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¿Podemos… hacer algunas preguntas?


Como ciudadano interesado por la política, es evidente que el fenómeno Podemos me ha interesado desde el principio. He escrito bastante poco al respecto; nada, de hecho, de manera pública, ya que es ciertamente un hecho complejo, con muchos matices y de consecuencias imprevisibles. Pero creo que, llegado el momento, son necesarias algunas preguntas a vuelo de pájaro. Posiblemente incluso antes de abrir el artículo muchos de mis contactos ya habrán puesto mi cabeza en una pica en su imaginario colectivo, pero comprenderán que la política conlleva todo esto. Por otra parte, muchos/as dirán “Claro, Pablo ha escrito este artículo porque las encuestas municipales han salido esta semana y es un tema sobre el que la gente leerá”. No se equivocan, es exactamente eso.

Uno se detiene a pensar después de toda la deriva organizativa que ha tenido Podemos en los últimos meses —formación de los círculos, elecciones de responsables, etc.— con vistas a las elecciones municipales y todo pinta muy bien, muy optimista. Yo no voy a entrar en cuestiones programáticas, ni de liderazgo, ni de viabilidad. Ni siquiera voy a hablar de ética política ni discursos. Voy a intentar ilustrar algo más sencillo mediante un proceso de deducción lógica, para hacer algunas preguntas. Ustedes me dirán si me equivoco ya que a estas horas debería estar durmiendo.

  1. Muchos círculos tienen claras pretensiones de presentarse a las elecciones municipales, lo cual es una tarea elogiable. Sin embargo, desde Madrid la dirección de Podemos ha decidido evitar los peligros de las municipales[1] —es evidente que es un campo de batalla descentralizado, difícil de coordinar para un partido amateur—.
  2. En el caso de que finalmente no se presenten con la firma de Podemos, sino con la de alguna otra candidatura ciudadana —aquí hay un olor penetrante a Ganemos—, entonces se desvinculan del protectorado de la dirección de Iglesias. La idea sería refundarse en una nueva organización y crear listas electorales. Es decir, que eran de Podemos y ahora serían un círculo de personas organizadas con pretensiones al margen. No hay ningún problema con esto, claro, pero ¿tenemos la garantía de que hay un órgano coordinado y superior que supervise y garantice que estas personas electas cumplen su programa, de la misma manera que existían con Podemos original?
  3. Está la opción paralela a la anterior de insertarse y apoyar candidaturas ciudadanas que mencionábamos. Pero claro, esto supone entrar en espacios políticos donde hay gente con muchos años de lucha a sus espaldas, un espacio donde el mesianismo de Podemos no tiene caldo de cultivo arraigado. Huelga decir que es totalmente beneficiosa y necesaria la unión, el trabajo compartido, pero entonces asistimos al mantenimiento de las constantes vitales de Podemos hasta próximo aviso —al menos eso es lo que ha dado a entender Iglesias—. ¿No supone esto admitir en cierta manera que: a) buscan presentarse con la marca que sea y b) admitir que fuera de las municipales no tienen una motivación real de existencia?
  4. Y con respecto al programa electoral: Si no deben cumplir en este caso las directrices de Podemos Central —o como lo llamen—, deben desarrollar entonces un programa municipal propiamente elaborado y adaptado[2]. Evidentemente, tampoco hay problema alguno en este punto, pero ¿qué los diferenciaría de, por ejemplo, el resto de partidos que nacen con pretensiones meramente locales? Ya no podríamos gozar de los beneficios que supone el discurso general, de ruptura con el régimen y demás. No, ahora hay que sentarse y conocer el mecanismo institucional municipal.
  5. Y este hecho, que tendrá implicaciones en toda España, creará una heterogeneidad generalizada de multitud de partidos locales con programas diferenciados y sin un proyecto de ruptura común. Por eso los Ganemos, entre otras cuestiones, tienen problemas estructurales: porque deben ponerse de acuerdo para presentarse con un único nombre. Si Podemos no se presenta y engendra sub-organizaciones, ¿no lleva implícito reducir esto a, meramente, un grupo de personas organizadas únicamente para una candidatura electoral hasta que Podemos les autorice a volver con el nombre? ¿Y qué impresiones tendría esto en la ciudadanía y la prensa?
    Seguramente me lloverán amargas y cínicas críticas por malinterpretar todo este fenómeno. Nada más lejos. A lo que yo les invito a responder a la siguiente cuestión: ¿qué creen ustedes que vota la gente en las encuestas municipales, cuando la realidad no responde con propuestas concretas[3]? Es un ejercicio de detallismo, porque lo que yo estoy intentando dilucidar no es si Podemos es una buena idea o no, sino si está preparada su militancia para asumir unas municipales en todo el territorio estatal sin una protección mútua.
  6. Si ha estado de acuerdo con todo lo anterior, sólo nos queda resumir brevemente que los círculos de Podemos que finalmente se las apañen para presentarse, con todas sus buenas propuestas, sus garantías democráticas y demás, no dejan de ser una herramienta temporal, y yo diría que esporádica. Porque, sí, es cierto que mayormente provienen del ámbito de la izquierda. Pero otros partidos no, y no son pocos —son una mayoría abrumadora— los partidos de inspiración local que cacarean constantemente sólo lo que oyen en la calle, como Ciudadanos (C’s). No son partidos con proyectos municipales a medio-largo plazo, porque para ello se requiere mucho esfuerzo. Son formaciones para salir del paso, con reivindicaciones nacidas al calor de la crisis y que normalmente están a la espera de fundirse en estructuras mayores. Así que considero que ése debe ser otro punto importante a reflexionar si nos la vamos a jugar cambiado las siglas únicamente para unas municipales:

¿Creen que realmente va a ser tan eficaz como promulgan?

¿Creen que la gente lo entenderá?

¿Creen que están en posición de negociar? DIARIO Bahía de Cádiz Pablo Alías

 

[1] http://www.eldiario.es/politica/Podemos-candidaturas-generalizadas-elecciones-municipales_0_286622050.html
[2]
Aunque lo cierto es que el mismo Podemos no tiene, al contrario que el resto de partidos del escenario político, una línea de actuación municipal con un proyecto. Aún no, al menos.
[3] Aunque las encuestas municipales tienen cuestiones llamativas: ¿cómo han podido incluir a Ganemos en San Fernando, si no existe?

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