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El plan estatal de maremotos se presenta en Cádiz: “España dispone por primera vez de un mecanismo de anticipación y alerta temprana”

Cádiz, uno de los puntos de la costa española más sensibles a un eventual tsunami, ha sido el escenario elegido por el ministro del Interior para la presentación del Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo de Maremotos, aprobado a mediados de mayo. Establece un sistema de anticipación y alerta temprana que permite avisar de la inminencia de un maremoto a las autoridades competentes así como a los ciudadanos que puedan verse afectados. Busca asegurar una respuesta eficaz.

La ciudad de Cádiz, uno de los puntos de la costa española más sensibles a un eventual tsunami (como ya ocurriera en 1755), ha sido el escenario elegido por el Gobierno central para la presentación del Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo de Maremotos, aprobado por el Consejo de Ministros a mediados de mayo.

A esta puesta de largo en el Parador Hotel Atlántico ha acudido el mismo ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que ha resaltado, entre otros aspectos relevantes, que “España dispone por primera vez de un mecanismo de anticipación y alerta temprana ante este tipo de emergencias, imprescindible en un país que cuenta con unos 7.660 kilómetros de costa en los que reside el 58% de la población, unos 23 millones de habitantes”.

Grande-Marlaska ha estado acompañado por el director general de Protección Civil y Emergencias, Leonardo Marcos. Además, a la presentación han asistido, entre otros, el subdelegado del Gobierno en Cádiz, José Pacheco; la delegada del Gobierno andaluz, Ana Mestre; el alcalde de la capital gaditana, José María González ‘Kichi’; así como representantes de otros municipios costeros del litoral de la provincia.

Este Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo de Maremotos, según se detalla en un comunicado remitido a DIARIO Bahía de Cádiz, crea un sistema de anticipación y alerta temprana que permite avisar de la inminencia de este tipo de emergencias tanto a las autoridades de protección civil y a los servicios públicos de emergencia, para que adopten las medidas preventivas necesarias, así como a los ciudadanos para que puedan poner en práctica protocolos de autoprotección, con especial atención a las personas más vulnerables.

El objetivo teórico del plan es establecer la organización y los procedimientos necesarios para asegurar una respuesta eficaz del conjunto de las administraciones públicas ante una emergencia por maremoto, así como los necesarios mecanismos de apoyo a los planes activados por las comunidades autónomas que en cada caso lo requieran.

Su ámbito territorial de aplicación está formado por las comunidades autónomas costeras, en especial aquellas que presentan un mayor riesgo de sufrir el impacto de olas provocadas por maremotos: Andalucía, Islas Canarias, Catalunya, Comunitat Valenciana, Galicia, Islas Baleares, la Región de Murcia y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

UN SISTEMA ÚNICO Y COORDINADO

El director general de Protección Civil ha explicado que el flamante plan se apoya en el Sistema Nacional de Alerta por Maremotos (SINAM), un sistema único y coordinado capaz de detectar precozmente la generación de maremotos que puedan afectar a las costas españolas y transmitir, en el tiempo más corto posible, la información a los órganos competentes en materia de Protección Civil de los ámbitos territoriales potencialmente afectados.

El SINAM se nutre de la información recopilada por la Red Sísmica Nacional; la red de mareógrafos REDMAR de Puertos del Estado; los sistemas de detección del Instituto Español de Oceanografía, así como los demás sistemas de detección marina de las distintas administraciones públicas.

Este sistema nacional dispone también de las alertas emitidas por los centros regionales de aviso de maremoto establecidos en el marco del Grupo Intergubernamental de Trabajo de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (IOC/UNESCO), así como por el Sistema de Alerta de Maremotos del Atlántico Noreste, Mediterráneo y Mares Adyacentes (NEAMTWS), que integra cinco centros proveedores de alertas: CENALT (Francia), IPMA (Portugal), INGV (Italia), NOA (Grecia) y KOERI (Turquía).

