre de ‘Poseidón’ será el relevo natural del actual Buque de Salvamento y Rescate ‘Neptuno’. Surgió como una necesidad asociada a los nuevos submarinos S-80 (también encargados a Navantia) con el fin de prestar apoyo y garantizar la seguridad de las dotaciones desde el inicio de su vida operativa.
El BAM-IS, con una eslora de 92 metros y una velocidad máxima de 15 nudos, tiene un carácter marcadamente modular. Diseñado con el concepto de buque eléctrico, presenta aspectos de última generación, como son la planta de distribución de corriente en corriente continua con baterías o propulsores Voith con motores de imanes permanente, que le confieren una tremenda capacidad para el posicionamiento dinámico, todo ello contando con unos diésel-generadores que cumplen con los últimos estándares medioambientales Tier III.
Con su amplia cubierta de trabajo, superior a los 400 m2, posibilita la instalación de diferentes sistemas modulares que le permiten configurarse en diversos perfiles de misión: operaciones de buceo, salvamento o rescate de submarinos, protección del patrimonio subacuático, etc.
Para ello cuenta además con una innovadora planta propulsora y de generación eléctrica, basadas en tecnologías con corriente continúa, sistemas de almacenamiento de energía y propulsores cicloidales, que le proporciona la capacidad de mantener un posicionamiento dinámico de gran precisión incluso en condiciones meteorológicas adversas, todo ello, cumpliendo las más exigentes normas medioambientales.
Además, esta futura unidad para la Armada española será capaz de operar con el Sistema de Rescate Submarino de la OTAN NSRS. Esta cualidad, entre otras, le permitirá poder obtener por primera vez para un buque de la Armada, la certificación ‘MOSHIP’ para actuar como buque nodriza de los sistemas de Salvamento y Rescate de submarinos de la OTAN. Por otro lado, contará con vehículos no tripulados (ROV, mini-submarino) capaces de realizar exploraciones e intervenciones subacuáticas remotamente.

















