DIARIO Bahía de Cádiz
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Buenos días

De verdad que me siento cómodo entre estas cuatro esquinas, que pretenden ser otros tantos miradores extremos de nuestra bahía. Extremos, no extremados. Me gusta esto de encontrarme, aunque sea metafóricamente,  en dos columnas, como el Hércules Fundador en el escudo o Los Patronos delante del torreón.

En el momento de plantearme el tema al que dedicar la primera colaboración de esta nueva etapa, son muchos los asuntos que se agolpan en mi mente. Por poner algunos ejemplos, podría citar el eterno e infructuoso debate sobre la infrautilización del Puerto de Cádiz y el delicado juego de equilibrios entre los sectores más moderados y los más radicales del equipo de Gobierno del Ayuntamiento. También me gustaría abordar el indecente abandono al que siguen sometidos año tras año los solares que otrora ocuparon el antiguo Gobierno Civil, Radio Juventud o la Institución Provincial Gaditana, sin que ninguna administración tome cartas en el asunto de manera contundente, más allá de las repetidas y falsas declaraciones de buenas intenciones que escuchamos con cierta periodicidad.

Pero tiempo habrá para todo ello, porque en esta ocasión quiero destinar estas líneas a reconocer la labor de todo el equipo de Digestivo del Hospital Puerta del Mar, que con su dedicación y esfuerzo, además de salvar vidas, hacen que los malos tragos sean más llevaderos.

Este grupo de personas, ataviadas con batas blancas y pijamas verdes, han ‘soportado’ al que suscribe estas líneas durante casi tres meses, en los que además de sanar mi cuerpo, han llegado a lo más profundo de mi alma regalándome su cariño y sus sonrisas, ejerciendo así una influencia terapéutica tan importante, me atrevería a decir, como la propia medicación.

Su labor pues, llega mucho más lejos de lo estrictamente laboral, lo que demuestra que por encima de su indiscutible eficiencia profesional, se encuentra su profunda humanidad y entrega incondicional, algo que no es fácil de encontrar hoy en día y que hace que uno reafirme su fe en la bondad del ser humano.

Si yo usara sombrero, lo tendría en estos momentos en la mano, como persona de diplomacia y por doble motivo: rendir pleitesía a los que han hecho posible que hoy esté frente a la pantalla del ordenador y por supuesto, para darles a todos los lectores mis primeros buenos días desde estas ‘Esquinas de Cádiz’. DIARIO Bahía de Cádiz Óscar Cantero Puyana

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