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El segundo puente, por delante del Golden Gate de San Francisco


El imponente segundo puente sobre la Bahía de Cádiz, ya inaugurado por los políticos pese a que aún restan obras por rematar (es lo que tiene la cercanía a unas elecciones), se trata de una de las actuaciones de mayor magnitud y complejidad que ha acometido el Ministerio de Fomento en los últimos años; tras una inversión de más de 500 millones (pese a que se adjudicó por 272) y más de ocho años de trabajos (aunque deberían haber estado listo en menos de cuatro), y vicisitudes. El puente gaditano presume ya de ser uno de los de mayor luz de vano principal, el tercero en Europa. Además, es el segundo puente marítimo de mayor gálibo vertical del mundo.

Nueve años después de que se adjudicara la obra, más de ocho años desde el inicio de los trabajos y más de veintitrés desde que se comenzará a redactar el primer anteproyecto, en 1992, el imponente segundo puente sobre la Bahía de Cádiz se inauguró formalmente este jueves 24 de septiembre, con más protestas e indignación que fiesta y alegría entre los que serán sus usuarios: los vecinos de la comarca. Con años de retraso sobre las fechas que periódicamente han ido lanzando políticos del PSOE y del PP tras parones y vicisitudes varias.

De hecho, al inicio de la faena se confiaba en abrir el megapuente que une la capital y Puerto Real a lo largo de 2010; obviamente, no se llegó, y entonces se prometió que estaría listo antes de que se terminara el año 2011, a lo largo de 2012 para la conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812, a finales de 2013, durante 2014… y al fin se estrenó mundialmente por televisión para el paso de la Vuelta Ciclista a España a finales del pasado mes de agosto, aún con los operarios rematando la infraestructura. Y con la curiosa paradoja de que una vez abierto al tráfico está prohibida la circulación en bici.

Y al tiempo que ha ido aplazándose la apertura –se supone que se debía ejecutar todo en 45 meses, o sea en menos de cuatro años-, ha ido incrementándose también el coste de unos trabajos adjudicados a la UTE Puente de Cádiz (Dragados-Drace) por 272 millones de euros, y que, sin que nadie haya dado explicaciones, ya ha superado los 510 millones de inversión (son datos reflejados en los presupuestos del Estado, aunque ahora Fomento rebaja la inversión total a 454,5 millones). Con todo, un sobrecoste que todavía se seguirá pagando en 2016 y 2017. La misma empresa Dragados, presidida por Florentino Pérez, presente en el acto de inauguración, ha llegado a paralizar o ralentizar unilateralmente los trabajos en varias ocasiones exigiendo más dinero por cambios en el proyecto original.

Una obra del Ministerio de Fomento de la que el Ayuntamiento de Cádiz, gobernado hasta mayo por la derecha, se apropió sin rubor: hizo suya a base de “impulsos” y de una brutal campaña de publicidad y autobombo –las famosas vallas…- que todavía dura y que ha calado en el subconsciente de muchos gaditanos; incluso ahora con la que fuera alcaldesa, Teófila Martínez, siendo una mera concejala de la oposición. Ahí queda su singular auto-foto en mitad del viaducto durante el reciente paso de los ciclistas con los dedos en señal de ‘victoria’….

Se acercan las elecciones generales de finales de año, y el actual Gobierno popular, embarcado desde hace meses en su particular campaña electoral usando las mismas instituciones, vendiendo y revendiendo “optimismo”, no ha querido perderse la oportunidad de cortar la cita –antes de que la ley electoral se lo impidiera- de un puente enmarcado en el mayor proyecto individual de carreteras en España en este siglo, el tercer acceso a Cádiz; sin duda una obra faraónica cocinada precisamente antes de que estallara la crisis-estafa. Un acto al que se quiso invitar hasta al rey.

“PUENTE DE PUENTES”

Este nuevo puente, que la exministra de Fomento socialista Magdalena Álvarez bautizó como puente ‘La Pepa’, y el Gobierno central del PP le ha cambiado el nombre por ‘de la Constitución de 1812’, tiene una longitud de 3.157 metros (más de 5 kilómetros si se cuenta todo el viaducto), con 36 pilas de las cuales 10 están sobre el mar.

Cuenta con dos carriles por sentido para el tráfico viario y una plataforma dedicada al transporte colectivo, que inicialmente albergará dos carriles reservados para la circulación de autobuses (aunque se espera que en el futuro sirva para la línea 2 del tranvía metropolitano, que uniría la capital con Puerto Real).

