DIARIO Bahía de Cádiz
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Las playas de Cádiz podrán reunir este verano de distanciamiento físico a un máximo de 70.000 bañistas, el 59% del total en Cortadura

Las playas de Cádiz adelantan su ‘apertura’, en el contexto del estado de alarma. El Ayuntamiento optó por esperar y no arriar la bandera roja al menos hasta el 1 de junio para poder contar con el plan de contingencia obligado por la Junta. Ya tiene listo el documento, y por ello, el alcalde ha visto oportuno que desde este viernes se levante la prohibición del baño en Cortadura, la Victoria, Santa María del Mar y la Caleta. Entre las medidas que recoge el plan: habrá control de accesos y del aforo (máximo, unas 70.000 personas), se prohíben los juegos de pelota y las colchonetas, desaparecen duchas y lavapiés y los módulos quedarán abiertos solo como aseos y siempre con mascarilla.

Las playas de la capital gaditana adelantan finalmente su ‘apertura’, en el contexto del estado de alarma ante la crisis del coronavirus, y el proceso actual de desescalada del confinamiento. Desde el 25 de mayo, en la fase 2, el Ministerio de Sanidad permite el baño, pero el Ayuntamiento de Cádiz (como el de Chiclana o el de Puerto Real, en la Bahía), optó por esperar y no arriar la bandera roja al menos hasta el 1 de junio para poder contar con el plan de contingencia obligado por la Junta de Andalucía para este verano en el que hay que convivir con la pandemia.

Ya tiene listo el documento, y por ello, el alcalde, José María González ‘Kichi’, ha visto oportuno que desde este viernes 29 se levante la prohibición de darse un chapuzón (sin exponerse a una multa) en Cortadura, la Victoria, Santa María del Mar y la Caleta. Eso sí, la temporada baja oficial y la activación de servicios no se estrenarán hasta el lunes 1.

En una larga nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, el Consistorio ofrece detalles de este plan de contingencia con el que regulará estos meses excepcionales sus playas; litoral que estará controlado por la Policía Local, Protección Civil y los ‘vigilantes’ que asegura que contratará la Junta (un total de 58); su principal función será regular el acceso de los bañistas para que tengan espacio suficiente para respetar la distancia recomendada entre personas por las autoridades sanitarias.

Pero más allá de lo que se plasma en el plan, desde el Ayuntamiento se apela a la responsabilidad individual y colectiva de la ciudadanía “para que, en el uso de su libertad, contribuya a respetar las indicaciones de las autoridades con el objetivo de evitar un rebrote de la Covid-19 en la ciudad”.

El documento, que se registrará este viernes en la Junta, se ha conformado para definir medidas necesarias de seguridad y autoprotección de conformidad con las establecidas en los decretos y órdenes de autoridades superiores. En esta línea, está sujeto a una actualización permanente. Así, dado que es un plan vivo y que se pretende ágil, se ha creado la comisión técnica municipal de seguridad en playas, presidida por el concejal de Seguridad Ciudadana, David Navarro. En ella estará el servicio de Policía Local, Protección Civil, Salud, Medio Ambiente y la empresa municipal Cádiz 2.000 (que gestiona los servicios playeros). Y la comisión de seguimiento del sistema integrado de gestión de playas será convocada quincenalmente para evaluar el desarrollo del plan y la correcta implantación de las medidas, y si fuera necesario articular otras nuevas.

CASI 70.000 BAÑISTAS COMO MÁXIMO

En el plan se ha calculado el aforo máximo de las cuatro playas gaditanas, dividiéndose cada una en tramos, en base a la concentración de personas en torno a los principales equipamientos y servicios. En cada tramo se ha calculado la superficie efectiva de la playa con un coeficiente de marea aproximado de 0,80 y de esta superficie se han deducido las ocupaciones de playas, una franja de dos metros de seguridad respecto a las principales zonas de estancia y paso, y un pasillo de seguridad de seis metros respecto a la línea de pleamar para permitir el paseo y libre tránsito a la orilla del mar.

La extensión total resultante se ha parcelado virtualmente en unidades espaciales de 25 metros cuadrados que se calcula serían ocupadas por cuatro personas, dimensiones en las que ese número de personas puede disponerse respetando la distancia de seguridad recomendada.

