Número 5.618 – Año XXIII 5 de octubre de 2026

Cartas al director

Sobre lo ocurrido con la prueba de Historia en Selectividad

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CARTA AL DIRECTOR enviada por: José Luis Ramos Alcedo, de Chipiona
 

Estimado señor director: soy profesor de Geografía e Historia en el IES Salmedina de Chipiona. Quisiera aprovechar la ocasión que nos brinda su publicación para dar mi opinión sobre lo ocurrido con la prueba de Historia de España celebrada en esta Selectividad.

Para el lector que no sepa nada de la cuestión, ya le adelanto lo difícil que resulta explicar/entender lo sucedido, pero intentaré ofrecer una explicación al alcance de todos. En septiembre comenzamos el curso con una Reválida lamentable que ni siquiera se había desarrollado. En diciembre, tras tanto escándalo y por aquello del nuevo espíritu de consenso de Rajoy, se deciden cambiar las reglas del juego sobre la marcha, dejando la Selectividad más o menos como estaba a la espera del pacto nacional por la educación (esa quimera que jamás se concretará; esto es opinión, no información). A finales de enero, la UCA y la Delegación de Educación de Cádiz montan una reunión en Puerto Real para mandar a todos los centros dos mensajes claros: primero, que hasta ese momento ellos -UCA y Junta de Andalucía- no tenían la culpa de lo sucedido (cosa cierta, por otra parte) y, segundo, que la comunidad educativa -alumnos, familias y profes- debían estar tranquilos ante la Selectividad de este año (“mandamos un mensaje claro de tranquilidad y sosiego a todos”, llegaron a afirmar tanto el Rector de la UCA como el Delegado de Educación).

¿Cuál fue nuestro error? Que nos lo creímos otra vez.

Vaya por delante que los alumnos han sido en parte culpables de lo sucedido: todos sabían que si optaban por la opción ‘b’ uno de los temas posibles era el que ha caído, el último del temario. Pero una culpabilidad nada comparable a la de la UCA que, por cierto, ha tenido el dudoso honor de ser la autora de la prueba para toda Andalucía.

En el mes de ¡marzo! nos enteramos, alumnos y profes, que se establecerían dos opciones para la prueba de Historia; pero, claro, en septiembre tuvimos que comenzar por la Prehistoria, que es lo que estaba establecido en el Decreto ministerial. Si esta información la hubiésemos conocido antes de comenzar el curso, todos los profes de la materia la habríamos organizado para llegar bien hasta el último tema. Pero ya no había solución. Y, conociendo todo este fregado, va la UCA y decide preguntar el último tema, ese que en casi todos los centros no ha dado tiempo de impartir y, a lo sumo, se ha repartido en fotocopias por si las moscas.

Ahora se defenderán argumentando que todo es fruto de un sorteo o alguna gaita parecida. ¿Tanto costaba este año, por especial, haber puesto algún tema anterior, fácilmente abarcable? Claro, a ellos les da igual. Les da igual fastidiar (y no usaré otro término más grueso no vaya a ser que la censura meta tijera) a los alumnos; les da igual dejar a los profes con cara de tonto (cuando han estado todo el curso aguantando los vaivenes de los legisladores y políticos que no tienen ni idea de la profesión); y les da igual el costo que supone a las familias ese gatillazo “histórico” (casi 100 euros).

Se suele decir que algo que comienza mal suele acabar peor, pero es difícil encontrar a tanto tonto suelto al volante.

Lo siento por mis alumnos. DIARIO Bahía de Cádiz


(puedes comentar esta información más abajo)


CARTA AL DIRECTOR enviada por: José Luis Ramos Alcedo, de Chipiona
 

Estimado señor director: soy profesor de Geografía e Historia en el IES Salmedina de Chipiona. Quisiera aprovechar la ocasión que nos brinda su publicación para dar mi opinión sobre lo ocurrido con la prueba de Historia de España celebrada en esta Selectividad.

Para el lector que no sepa nada de la cuestión, ya le adelanto lo difícil que resulta explicar/entender lo sucedido, pero intentaré ofrecer una explicación al alcance de todos. En septiembre comenzamos el curso con una Reválida lamentable que ni siquiera se había desarrollado. En diciembre, tras tanto escándalo y por aquello del nuevo espíritu de consenso de Rajoy, se deciden cambiar las reglas del juego sobre la marcha, dejando la Selectividad más o menos como estaba a la espera del pacto nacional por la educación (esa quimera que jamás se concretará; esto es opinión, no información). A finales de enero, la UCA y la Delegación de Educación de Cádiz montan una reunión en Puerto Real para mandar a todos los centros dos mensajes claros: primero, que hasta ese momento ellos -UCA y Junta de Andalucía- no tenían la culpa de lo sucedido (cosa cierta, por otra parte) y, segundo, que la comunidad educativa -alumnos, familias y profes- debían estar tranquilos ante la Selectividad de este año (“mandamos un mensaje claro de tranquilidad y sosiego a todos”, llegaron a afirmar tanto el Rector de la UCA como el Delegado de Educación).

¿Cuál fue nuestro error? Que nos lo creímos otra vez.

Vaya por delante que los alumnos han sido en parte culpables de lo sucedido: todos sabían que si optaban por la opción ‘b’ uno de los temas posibles era el que ha caído, el último del temario. Pero una culpabilidad nada comparable a la de la UCA que, por cierto, ha tenido el dudoso honor de ser la autora de la prueba para toda Andalucía.

En el mes de ¡marzo! nos enteramos, alumnos y profes, que se establecerían dos opciones para la prueba de Historia; pero, claro, en septiembre tuvimos que comenzar por la Prehistoria, que es lo que estaba establecido en el Decreto ministerial. Si esta información la hubiésemos conocido antes de comenzar el curso, todos los profes de la materia la habríamos organizado para llegar bien hasta el último tema. Pero ya no había solución. Y, conociendo todo este fregado, va la UCA y decide preguntar el último tema, ese que en casi todos los centros no ha dado tiempo de impartir y, a lo sumo, se ha repartido en fotocopias por si las moscas.

Ahora se defenderán argumentando que todo es fruto de un sorteo o alguna gaita parecida. ¿Tanto costaba este año, por especial, haber puesto algún tema anterior, fácilmente abarcable? Claro, a ellos les da igual. Les da igual fastidiar (y no usaré otro término más grueso no vaya a ser que la censura meta tijera) a los alumnos; les da igual dejar a los profes con cara de tonto (cuando han estado todo el curso aguantando los vaivenes de los legisladores y políticos que no tienen ni idea de la profesión); y les da igual el costo que supone a las familias ese gatillazo “histórico” (casi 100 euros).

Se suele decir que algo que comienza mal suele acabar peor, pero es difícil encontrar a tanto tonto suelto al volante.

Lo siento por mis alumnos. DIARIO Bahía de Cádiz


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