El tramo atirantado, el más espectacular y singular / FOTO: Eulogio García
El tramo atirantado, el más espectacular y singular / FOTO: Eulogio García

Se trata de una obra singular y una de las de mayor magnitud y complejidad que ha acometido el Ministerio de Fomento en los últimos años. El puente es uno de los de mayor luz de vano principal, el tercero en Europa, después del Puente de Normandía en Francia y del Puente Rion Antirion en Grecia. Además, es el segundo puente marítimo de mayor gálibo vertical (altura desde el tablero sobre el plano del agua) del mundo, después del Puente de Verrazano Narrows de Nueva York, y por delante del Puente Golden Gate de San Francisco.

El puente se compone de cuatro tramos a lo largo del tablero, de hecho se considera un “puente de puentes”: el de acceso a Cádiz, es mixto de acero y hormigón con 581 metros de longitud y vanos de 75 metros. Luego está el tramo desmontable –una demanda en su momento sobre todo de Navantia-, un tablero  metálico de 150 metros de longitud que, al ser desmontable, permitiría el paso de embarcaciones o artefactos flotantes excepcionales con gálibo superior a los 69 metros del tramo atirantado. El tramo atirantado, el más espectacular, tiene 1.180 metros de longitud y una luz entre pilonos de 540 metros (la mayor de España). Estos pilonos tienen una altura de 185 metros y en su cabeza se anclan los tirantes que sustentan el tablero. Y finalmente el tablero de acceso a Puerto Real, con 1.182 metros de longitud y construido en hormigón pretensado fabricado ‘in situ’.

Pero la obra no está acabada: restan por ejecutar actuaciones de remates o auxiliares tales como la reposición del paseo marítimo en Cádiz, el desmontaje de medios auxiliares en pilas y cimentaciones, la protección definitiva de pila 12, las plantaciones en la nueva glorieta en la capital y enlace con CA-35, montajes de pasarelas de mantenimiento futuro o el alumbrado ornamental.

Por otro lado, desde el Ministerio de Fomento se resalta en la información recogida por DIARIO Bahía de Cádiz, el “esfuerzo” que se ha hecho por acometer esta obra partiendo del profundo respeto al ecosistema del Parque Natural Bahía de Cádiz y con las exigencias en materia medioambiental. El presupuesto invertido en las medidas ambientales asciende a la cantidad de 6,6 millones de euros.

Esta infraestructura del ingeniero Javier Manterola supone dotar a la ciudad de Cádiz de un acceso alternativo a los actuales del Puente Carranza y la CA-33 desde San Fernando, permitiendo llegar al centro y el puerto sin tener que atravesarla. Transcurre desde el enlace del barrio Río San Pedro, en Puerto Real, pasando por encima del muelle de La Cabezuela hasta la barriada de la Paz en la capital, desembocando, curiosamente, justo delante de un centro comercial. Se calcula que al día circularán por el mismo más de 25.000 vehículos (actualmente el Puente Carranza, colapsado en horas punta, soporta unos 40.000, por lo que se verá muy aliviado).

Los trabajos comenzaron exactamente el 20 de abril de 2007 en la orilla puertorrealeña, y cruzaron a la capital en diciembre, poco antes de una visita a la ciudad del entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Aunque fue casi un año antes, en mayo de 2006, cuando la entonces ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, presentaba en sociedad el proyecto definitivo “más largo, más ancho, más alto y supondrá el doble de inversión” que el que preveía el Gobierno de Aznar precedente.

Desde entonces esta obra ha sido una constante en el cansino rifirrafe, sobre todo, entre socialistas y populares, peleándose por la autoría, cambiando el tono, las exigencias y denuncias si estaban en la Moncloa o no. Y se han repetido las fotos (con prensa y sin prensa) y los paseos en barca entre las pilas, los empujones del tablero, la colocación una a una de cada dovela, una web municipal propagandística para seguir las evoluciones en directo, parones e impulsos, y exigencias de más dinero por parte de la constructora, la recogida de firmas de la anterior alcaldesa exigiendo que la obra estuviera lista en 2012 (con el PSOE en el Gobierno, claro)… Un proyecto tachado desde el inicio por ecologistas de “despilfarro” y “locura” que hará “insostenible” el tráfico en Cádiz. Pronto se podrá comprobar si era realmente una necesidad o más bien un capricho muy muy caro.


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