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Las oraciones, una fuente de paz espiritual que nunca se agota

Orar es casi tan antiguo como la vida misma. Desde tiempos inmemoriales han estado presentes los rezos, independientemente de la creencia de la persona o la sociedad a la que perteneciera. En la actualidad, las oraciones siguen arraigadas como un genuino acto de fe cristiana. Son palabras que llenan de esperanza y tranquilidad en momentos difíciles, como los que muchas familias del mundo han vivido este año con la pandemia del coronavirus.

En la prehistoria, la petición a la divinidad y el culto, ya formaban parte de la vida cotidiana, a esto se le debe sumar el acto de orar que siempre ha sido un aspecto fundamental en prácticamente todas las religiones. Fuentes históricas señalan que en el siglo XXIII a.C. existían las oraciones, teniendo en cuenta la liturgia a deidades que se hacían a través de los himnos del templo sumerio de Enheduanna. Por esa misma época, ya existían los textos en las pirámides de Egipto, basados en hechizos dirigidos a dioses, que también se catalogan como la génesis de las oraciones.

Los orígenes de las oraciones también se remontan al continente asiático con el politeísmo antiguo, donde aún el poder de orar está presente a través de la religión popular de China y el sintoísmo japonés.

Adivinos y oráculos utilizaron oraciones en etrusco, en la región romana, y mucho más tarde se incorporaron a esta práctica de rezar las religiones eslavas, germánicas y celtas. Y así siguió sucediendo siglo tras siglo, hasta la época actual, en la que vemos que orar es un acto arraigado en el cristianismo, Islam, judaísmo, budismo, hinduismo y demás.

Oraciones religiosas: diálogo entre Dios y el hombre

Sin duda que una de las religiones en las que la oración se erige como un pilar es en el catolicismo. La Iglesia Católica describe la oración como un diálogo entre Dios y el hombre, que se traduce en una alabanza y en una fuente de paz espiritual que no se agota.

Son muchas las oraciones que se han convertido en símbolos, como pueden ser  el Padre Nuestro, Ave María y demás. Hay otras que no son las más populares, pero son también bastante significativas e ideales para rezar en momentos en los que hay que reconfortar el alma con estas palabras que hasta pueden llegar a ser milagrosas.

Gracias a la tecnología es posible tener en un solo lugar todas las oraciones de manera que se pueden convertir en gran alivio durante momentos de tribulación. Una plataforma recomendada es PlegariasyOraciones.com, catalogada como el sitio web con la mayor recopilación de oraciones religiosas para dedicar a Dios, arcángeles y vírgenes, así como para agradecerles por las bondades recibidas y pedirles por la salud propia, de la familia o esos favores especiales que siempre se necesitan.

Orar permite tener serenidad en tiempos difíciles

Como se ha mencionado anteriormente, las oraciones son ideales para cuando la dificultad parece que sobrepasa todo y por momentos hace olvidar que la esperanza nunca se debe dejar de lado. Este 2020 ha sido muy particular con la pandemia de la Covid-19, que para millones de familias ha representado miedo, angustia, luto y desolación.

Un ejemplo sobre cómo puede una oración traer de nuevo la paz que parece perdida en momentos difíciles, es lo que se siente cuando se reza con fervor la oración a La Serenidad, que tiene como fin devolver la tranquilidad y el sosiego. No solo se trata de una oración ampliamente repetida y que muchos la han adoptado “como suya”, es que sencillamente es hermosa, da una paz increíble y, como su nombre indica, su principal efecto sanador es la serenidad que genera.

Millones de personas en el mundo la tienen como lema de vida. Es una plegaria que se le hace a Dios para que otorgue serenidad y así aceptar todo aquello que la vida imponga, y que definitivamente, no se puede cambiar. Es una plegaria a Dios para que aporte el valor necesario para cambiar todo aquello que sí tiene remedio y la sabiduría necesaria para saber cuándo algo es irremediable y cuándo no lo es.

Es una oración que llama a la felicidad y con la que se pide a Dios que conceda el entendimiento ante un mundo impuro que se debe afrontar. Es una oración que le pide al Señor que sea un vehículo de fe y convencimiento de que, a pesar de las adversidades, todo siempre va a salir bien.

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