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Anulado por “irregularidades” el concurso para la concesión de la salina San José al que optaban Aponiente y Ecologistas en Acción

El concurso para la concesión administrativa de la salina San José, en el El Puerto, se estanca. La mesa de contratación ha decidido dejar sin efecto este procedimiento “debido a los defectos detectados”, proponiendo que se subsanen e iniciar desde el principio la tramitación. Dos proyectos cumplían el pliego y optaban a su gestión: Mar Cristal Marilum, con el restaurante Aponiente detrás, y GoldSal, promovida por Ecologistas en Acción y una familia local de tradición salinera. El colectivo verde lamenta que se puntúe más la inversión económica que el trabajo del voluntariado.

El concurso para la concesión administrativa de la salina San José, en el Parque Natural Bahía de Cádiz, en el término municipal de El Puerto (de fácil acceso por su cercanía al casco urbano), se estanca. La mesa de contratación designada al efecto, para pronunciarse sobre su opción preferente, ha decidido dejar sin efecto este procedimiento “debido a los defectos detectados”, proponiendo que se subsanen los mismos e iniciar desde el principio la tramitación.

A este concurso público convocado el pasado agosto por la consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía se habían presentado tres firmas interesadas: GoldSal, empresa portuense constituida por una familia de amplia tradición salinera; Mar Cristal Marilum, propietaria del conocido restaurante Aponiente, del llamado chef del Mar Ángel León; y Sal del Puerto, que quedó excluida por no cumplir los requisitos del pliego.

Los participantes en el proceso selectivo optaban a la concesión de 111.000 metros cuadrados por un periodo de 15 años, prorrogable por periodos similares hasta un máximo de 75 años. Y el elegido tenía que comprometerse a desarrollar una serie de actividades básicas como obtener sal, educación ambiental y turismo de naturaleza. Adicionalmente podría explotar los recursos acuícolas de los esteros.

La salina de San José fue usada como vertedero de diferentes tipos de residuos y catalogada como área degradada del Parque Natural. En los últimos años ha sido objeto de varias actuaciones públicas para corregir esta situación, primero destinadas a retirar los residuos y levantar un cerramiento para evitar la deposición de otros nuevos, y finalmente para su mejora ambiental y recuperación funcional (en los últimos tiempos, la propia Junta invirtió unos 300.000 euros). Ello ha derivado en la existencia de una salina pública capaz de albergar ahora actividades de muy diversa índole.

ECOLOGISTAS DEFIENDE SU PROPUESTA

En una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, Ecologista en Acción, la entidad que reivindicó y puso en funcionamiento la salina, desarrollando numerosas actividades en la misma desde que se restauró en 2015, reconoce que no ha podido presentarse como tal a este concurso, pese a que ha mostrado en reiteradas ocasiones su interés.

El pliego de condiciones sólo permitía la oferta de empresas, no de ONGs, “en contra de lo acordado en la Junta Rectora del Parque Natural Bahía de Cádiz”. Por eso, decidió incorporarse al proyecto de la empresa GoldSal. Este proyecto “garantiza, el uso público de la salina, así como su conservación y correcto funcionamiento para la obtención de sal marina artesanal”. Asimismo, se defiende, incluye un completo programa de actividades de voluntariado, de educación ambiental y de restauración ecológica de la salina, así como su integración en el entorno, promoviendo proyectos para conectar la salina con el Parque del Guadalete, el Parque Calderón, la salina de la Tapa y el Coto de La Isleta.

Con todo, desde un primer momento, tanto GoldSal como Ecologistas percibieron “un intento de invalidar su proyecto”, argumentando “diversos defectos inexistentes”. Tras la admisión del mismo, se detectó también “una infravaloración” de los diferentes apartados de la propuesta.

“Por poner un ejemplo, en el pliego se valora más la inversión económica que el trabajo del voluntariado. Tanto invocar la participación ciudadana para al final dar más valor a la oferta económica que al trabajo de miles de voluntarios comprometidos en la restauración y puesta en funcionamiento de una salina tradicional”, se lamenta.

También se ha pretendido anular una parte de la propuesta de GoldSal argumentando que la documentación no se atenía a los anexos del pliego de condiciones, “cuando lo cierto es que dicho pliego tiene claros defectos que conducen a error”.

De todos estos defectos e irregularidades advirtió el representante de este proyecto a la mesa de contratación en la sesión pública celebrada el pasado día 11 de noviembre. Al final, esta ha decidido suspender el concurso y que se convoque uno nuevo.

Tanto GoldSal como Ecologistas en Acción esperan que el nuevo concurso se convoque lo antes posible, que se corrijan los defectos y se modifiquen los criterios de valoración “para dar preferencia a la calidad del proyecto, y muy especialmente la garantía de producción de sal marina por métodos artesanales, y a la oferta de actividades de uso público, voluntariado y educación ambiental, sobre los intereses económicos”. Al fin y al cabo, se sentencia, “se trata de una salina pública restaurada con 350.000 euros de dinero público”.

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