De este modo, este cálculo arroja que la capacidad máxima de la Caleta en estas condiciones es de 2.586 personas; en Santa María del Mar podrán estar como máximo 3.648 personas; la playa Victoria se divide a su vez en cinco zonas que suman 21.684 personas de aforo total; y Cortadura se diferencian dos grandes tramos (Residencia La Cortadura-Ventorrillo El Chato y Ventorrillo El Chato-Torregorda), que se dividen a su vez en seis y cuatro zonas, respectivamente, arrojando un aforo total de 41.863 bañistas. En conjunto, las cuatro playas podrían acoger a la vez, como máximo, a cerca de 70.000 personas sin que se produzcan aglomeraciones.

¿CÓMO SE CONTROLA EL AFORO?

El control del aforo se efectuará, principalmente, sobre la regulación del acceso a las playas. La estimación, un poco a ojo, se realizará por parte de la Policía Local en primer término, valiéndose para ello de la perspectiva que aportan azoteas de edificios altos en la zona costera. El personal de playas desde las torres de vigilancia en la arena, el voluntariado de Protección Civil y los auxiliares contratados por la Junta complementarán este cálculo.

Cuando se alcance el 80% del aforo total permitido en alguna de las zonas, la Policía Local ordenará que se curse aviso a través del servicio de megafonía para que conozcan esta circunstancia, y se hará lo propio desde los canales de comunicación habilitados del Ayuntamiento.

Este aviso servirá asimismo para precisar las restricciones de acceso en esos tramos donde el aforo está cerca de superarse. Si pese a este control el aforo se supera, se cursará aviso de estas circunstancia a los bañistas y, llegado el caso y en una situación extrema, se contempla el desalojo.

Cuando la anchura del acceso lo permita, se dispondrán itinerarios de entrada y salida a la playa con circuitos diferenciados o, si no fuera posible, se instalarán descansaderos en tarimas para que las personas puedan apartarse del recorrido a fin de guardar entre ellas una distancia de dos metros en caso de cruce. A esto se suma que a pie de playa se establecerá cartelería informativa específica en los accesos principales.

Además, en Cortadura, la playa más ‘salvaje’, se regulará el acceso ordenado y escalonado a los aparcamientos para evitar aglomeraciones que no permitan mantener la distancia física. Los accesos de rampas serán de uso prioritario para personas con diversidad funcional. Siempre que resulte posible, y en caso de que se supere el aforo, se habilitarán zonas de sombra de espera.

Por otro lado, se difundirá una previsión de días y horarios en los que las condiciones de la marea puedan resultar más desfavorables para que los potenciales usuarios puedan planificar sus días de estancia.

NADA DE COLCHONETAS, JUEGOS DE PELOTA… Y ¿LA MASCARILLA?

Otros aspectos que detalla este plan de contingencia se refieren a la estancia ya en la arena o en el agua. Durante el baño recreativo (se puede hacer sin mascarilla, como parece lógico), las personas siempre deber respetar una distancia de dos metros; además, los menores de 14 años deberán bañarse acompañados de un adulto para que éste supervise el mantenimiento de la distancia física. El servicio de baño asistido funcionará bajo cita previa y se limitará la estancia de cada una de estas personas a un máximo de dos horas en las instalaciones.

Este verano queda prohibido el uso de colchonetas y útiles recreativos en el agua, si bien se permiten tablas de surf, windsurf, kitesurf y paddle board que se empleen en los canales náuticos establecidos al efecto.

En la arena, la mascarilla no es obligatoria “cuando se respete la distancia social, o las personas usuarias que permanezcan juntas pertenezcan a una unidad de convivencia”. Además, quedan prohibidos los juegos de pelota “para evitar conflictos en la franja de seis metros respecto a la línea de pleamar citada anteriormente, que será solo y exclusivamente para pasear”.

Las sombrillas y hamacas de alquiler se distribuirán en el espacio garantizando distancias de seguridad y su colocación no podrá exceder la superficie máxima de ocupación establecida en el título habilitante, y deberán desinfectarse todos los elementos al inicio y al final de la jornada, así como cuando se produzca un cambio de usuario. Respecto a la venta ambulante, se indica en el documento que se ajustará a todas las especificaciones sanitarias que se establezcan desde el ámbito nacional y autonómico.

