Oh, benvinguts, passeu, passeu
De les tristors en farem fum
A casa meva és casa vostra, si és que hi ha
Cases d′algú
(La canción es del cantante catalán Sisa, y fue la banda sonora de aquella bonita campaña de ‘Barcelona acoge’)
Queridos míos:
Casi sin querer, casi sin darnos cuenta estamos ya en el 2026, creo que es el año en el que hace cincuenta años de casi todo. El año que recién acaba nos deja momentos buenos y malos también, nombres para enmarcar y nombres para borrar, personas que dan la cara y personas que se esconden tras la mentira, el bulo y la insidia.
Pero en el comienzo de este ya año nuevo de 2026, quiero dirigirme a vosotros, los que llegásteis a Badalona buscando una existencia digna, que atravesasteis desiertos, mares y montañas, dejando en el camino familia, amigos y media vida. Hoy, buena parte de vosotros sigue debajo de un puente, entre el barro y el frío. Os mando un abrazo de hermano.
También esta carta va dirigida a vosotros, palestinos, creo que lo sabéis, pero sois ejemplo de resistencia y de lucha. Aunque los gobiernos y poderes del mundo asistan impasibles al genocidio que sufrís, sufrimos, hoy en este planeta no se puede ser decente, ni siquiera persona, si no se está a vuestro lado, sois la bandera de un mundo más justo.
Para una cosa ha servido ese 2025, ha sido el aclarar que en la práctica no existen varias “sensibilidades”, al menos hoy, de entender qué es ser o estar a la derecha. Cada sitio, ciudad o comunidad tiene la representación genuina y comparable de lo que significan: en Madrid, esa community manager de una perra y responsable de prohibir la asistencia sanitaria en las residencias de ancianos durante la pandemia; en Valencia, a Mazón, el del Ventorro; en Andalucía, Moreno y su gestión del cribado de cáncer de mama; resumen de todos: Feijóo, mentiroso sin escrúpulos, no puedo olvidar a ese señor o lo que sea, cuyo cerebro es inversamente proporcional al tamaño de su cuerpo, García Albiol.
Os veo a todos colocados en una escalera hacia los infiernos cantando a un migrante nacido en una casa puerta o debajo de un puente, mientras Antonio Sanz, responsable de la gestión de la sanidad andaluza, toca la caja marcando el ritmo. Hoy el KKK no se tapa la cara tras un capirote, van a cara descubierta luciendo sus antorchas incendiarias contra los más débiles.
el año que recién acaba nos deja momentos buenos y malos también, nombres para enmarcar y nombres para borrar, personas que dan la cara y personas que se esconden tras la mentira, el bulo y la insidia
Recuerdo las reflexiones de Don Carlos Guama Zhou cuando hablaba del mestizaje entre los pueblos: cuando se sabe que uno más uno más uno es mucho más que dos, el resultado no es una suma, se aproxima más a la multiplicación. Eso pasa cuando se mezclan razas, culturas, tradiciones.
La riqueza no radica solo en la variedad, sino en la capacidad de estas mezclas para captar y transformar la esencia de lo original, dándole una nueva vida y proyección. Así, tanto la música como la literatura, por ejemplo, se convierten en espejos de las sociedades cambiantes, donde cada fusión es un testimonio del poder creativo que surge de la diversidad, distinto de cada uno de los elementos originarios, pero con absoluto respeto a estos-.
Sabéis que el “nuevo” Ku Klux Klan capitaneado por Trump, Netanyahu… no es nada nuevo, encarnan lo más viejo y deplorable de este planeta que tenemos que compartir; hace tiempo Gramsci fotografiaba y definía un momento muy parecido: “el viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer, y en ese claroscuro surgen los monstruos».
Solo me atrevo añadir, sin querer ser pretencioso, pero que lo nuevo tarde más o menos en aparecer, depende de ti y depende de mí, depende de todos. DIARIO Bahía de Cádiz