Con la información facilitada por esta red de centros nacionales e internacionales, el SINAM puede determinar la localización y el momento de ocurrencia de un maremoto, y calcular su probable consecuencia (olas marinas gigantes –tsunami- que pueden desplazarse miles de kilómetros a velocidades de entre 500 y 1.000 kilómetros/hora con muy poca pérdida de energía).

De acuerdo con el protocolo de avisos previsto en el plan, la información emitida por la Red Sísmica Nacional será remitida al Centro Nacional de Emergencias de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias que, a su vez, la trasladará a los organismos miembros del Comité Estatal de Coordinación y Dirección (CECOD), a las delegaciones y subdelegaciones del Gobierno y a los órganos de Protección Civil de las comunidades autónomas.

CONSOLIDAR EL SISTEMA NACIONAL

A decir del ministro socialista, la aprobación y puesta en marcha de este Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo de Maremotos “es un paso que completa la estrategia del Ministerio del Interior para generar a través del Plan Estatal General de Emergencias (PLEGEM), aprobado por el Gobierno en diciembre del pasado año, un entorno seguro que permita a los ciudadanos desarrollar su vida cotidiana en condiciones de protección y estabilidad frente a cualquier tipo de catástrofe natural”.

De la misma forma ha destacado que “este plan se sustenta sobre un pilar fundamental, que es la coordinación entre administraciones”. El CECOD creado por el PLEGEM integra a todas las administraciones públicas y organismos implicados en la gestión de las emergencias. En el caso del riesgo de maremotos, incorpora además al Instituto Geográfico Nacional; el Instituto Español de Oceanografía; el Ente Público Puertos del Estado; la Dirección General de la Marina Mercante; la Sociedad Estatal de Salvamento y Seguridad Marítima; la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar; el Instituto Geológico y Minero de España, y la Dirección General de Salud Pública.

Por último, del Plan Estatal de Maremotos, que funcionará con la operatividad establecida con carácter general por el PLEGEM, crea la Comisión Técnica sobre el Riesgo de Maremotos como órgano técnico de consulta de los órganos de dirección del plan estatal y, en su caso, de los planes de las comunidades autónomas.

Con la implantación de este plan se prevén también la realización de ejercicios y simulacros en colaboración con las comunidades autónomas, así como la elaboración por la Dirección General de Protección Civil y Emergencias de un programa permanente de información y sensibilización ante el riesgo de maremotos.

“NO HAY QUE SALIR CORRIENDO PARA HUIR DE CÁDIZ”

A ello se anticipaba el Ayuntamiento de Cádiz, que en el marco de su Plan de Acción Local de Maremotos, organizaba el pasado mes de marzo un primer simulacro de evacuación por tsunami desarrollado de forma simultánea en dos centros educativos, el CEIP Profesor Tierno Galván y el IES Fernando Aguilar Quignon, En ese momento se apuntó que la idea del Gobierno gaditano es entrenar a la población en autoprotección mediante ejercicios más masivos, una vez que pase la pandemia.

El chivato de un tsunami suele ser un terremoto; después hay un periodo de oleaje de unos 25 minutos aproximadamente preparatorio que puede venir con una retirada del mar o una subida muy rápida del nivel de agua. Desde Protección Civil en Cádiz se advierte de que ante este escenario, no hay que salir corriendo para huir de la ciudad, al ser imposible evacuarla (las vías de acceso y salida se colapsarían): hay que subir a un edificio de hormigón armado que tenga una altura superior a cuatro pisos.

El coordinador de Protección Civil en la capital gaditana, José Manuel Calvo, también incidía durante aquel ejercicio en la idea de fomentar la cultura de la autoprotección. En este sentido, recomendaba que cada familia desarrolle su propia estrategia teniendo en cuenta cuatro parámetros: autoprotección en el domicilio, en los centros escolares, en los centros de trabajo y en los centros de ocio. La cuestión es “tener claro cómo responder y ponerte a salvo donde te pille”. Asimismo, remarcaba la conveniencia de que cada familia tenga estipulado un punto de reunificación cuando se hayan puesto todos a salvo previamente, ya que las líneas de teléfonos móviles suelen caerse en episodios de esas características.

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