ASEOS CONTROLADOS Y ADIÓS A DUCHAS Y LAVAPIÉS

En lo referente a la limpieza, se realizará una limpieza mecánica de la arena diariamente con cribado, volteo y oxigenación, y sin la utilización de producto químico alguno. La recogida de los residuos se hará en horario nocturno y se plantea un refuerzo de la contenerización de la recogida selectiva hasta cubrir un total de 40 puntos. Los accesos y barandillas de playas se limpiarán y desinfectarán al menos cuatro veces al día en profundidad.

Los módulos de servicios tan sólo funcionarán como aseo (uno para mujer y otro para hombres); para acceder habrá que llevar mascarilla o pantalla protectora. Sólo podrá entrar por turno una sola persona, salvo que necesite ser acompañada (niños o personas con diversidad funcional). Tras cada turno serán limpiados. Quedan clausurados en los módulos playeros los servicios de duchas, vestuarios y taquillas.

Además, como ya se avanzó, no se van a instalar este verano en la arena fuentes de agua potable, ni duchas, ni lavapiés “al tratarse de superficies de contacto y alta frecuencia de uso, y cuyo uso genera una aglomeración significativa de personas usuarias”.

Las personas que accedan a los botiquines dejarán los objetos que porten a la entrada. En cualquier caso, si es necesario que entre con alguno de ellos, será desinfectado. La limpieza y desinfección de estos espacios se hará en profundidad al menos tres veces al día. Y en las torres de vigilancia se habilitará gel hidroalcohólico y solución desinfectante.

Y en cuanto al personal que forma parte de los servicios municipales de playa, el plan especifica que contará con los equipos de protección individual necesarios para evitar contagios según la función y el puesto que desempeñen, y en consonancia con las disposiciones de las autoridades sanitarias.

Los objetivos de este plan de contingencia de las playas de Cádiz son, en definitiva, que sirva de herramienta para actuaciones municipales “para garantizar la salud, seguridad y bienestar de las personas usuarias; regular las medidas para la gestión de playas asociadas a la situación de alerta por la Covid-19; servir también de guía para las actividades lucrativas y no lucrativas que puedan desarrollarse; y sensibilizar a los bañistas”.

EL PSOE SIGUE CRITICANDO LA “FALTA DE GESTIÓN”

Y tras conocer que la apertura de las playas para el baño se ha adelantado a este viernes, cinco días más tarde que otras de la Bahía (en una semana de temporal de levante), el PSOE ha vuelto a salir a criticar al equipo de Gobierno: “el baño se prohibió el pasado lunes porque el alcalde no había hecho su trabajo; no tenía listo el plan de contingencia solicitado por la Junta”. Como no lo tenía elaborado ningún ayuntamiento, aunque otros han optado a ‘abrir’ sus costas sin dicho documento.

La portavoz municipal socialista, Mara Rodríguez, incide en que González Santos fue muy explícito alegando que no se permitía el baño para no poner en riesgo la salud de los gaditanos, “pero la realidad es que las medidas serán las mismas que hace cuatro días, puesto que la temporada de playas, y por tanto todos los servicios, no estarán al 100% hasta más adelante”.

Por enésima vez, este partido de la oposición afirma que “esta falta de iniciativa y de gestión le está pasando factura la ciudad, a sus pequeños comerciantes y empresarios, y a sus vecinos, que ven cómo en otras localidades se avanza de forma más rápida en lo referente a la toma de medidas como pueden ser la formalización de las ayudas a autónomos, el pago a proveedores o la vuelta a la normalidad de la actividad plenaria, por señalar algunos ejemplos, mientras que el alcalde de Cádiz se queda siempre en segunda fila, más preocupado en alimentar polémicas en las redes que en gestionar con eficacia”.

Rodríguez también ha reiterado la necesidad de trabajar para que las playas de la ciudad estén disponibles con unos servicios mínimos todo el año “y crear así una oferta turística más atractiva que ayude a desestacionalizar el turismo”. “Llevamos años defendiendo esta iniciativa y está aprobada en pleno, pero el equipo de Gobierno es incapaz de ejecutarla”, se queja.

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