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Alcances 2020. ‘El viaje de Javier Heraud’: la muerte del poeta río, la vida del tío ausente

CRÍTICA. Ariarca, sobrina nieta del poeta Javier Heraud, abre el baúl de los recuerdos y descubre una historia por contar: su tío abuelo, poeta y guerrillero, fue asesinado a los 21 años de edad en la selva del Perú en el año 1963.

CRÍTICA. Yo soy un río… Es el primer verso del poemario Río escrito por Javier Heraud en 1960. Ese mismo año, el poeta peruano -tenía 18 años- compartió con César Calvo el primer premio “El Poeta Joven del Perú”, convocado por la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía, por su libro El Viaje, que había publicado tras Río.

Javier Corcuera rodó en 2019 el documental El viaje de Javier Heraud que presenta a concurso en la 52ª edición de Alcances, el Festival de Cine Documental de Cádiz. Corcuera ha obtenido numerosos premios como director de cine documental. Con La Espalda del Mundo, que trata sobre las violaciones de los derechos humanos, obtuvo el Premio de la Crítica Internacional en el Festival de Cine de San Sebastián (2000) y el premio OCIC del festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. Su segundo largometraje, Invierno en Bagdad (2005), sobre la ocupación norteamericana en Irak, fue declarada mejor película en el festival de Cine Español de Málaga (2005) y también en el festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles (2005), Con su penúltima película Sigo Siendo ganó en 2013 el Festival de Cine de Lima como Mejor Película Documental Latinoamericana y otros catorce premios internacionales. Con El viaje de Javier Heraud mantiene su aquilatada fama de documentalista experto y con oficio, aunque en este caso se anteponen a la narración meramente biográfica, las intenciones personales de su propuesta y las lecturas entre líneas que surgen en el documental.

Cada uno por un motivo distinto y con un objetivo indiferenciado, el cineasta Javier Corcuera y Ariarca Otero, graduada en Bellas Artes y sobrina nieta de Javier Heraud, caminan juntos en esta película para documentar detalles de la vida de Javier en los últimos años de su corta vida. Son tres años en los que se produce el viaje que condujo al poeta a la muerte tras un periplo que pasa por Cuba en el esplendor del triunfo de la revolución castrista. Javier Heraud muere en la selva del Perú, apenas tres años después de deslumbrar con su poesía, luchando por sus ideales como integrante de un grupo guerrillero. 19 balas segaron la vida de un joven de veintiún años, en los albores de una prometedora producción poética. Aún así, el legado de su poesía aún pervive a los ojos de muchos, entre ellos el cineasta Javier Corcuera, hijo de Arturo Corcuera, un poeta que estuvo en el círculo de amistades de Javier.

La película se organiza para Ariarca como un descubrimiento -otro viaje- de la vida del tío ausente, ese del que se habla en familia, pero cuyos recuerdos tangibles -cartas, poemas y fotos- se mantienen en los cajones cerrados de los archivos. Por virtud del documental -o a fuerza de él- emergen algunos detalles sobre episodios de su vida compartida con familiares, novias, amigos íntimos y testigos, se leen algunas cartas -muchas otras quedan sine die sin conocerse su contenido- y se muestran fotos en las que está presente Javier Heraud.

Si alguien espera encontrar grandes testimonios puede quedar frustrado con el film. Se anuncia como una película “reveladora” sobre uno de los poetas más precoces y geniales de la historia peruana, pero no lo es tanto si uno se atiene a un concepto global de biografía. En la historia es tan importante el cómo y el porqué, que el conocimiento de lo acontecido y aquí hay que darlos por sobre entendidos. Aunque quizá sea innecesario explicitarlos. A poco que se conozca la historia mundial del siglo XX, se pueden adivinar los motivos que condujeron a Javier Heraud a unirse a las guerrillas comunistas para extender la revolución cubana a otros países de Latinoamérica, entre ellos Perú. Ahora bien, no queda tan claro, o se omiten en parte en la película, las razones y circunstancias que se dieron para que dos jóvenes guerrilleros que viajan en una canoa conducida por un indígena sean abatidos con saña, según los testigos, por la Guardia Nacional de Perú.

La nostalgia y la emoción destacan sobre las revelaciones de los testigos, que salen truncadas de base. Varios testimonios aluden a su incapacidad de recordar, al deterioro de la memoria para definir con precisión algunos momentos vitales de la época. Ahora bien, todos coinciden en resaltar la personalidad alegre y vitalista del poeta y en mostrar su cariño hacia él. A resultas, la emoción es el prisma con el que hay que mirar esta película.

Río y viajes son los elementos estructurales de este documental que hay que sentirlo y verlo desde ese prisma. En una entrevista, Javier Corcuera nos recuerda que el cine es emoción y El viaje de Javier Heraud es una película emocionante en sí misma. La emoción se percibe en los entrevistados recordando al joven peruano y también en el homenaje poético que el realizador ofrece con una mirada fílmica filtrada por la nostalgia y la melancolía. El enfoque poético y melancólico se realza con la metáfora del agua: el poema “Río” con el que se inicia el relato, la visión del poeta como río que nunca muere, la humedad de los silencios, la lluvia de balas, las lágrimas contenidas de algunos entrevistados al recordarlo, los planos fílmicos del río de la muerte -inmenso y plano-, la música de Sasaki…

Javier Corcuera ofrece una narración fílmica reposada, con planos definidos por líneas clásicas y fotografía armónica, y sutiles disposiciones de contrastes que dotan a la película de resortes narrativos con impacto, de los que entresacamos algunos. La antesala a la narración es un extracto documental de la época -sin sonido- que muestra la pleitesía debida de los jornaleros indígenas a los potentados y la dureza del trabajo en el campo; con el impresionante fondo musical, la lectura del poema “Río” impregna de sentimiento la escucha y se dota de sentido como hilo conductor de la narración; la expresión neutra y ausente de Ariarca en las entrevistas, contrasta con la viveza apasionada de las respuestas reforzando el mensaje emotivo; es inevitable y necesario el impacto de las fotografías del poeta ya muerto, acribillado por las balas; incluso la única foto de Heraud sonriendo, con la que comienza el cierre de la película, activan mecanismos de compensación a la tristeza con que se revisa y se percibe el viaje de Javier Heraud. DIARIO Bahía de Cádiz

FICHA DE LA PROYECCIÓN

Alcances 2020. Festival de Cine Documental de Cádiz
Sección Oficial
El viaje de Javier Heraud. (Perú, idioma español, largometraje, 96’).
Javier Corcuera, director. Mariano Agudo, director de fotografía.
Lugar y día: Festhome (online), 25 de septiembre de 2020.

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