DIARIO Bahía de Cádiz
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Romaní está…


Romaní está triste… ¿Qué tendrá Romaní?
Los suspiros se escapan de su boca de rubí,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
(variaciones sobre Rubén Darío)

No tiene que ser fácil, comerse los marrones de toda una época, aguantar los focos, los micrófonos, los objetivos de los mismos medios que antes eran remunerados y subvencionados. No, no debe ser fácil, pasar de portero de discoteca a tercero en la línea jerárquica, no de sucesión, no es fácil, y de esa posición de bronce a rompeolas de la derecha, a poner la cara y papada para que te la partan una y otra vez. Y es que andar siempre tras los volantes de la receptora de treinta mil euros -según el evangelio de san Bárcenas-, cuál yorkshire, es lo que tiene

Pero al caballero alguien le ha debido contar o cantar eso de “los tiempos están cambiando”, que incluso en Cádiz nada es eterno, al menos en apariencia y formalmente -el fondo es otra cosa-. Y en ese camino del cambio es donde se entristece, ya sea por no llegar, o por no estar a la altura…

Y fuentes nada solventes me contaban que quería poner su firma en algún manifiesto, que algún compañero le dijo, “pero quillo, ¿dónde vas tú a firmar eso?”. Se puso muy serio, como él sabe ponerse antes de decir una cosa importante, se llevó la mano a la barbilla y manifestó su pensar intelectual: “si lo firma Juan Cantero, yo lo firmo, que soy la oposición también”; “no es eso Ignacio, no es eso”, contestó la fuente… la tristeza le inunda.

Hace un par de días apareció en la prensa local un anuncio por palabras en la sección de varios, “se busca pelo para hacer rastas”, y en Cánovas del Castillo se han disparado todas las alarmas. En ese ir y venir a la modernidad, alguno se ve con ellas, y como decía alguien, “este Nacho esta que se sale” -de sí mismo-, apostillaron desde el gabinete de prensa.

Pero ha sido hace nada cuando ha demostrado todo su potencial de falta de vergüenza. Tras intentar copiar el humor casposo, que lo hay, del fascista Pemán, y de sus rimas -recuerdo esas odas a la paella, que rima con Marbella, arrocella y gambella-, con sus torpes e insultantes juegos de palabras, de cambiar la historia por la histeria, cuando se refería a los gaditanos asesinados y en fosas comunes, cuando en los plenos tenía que contestar a las propuestas de la oposición como responsable municipal del cementerio de San José, hoy está triste. Nadie le ha invitado al comienzo de la exhumación e identificación de esos gaditanos y gaditanas, repito, asesinados. Romani está triste, triste está Romani…, y yo un poco escandalizado de tanta falta de vergüenza, aunque por otro lado es lo normal por esos lares ideológicos. DIARIO Bahía de Cádiz

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