Número 5.616 – Año XXIII 4 de octubre de 2026

Opinión

Poupée de cire, poupée de son

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Por una parte el otoño trae, junto a la caída de la hoja caduca de los árboles y arbustos, celebraciones de día de patronos y patronas, normalmente ligadas a celebraciones paganas ligadas a los ciclos de cosechas, cambios de estaciones u otros hitos. Por otra, estamos saliendo, o al menos eso debiéramos, de un largo periodo en el que la iglesia católica se ha cobrado su apoyo a sublevaciones militares y a su consolidación, jugando un papel determinante en ‘la moral’ social, intentando unir, trenzar tanto el poder civil como el religioso en uno solo, como forma de auto justificación y auto legitimación mutua.

Estas fiestas nos dan la oportunidad de contemplar escenas enternecedoras; de ver, por ejemplo, a la alcaldesa socialista de Jerez hablando con una estatua, creo de madera, de una virgen a la que cuenta sus penas, sus anhelos, sus sueños..., y digo enternecedor porque a mi me recuerda a mi nieta de tres años, que se hecha unas charlas asombrosas con su muñeca y con su amiga imaginaria Marina, y ves, cuando alguien me recuerda a mi nieta y sus juegos, yo me enternezco.

En Chiclana, ha sido también una socialista la que ha defendido en el pleno del Ayuntamiento el nombramiento de alcaldesa perpetua a su ¿patrona?, otra estatua de madera, así en plan muñeca con su camisita y su canesú. En esta ocasión no me despierta ternura, solo la atención, de como son capaces de unir votos los del PP y el PSOE -para ser justo tendré que reconocer que sólo un concejal socialista fue coherente y votó que no-. Veo que cuando Román salga de viaje, pone a la muñeca vestida de tul en su sitio. Aunque la verdad, si el ministro del Interior pone medallas a una virgen, en Chiclana no son menos, y nombran alcaldesa a perpetuidad a otra.

Lo de Cádiz es diferente -aparte de Kichi-Nazareno con exactamente las misma justificación del Toro de la Vega, razones de tradición....- porque si yo fuera creyente y “hermano cofrade” estaría muy mosquetera, ya que me subvencionen como una fiesta la salida procesional, cuando mi fe me dice que es un acto de penitencia, y que no podría penar (de penitencia) sin esa subvención, como que muy mal, ¿no?

Y dentro de nada la charla con la patrona de Cádiz, dicen que la corporación acudirá a esta especie de sesión de güija con el más allá, supongo que también será como lo del toro lanceado -por tradición-. Veras tú, como un día los muñecos hablen, más de uno se queda allí mismo, de piedra, eso sí, ostionera.

Aunque creo que estas estatuillas, muñecas y muñecos tallados con mayor o menor arte, lo que de verdad están haciendo, es cantar como France Gall en Eurovisión de mil novecientos sesenta y cinco:

“Solo soy una muñeca Que no sabe de amor El corazón pongo en mi canción Poupée de cire, poupée de son” (Versión Karina) DIARIO Bahía de Cádiz

más artículos Fermín Aparicio


Por una parte el otoño trae, junto a la caída de la hoja caduca de los árboles y arbustos, celebraciones de día de patronos y patronas, normalmente ligadas a celebraciones paganas ligadas a los ciclos de cosechas, cambios de estaciones u otros hitos. Por otra, estamos saliendo, o al menos eso debiéramos, de un largo periodo en el que la iglesia católica se ha cobrado su apoyo a sublevaciones militares y a su consolidación, jugando un papel determinante en ‘la moral’ social, intentando unir, trenzar tanto el poder civil como el religioso en uno solo, como forma de auto justificación y auto legitimación mutua.

Estas fiestas nos dan la oportunidad de contemplar escenas enternecedoras; de ver, por ejemplo, a la alcaldesa socialista de Jerez hablando con una estatua, creo de madera, de una virgen a la que cuenta sus penas, sus anhelos, sus sueños..., y digo enternecedor porque a mi me recuerda a mi nieta de tres años, que se hecha unas charlas asombrosas con su muñeca y con su amiga imaginaria Marina, y ves, cuando alguien me recuerda a mi nieta y sus juegos, yo me enternezco.

En Chiclana, ha sido también una socialista la que ha defendido en el pleno del Ayuntamiento el nombramiento de alcaldesa perpetua a su ¿patrona?, otra estatua de madera, así en plan muñeca con su camisita y su canesú. En esta ocasión no me despierta ternura, solo la atención, de como son capaces de unir votos los del PP y el PSOE -para ser justo tendré que reconocer que sólo un concejal socialista fue coherente y votó que no-. Veo que cuando Román salga de viaje, pone a la muñeca vestida de tul en su sitio. Aunque la verdad, si el ministro del Interior pone medallas a una virgen, en Chiclana no son menos, y nombran alcaldesa a perpetuidad a otra.

Lo de Cádiz es diferente -aparte de Kichi-Nazareno con exactamente las misma justificación del Toro de la Vega, razones de tradición....- porque si yo fuera creyente y “hermano cofrade” estaría muy mosquetera, ya que me subvencionen como una fiesta la salida procesional, cuando mi fe me dice que es un acto de penitencia, y que no podría penar (de penitencia) sin esa subvención, como que muy mal, ¿no?

Y dentro de nada la charla con la patrona de Cádiz, dicen que la corporación acudirá a esta especie de sesión de güija con el más allá, supongo que también será como lo del toro lanceado -por tradición-. Veras tú, como un día los muñecos hablen, más de uno se queda allí mismo, de piedra, eso sí, ostionera.

Aunque creo que estas estatuillas, muñecas y muñecos tallados con mayor o menor arte, lo que de verdad están haciendo, es cantar como France Gall en Eurovisión de mil novecientos sesenta y cinco:

“Solo soy una muñeca Que no sabe de amor El corazón pongo en mi canción Poupée de cire, poupée de son” (Versión Karina) DIARIO Bahía de Cádiz

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