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Tres puntos agónicos ante el Éibar para respirar

Ocho jornadas después, el Cádiz volvió a celebrar una victoria, y muy valiosa, ante un rival directo en la lucha por la permanencia, el Éibar (1-0). Sufridos tres puntos en un choque con un tanto en contra anulado por el VAR y un penalti detenido Ledesma. Los vascos comenzaron con más intensidad, pero los amarillos con el paso del tiempo supieron contrarrestar al rival y Negredo, hacer de las suyas. Un necesario chute de moral.

JORNADA 26. Tarde de sábado pasada por agua en el todavía estadio Ramón de Carranza con todo un choque de necesitados, de urgencias, sobre el verde, y más todavía tras las victorias de Valladolid y Elche. La pelea por esquivar el descenso en el menú entre un Cádiz que llegaba tras siete jornadas sin ganar -es verdad que se ha ido enfrentando con equipos de la zona alta- y una SD Éibar que acumulaba uno más, ocho envites sin imponerse en el marcador.

“Quedan muchos partidos y muchos puntos, pero este partido se puede catalogar por sensaciones y estado anímico. Si ganamos nos iremos a casa con una sonrisa y un poco de aire y ellos al contrario, y viceversa”, razonaba Álvaro Cervera en la previa. Con Fali en el banquillo tras llevarse toda la semana con molestias, el once titular lo conformaban: Ledesma, bajo palos; Iza, Pacha Espino, Marcos Mauro y Juan Cala, en defensa; Jonsson y José Mari, por delante; Salvi y Álex Fernández, a los costados; y más arriba, Rubén Sobrino y Álvaro Negredo.

Con los amarillos haciendo piña, y no es costumbre, comenzaba a rodar la pelota. Hasta el minuto 12 no se registraba la primera ocasión, un remate de Sergi Enrich pegado al palo. Los de Mendilíbar mostraban más intensidad que un Cádiz que esperaba atrás, quizá demasiado atenazado. Y dos después subía el 0-1 en una desafortunada jugada -gol en propia meta de Mauro- que afortunadamente, para los de casa, el VAR rearbitraba y anulaba por manos de Enrich. Poco después, a este delantero se le perdonaba la segunda amarilla, y Cervera se llevaba hasta una charla del árbitro.

Corría ya el 25 y Salvi Sánchez se marcaba un golazo… invalidado por fuera de juego. Era prácticamente el primer acercamiento de los gaditanos, incómodos hasta ese momento. El sanluqueño gozaba de otra ocasión en el 35, tras el rechace de una falta, pero el balón se iba desviado. Y a la tercera, la vencida: en el 40 abría el electrónico un imprescindible Negredo lanzándose de cabeza a un centro de Espino por la izquierda culminando una buena acción rápida. Un 1-0 algo injusto, ya que si alguno de los dos contendientes le había estado poniendo ambición en gran parte de este periodo, dentro de sus limitaciones, era el Éibar.

Sobrino y Pacha, defendiendo / FOTO: Eulogio García

Un tímido disparo de Jonsson desde media distancia a las manos del guardameta y un peligroso trallazo de Kike García desde fuera que se iba fuera, animaba el inicio de la segunda mitad en una y otra área.

Los locales intentaban aguantar más la pelota, no perderla tan pronto, y los vascos se aferraban al juego directo, a los balonazos arriba y en el 54, en una jugada embarullada le rebotaba la pelota a Cala en el brazo, y el árbitro no dudaba en pitar penalti. De portero a portero: lanzaba Dmitrovic y Conan la mandaba a córner. Y en la siguiente, Álvaro Negredo fallaba el 2-0 en un mano a mano. La tarde se ponía por momentos entretenida y no apta para cardíacos.

Perea por Salvi era el primer cambio de Cervera, corriendo el minuto 62. Sobrino pasaba a la banda derecha, y Álex a colocarse por detrás del delantero. El Éibar comenzaba a desesperarse viendo como pasaban los minutos y el muro amarillo, ahora sí, apenas dejaba huecos. Y en el 72 entraban refrescos: Fali, Garrido y Choco Lozano por Jonsson, José Mari y Negredo. Poco después, Jairo sustituía a Iza Carcelén con problemas físicos, y el multiusos Álex terminaba de lateral.

Con todo a su favor, en el 87 y el 89, Lozano -que acabó cojeando- fallaba sendas ocasiones, la sentencia se hacía de rogar. Y por delante, cinco largos minutos de angustiosa propina… mas los tres puntos se quedaron en Carranza. El grito de alegría y desahogo junto al pitido final evidenciaban la importancia de ganar, por fin, y ante un rival de la ‘misma’ liga.

“No me ha gustado cómo hemos estado en el partido, pero hemos conseguido ganarlo. Esto nos da aire, estamos más tranquilos y podemos trabajar mejor. Si no hubiésemos ganado hoy se nos ponía la cosa muy mal, matemática y moralmente. No estamos jugando a lo que queremos. Sabemos que nos cuesta mucho y esta victoria nos va a dar aire”, insistía el entrenador tras el choque, y con la mente ya en la visita del próximo sábado a otro adversario directo, el Alavés. DIARIO Bahía de Cádiz Dany Rodway

Las FOTOS del Cádiz-Éibar, AQUÍ

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