Sé que este artículo puede sentar mal a muchas personas que conozco, por ellos a los que aprecio me he frenado un tiempo. También va a enfadar a muchos que no sé ni cómo se llaman, esa parte me da igual, a esta altura de vida no estoy para hacer amigos.
Nuestra hermosa ciudad, de la que nos han arrebatado, en gran parte por nuestro pasotismo, todas las fábricas, tiene como único foco el vivir del turismo. Los cruceros a los que muchos critican son una fuente de ingresos golosa a los que hay que mimar, al igual que al turista que venga por más tiempo el cual profundizará más en nuestra tierra.
Pues no hay nada que de mejor imagen, a un guiri que se pasea en chanclas, que pisar un enorme y fresco mojón recién defecado por un Pastor Alemán de 35 kilos en medio de Columela. ¿Existe algo más bonito que ir con un ojo observando las torres miradores y con el otro evitando mierda? ¿O contemplar como el óxido por orines se come la parte baja de los cañones protectores de esquina?
Por mi trabajo tengo muy claro que la mayoría de la gente no aprende, es ineducable, hemos llegado a un nivel social donde abundan los aspirantes a Grandes Hermanos y Tronistas, gente a las que sus neuronas sólo les llegan para que no se les olvide respirar.
No es cuestión de echar las culpas al actual equipo de Gobierno, como últimamente están haciendo algunos medios informativos de la ciudad. Con Teófila se veían menos cacas porque tenía continuamente a una plantilla de limpieza trabajando, algo que es prácticamente insostenible, recordemos que Carlos Díaz puso en su época unos “pipican” que no sirvieron para nada. Aquí los únicos responsables son los dueños, pero claro, la mayoría pasan de esa responsabilidad.
¿Hemos de soportar esa imagen de nuestra ciudad? ¿Hemos de tener que ir esquivando heces? La respuesta es sencilla: ¡NO! Y ya que las arcas del Consistorio no sostienen ni la limpieza continúa ni patrullas de policías locales para tocarle el bolsillo a los infractores, habría que plantearse la única solución: ¡prohibir los perros en Cádiz!
La ciudad no está preparada para bichos de envergadura, tenemos casas pequeñas, es una tortura para los animales el no tener donde correr ¿Qué clase de persona tiene un Husky Siberiano en una ciudad que en agosto alcanza los 40 grados? Un tarado claramente.
Debemos luchar por nuestra ciudad, por conservarla limpia, porque el turista venga y recomiende, y ver mierda al lado de un monumento no ayuda nada. Así que pese a las enemistades que me puede traer este artículo lo tengo muy claro: hay que prohibir los perros en Cádiz, o al menos como mal menor especies de gran tamaño. DIARIO Bahía de Cádiz

Sé que este artículo puede sentar mal a muchas personas que conozco, por ellos a los que aprecio me he frenado un tiempo. También va a enfadar a muchos que no sé ni cómo se llaman, esa parte me da igual, a esta altura de vida no estoy para hacer amigos.
Nuestra hermosa ciudad, de la que nos han arrebatado, en gran parte por nuestro pasotismo, todas las fábricas, tiene como único foco el vivir del turismo. Los cruceros a los que muchos critican son una fuente de ingresos golosa a los que hay que mimar, al igual que al turista que venga por más tiempo el cual profundizará más en nuestra tierra.
Pues no hay nada que de mejor imagen, a un guiri que se pasea en chanclas, que pisar un enorme y fresco mojón recién defecado por un Pastor Alemán de 35 kilos en medio de Columela. ¿Existe algo más bonito que ir con un ojo observando las torres miradores y con el otro evitando mierda? ¿O contemplar como el óxido por orines se come la parte baja de los cañones protectores de esquina?
Por mi trabajo tengo muy claro que la mayoría de la gente no aprende, es ineducable, hemos llegado a un nivel social donde abundan los aspirantes a Grandes Hermanos y Tronistas, gente a las que sus neuronas sólo les llegan para que no se les olvide respirar.
No es cuestión de echar las culpas al actual equipo de Gobierno, como últimamente están haciendo algunos medios informativos de la ciudad. Con Teófila se veían menos cacas porque tenía continuamente a una plantilla de limpieza trabajando, algo que es prácticamente insostenible, recordemos que Carlos Díaz puso en su época unos “pipican” que no sirvieron para nada. Aquí los únicos responsables son los dueños, pero claro, la mayoría pasan de esa responsabilidad.
¿Hemos de soportar esa imagen de nuestra ciudad? ¿Hemos de tener que ir esquivando heces? La respuesta es sencilla: ¡NO! Y ya que las arcas del Consistorio no sostienen ni la limpieza continúa ni patrullas de policías locales para tocarle el bolsillo a los infractores, habría que plantearse la única solución: ¡prohibir los perros en Cádiz!
La ciudad no está preparada para bichos de envergadura, tenemos casas pequeñas, es una tortura para los animales el no tener donde correr ¿Qué clase de persona tiene un Husky Siberiano en una ciudad que en agosto alcanza los 40 grados? Un tarado claramente.
Debemos luchar por nuestra ciudad, por conservarla limpia, porque el turista venga y recomiende, y ver mierda al lado de un monumento no ayuda nada. Así que pese a las enemistades que me puede traer este artículo lo tengo muy claro: hay que prohibir los perros en Cádiz, o al menos como mal menor especies de gran tamaño. DIARIO Bahía de Cádiz

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