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Cara de cemento


Andan en el facherío patrio muy sensibles, al menos aparentemente. Que en carnaval alguien se viste de cura, virgen, o cristo, ya sea en Cádiz o Tenerife, les hiere su moral, les remueve sus principios y creencias, es que no se respeta los tiempos, viva la Cuaresma.

Que unos titiriteros monten una obra, que un rapero escriba una canción, se les abre las carnes. ¿Cómo es posible que se utilice el teatro para contar historias que parezcan reales?

Que algunos critiquen, critiquemos, a los que utilizan su medio de comunicación en las campañas de difamación y corre-bulos, a eso, le llaman intimidación, censura, totalitarismo. Parece que después de sembrar la disidía, la mentira, la calumnia, ahora toca ser sensible y declararse en contra de los frentismos; es decir, primero dividen, enfrentan y ahora lloran. Sensibles están algunos plumillas.

Que un ayuntamiento defienda y promueva la educación pública sin menoscabo de la función de la privada, les suena a nazismo y brazaletes. Y es que ya está bien, que aquí estamos acostumbrados que Susana promocione la enseñanza de crucifijos, uniformes, ofrendas florales el día de la patrona, en detrimento de la enseñanza de todos para todos. ¡Habrá se visto insolencia! Promocionar el servicio público y no los negocios, ¿lo siguiente qué es, promocionar la sanidad pública? Qué poca vergüenza.

Y es lo que pasa, que no sé si es el cambio climático, o la desaparición de la capa de ozono, pero hay por ahí gente muy sensibilizada, con la piel muy fina.

Las infantas, maridos de las infantas, las tarjetas piratas y los piratas con tarjetas, las tramas para delinquir, los delincuentes en tramas -que no son lo mismo que las filigranas-, los reyes y reinas, eméritos o en ejercicio, que van a medias en contratos públicos. Los apuntes contables en contabilidades fuera de la contabilidad oficial, que apuntan con nombres y apellidos donantes y receptores -sigo recordando aquel de treinta mil euros-, los tres por ciento, que se convierte en cuatro o cinco por ciento, depende de la necesidad. Curas en orgías con menores y profesores en colegios de curas que utilizan golpes en los genitales como métodos pedagógicos, eso sí, sin carácter lascivos… esto no les hiere, no atenta contra su moral.

Para mí, que el comentario que hizo un diputado a un expresidente de comunidad autónoma, puede hacerse extensible a más gente, y de verdad lo que abunda por ahí son muchos cara de cemento. DIARIO Bahía de Cádiz

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