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‘Camelot 3000’: el regreso de Pendragón

Magia y ciencia ficción forman una amalgama y se dan la mano en ‘Camelot 3000’. El guionista Mike. W. Barr nos presentó junto a Brian Bolland una libre continuación del mito.

El mito Artúrico siempre ha llamado la atención a los aficionados a las aventuras, el ideal de Camelot, Merlín, la búsqueda del Grial… han florecido en todas las artes. No obstante se puede hablar del género Artúrico en literatura, el cine, televisión, opera y otros géneros musicales han tocado el tema. El cómic no iba a ser menos, existen obras directamente que van de la mano como El Príncipe Valiente, y otros personajes han nacido o han sido vinculados a Camelot, como los Capitanes Britania de Marvel, el Caballero Negro, la magistral obra Black Dragon y esta que nos ocupa: Camelot 3000.

El guionista Mike. W. Barr (San Luis, 1952) nos presentó junto a Brian Bolland (Linconshire, 1951) una libre continuación del mito.

La historia nos sitúa en el año 3000, la tierra ha sido invadida por una raza extraterrestre, unos insectoides que tienen a la humanidad al borde de la aniquilación.  La peor parte de la invasión transcurre en Gran Bretaña: allí Tom, un joven que ve morir a sus padres a mano de los aliens, en su huida entra en Glastonbury Tor, donde descubrirá al Rey durmiente bajo la montaña.

Arturo despertará para tomar ya no a Albión bajo su protección, sino a toda la tierra. Para ello necesitará la ayuda de Merlín, el cual imbuirá el espíritu de los antiguos caballeros en nuevos cuerpos, pero los tiempos han cambiado, pese a tener el espíritu de los caballeros las personalidades están cambiadas, aunque muchos pecados del pasado volverán a tentarlos. Nuevas alianzas, viejos amigos, viejas traiciones y dos ideales eternos el de Camelot y el del Santo Grial.

La narrativa de la obra nos atrapará ya que combina a la perfección la mitología clásica, con elementos que beben de la ciencia ficción coetánea: Star Wars, Alien, la obra de Philip K. Dick. Magia y ciencia forman un amalgama, se dan la mano, no son antagónicas, son dos formas de servir a un propósito, sea este de conquista, viejos y eternos enemigos que saldrán a la luz, o de protección, el poder de excálibur va de la mano del átomo.

El dibujo de Brian Bollard es como siempre un catálogo de buen gusto, el diseño impecable y trabajado de los personajes, todos son perfectamente diferenciables, el dominio de la viñeta, un autor que no recarga; si hay que poner un fondo blanco se pone, ya que está al servicio de la narrativa. Su dibujo ayuda al crisol de futuro y leyenda, veremos a personajes con pajarita portar espadas europeas, naves espaciales sobrias que casi parecen parte de un edificio y mutaciones imposibles. Como nota curiosa el dibujante exigió al guionista que se redujera el número de caballeros implicados, manejando, la nada insignificante, cifra de seis caballeros (de los doce originales), más Arturo, Ginebra y Merlín.

Una obra que sigue vigente y que seguirá durante mucho tiempo, ya que al contrario de lo que le ocurren a algunos escritos futuristas, no se ha visto superada por los tiempos que corren. El mito, la leyenda y sobre todo las personas que forjaron grandes hazañas. DIARIO Bahía de Cádiz Manuel Santamaría Barrios


‘Camelot 3000’

Guión: Mike W. Barr
Dibujo: Brian Bolland
Publicado originalmente en Camelot 3000 1-12 (1983-1985)


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