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No hables mal de las mujeres


“Tengo que representar muchos roles: el de esposa amante, el de mamá complaciente, el de administradora del hogar, el de secretaria por horas…”, me confesaba una joven que fue compañera de estudios. “ También soy la maestra de mis hijos-continuo diciendo- pues les tomo las lecciones todos los días…”.Su liberación como la de las demás mujeres les está costando un ojo de la cara. Y encima…lo de siempre: el repetitivo ‘acoso sexual’ del que son objeto… “¡Maldita sea mi suerte! Lo digo una y mil veces: son reflexiones en alta voz, mis reflexiones puras y duras”, acabó manifestando

“Si quieres vivir -ríe y llora-, escucha las voces del agua y de los pajarillos perdidos…, sus cantos. Y el viento que rompe y amenaza…; y la lluvia, la nieve…; lloran las razas. Todo vive en la noche oscura, pero no escuches latidos corazones muertos; si quieres vivir…: vive” fiel canto a todas las mujeres. Y es que debo recordar, muchas veces, para aprender de los demás…que son guía segura a seguir en mi comportamiento diario: siempre he de tener una mujer a mí lado, y para amar y ser amado: después ambos cadáveres: los cadáveres nunca son ni serán culpables.

Es bueno comprobar cómo un hombre y una mujer se pueden tomar unos güisquis juntos, conversando tendidamente de sus mismos proyectos y aspiraciones laborables: se está produciendo poco a poco la liberación de las mujeres: ellas también quieren ser mujeres liberadas… mujeres siglo XXI.

“Puede que esté dormida, quizá adormecida…pero qué más da. Me pasa todos los días del año que tengo que levantarme sobre las 6:30 a.m., y es que el despertador no para de ‘ladrar’, deseo no ir al trabajo porque me aburre sobremanera hacer todos los días las mismas cosas…Y total para qué me sirve trabajar tanto”, expresiones compartidas por muchas mujeres.

No obstante, encuentran un riesgo que va a definir la amistad entre hombre y mujer: el impulso sexual que es inevitable que surja entre ambos. Existe una frontera –casi imperceptible– entre la amistad profunda y para siempre, y el amor propiamente dicho: la presencia o no de la atracción sexual, la cual inclinará la balanza de la verdad hacia uno a otro lado.

Parece mentira que, en los tiempos actuales, con tanta información que observamos aparentemente entre los seres vivientes, sean necesarias las agencias matrimoniales o agencias del corazón dedicadas a poner en contacto corazones de mujeres. Esta última relación ha sido y es siempre personal e intransferible. No obstante, interponemos muchas veces nuestros propios individualismos, egoísmos… en función de lo que otros nos puedan resolver.

Se me marchan las horas- que son testigos del tiempo- escribiendo: “No hables mal de la mujeres, pues ellas son los seres más maravillosos sobre la tierra, y gracias a la hijas de Eva pernoctamos en este valle de lágrimas…Y sigo insistiendo: Ellas son valientes al mostrar sus emociones…”.

Es un hecho real, y persistente, que, en las sociedades actuales, las crueldades-violencias de género, malos tratos a menores, vejaciones a los ancianos, guerras fratricidas…- , se han convertido en unas conductas cotidianas de las que todos somos testigos fidedignos. Y es que la fuerza no es el remedio, y está imperando en los tiempos que corremos un hecho lamentable: Matar por matar…a las mujeres (Los animales matan por hambre, pero los hombres/mujeres matan por puro placer). Porque al maltratar a una mujer se deshonra su cuerpo, su alma, su mente y también su corazón.

Comenzando el siglo XXI la mujer -hijas de Eva- y, pisando fuerte, van poco a poco consiguiendo su ya merecido puesto en el plano socio-laboral, que –en igualdad de derechos y también de obligaciones– le facilita una comunicación liberalizada respecto al hombre. Es bueno comprobar cómo un hombre y una mujer se pueden tomar unos güisquis juntos, conversando tendidamente de sus mismos proyectos y aspiraciones laborables: se está produciendo poco a poco la liberación de las mujeres: ellas también quieren ser mujeres… libres, y liberadas también.

Entristece comprobar que las prisas, el estrés, el exceso de trabajo –para unos y otros–, las comodidades… nos mediaticen de tal manera nuestros corazones que nos hacen olvidar que poseemos “corazones vivos” para amar, y desear, que se convertirán en corazones muertos de nuestra propia soledad, si no los usamos de forma racional, humana. Dice un proverbio chino: “Sólo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás”.

Debemos buscar “nuestra chica de los ojos verdes”, nuestra futura esposa, pareja sentimental… con quien recorrer el corto o largo camino de nuestra mortal vida, buscando felicidad… Empleos el arte de comunicar, conversar, etc., que parece haber sido olvidado últimamente de la faz de la tierra. El problema reside en nosotros mismos, pues pensamos que el dinero, el poder y los distintos placeres –que la propia vida nos pone al alcance de la mano–, serán los que nos libren de preocupaciones: nada más lejos. Uno piensa que el amor ni se compra ni se vende: se siente. Si no es así, no es verdadero amor.

Quizá uno, tu, todos… seamos nuestros peores enemigos y estamos fomentando la posesión de corazones muertos (por corazones vacantes), los cuales nunca jamás darán la felicidad a nuestros semejantes. Amad y seréis amados: he aquí una sencilla formula a tener en cuenta, para emplearla cuanto antes mejor. Todo un proyecto de vida perfectamente viable y hermosa.

Hagamos revivir esa capacidad de amar que todos llevamos dentro, puesto que amar es capacidad de ilusión hacia una persona, de entrega mutua, de compartir penas y alegrías que la vida nos tiene preparadas. Amor, trabajo, cultura: tres premisas compatibles y maravillosas, que dan sentido a una vida –corta o larga–, quizá con un probable nacimiento de un pequeñuelo… De alguna manera, si he de ser sincero, la soledad no es buena para nadie. Cuando Dios creó al hombre, dijo: “No es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18). Y esto es así.

La liberación de la mujer ha contribuido a que las hijas de Eva salgan a la “selva de la calle’, donde cualquier desaprensivo ‘matacorazones’ se creerá que es dueño de nuestras féminas. El acoso sexual se ha convertido últimamente en el pan nuestro de todos los días, y esto se produce en todos los ámbitos de la vida laboral y funcionarial. Y es que nuestras mujeres siglo XXI son fuertes, valientes, capaces, creativas, bellas y sonrientes. ¡No se puede esperar menos de ellas, las hijas de Eva!

Las madres de nuestros hijos tienen gran capacidad de sacrificio; son, sobre todo, personas dispuestas a amar: aman lo bueno y lo malo también. Sí es cierto que son genéticamente distintas a nosotros, pero no olvido que son maravillosamente complementarias. Si perdiera mi esposa, mis ojos quedarían oscuros y la brújula casera nunca marcaría el norte. Recuerdo sus desvelos y trabajos -inquietudes- para conmigo y los míos y, viéndola, sé que las demás mujeres tienen un lugar privilegiado en el corazón de sus maridos.

No ha mucho tiempo comentábamos entre amigos que, un día, los hijos tendrían que marcharse de nuestros respectivos hogares, pero cuándo… Y se marcharon. Se fueron llenos de felicidad, y esto es ya bastante. Mi mujer y yo, nos cruzamos la pasada noche las miradas y, en nuestro silencio, vimos dos habitaciones vacías. Es ley de vida. DIARIO Bahía de Cádiz

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