El comité de empresa de Emasa, empresa de aparcamientos del Ayuntamiento de Cádiz, ha vuelto a denunciar la situación de “parálisis absoluta, dejadez y caos en la gestión” que asegura sufre esta sociedad desde la llegada, hace un año, del nuevo gerente Ángel Casado, donde prevalece “un acomodamiento, desinterés, inutilidad e incapacidad permanente”. “Una gestión nefasta que cuenta con la complicidad por omisión del concejal de Movilidad, José Manuel Verdulla”, se añade.
“Los ciudadanos no se merecen el servicio lamentable que se está prestando por culpa de esta incompetencia, y los trabajadores tampoco merecen desarrollar su labor en estas condiciones de precariedad, abandono y riesgo para la salud mental colectiva”, se deja claro.
Para los representantes de la plantilla, la “falta de capacidad y de implicación” del actual gerente “se lleva la palma” en una trayectoria histórica de gestores “ineficientes”, con el agravante de que Casado “se muestra completamente indiferente al funcionamiento real de la empresa pública mientras su única preocupación son sus emolumentos salariales”.
El ejemplo más sangrante de esta “alarmante parálisis” es el pliego de condiciones del servicio de limpieza de los parkings, caducado desde 2017: “son casi diez años de abandono que cronifican la precariedad laboral de unos trabajadores que sostienen el servicio a pulmón, dando como resultado que los aparcamientos públicos de la ciudad presenten un estado deplorable de abandono y suciedad, ofreciendo una imagen indigna para Cádiz”.
A este escenario se suma ahora, según el comité, el “descontrol total” respecto a las zonas reguladas de aparcamiento (las zonas azul, naranja y verde). De hecho, el alcalde Bruno García anunciaba días atrás nuevas medias al respecto para priorizar todavía más el aparcamiento a los vecinos.
Sin embargo, en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz se remarca que esta implantación de plazas reguladas “se está llevando a cabo a ciegas, de manera improvisada y sin una gestión real detrás”. El resultado es “un servicio público caótico donde los trabajadores carecen de los medios elementales y técnicos adecuados necesarios para realizar su labor”. Y por el otro lado, “los ciudadanos se encuentran sumidos en la más absoluta desinformación”.
Esta falta de planificación coincide además con “una alarmante y absoluta falta de personal”, y es que según los sindicatos la gerencia “se niega a cubrir las vacantes necesarias, incumpliendo lo negociado en convenio, como la creación de una bolsa de trabajo pública”. Ello hace que los pocos trabajadores que quedan en servicio “tengan que soportar un aumento inasumible de volumen de trabajo”.
“Esta situación está pasando una grave factura a la salud de la plantilla de Emasa, elevando innecesariamente los niveles de estrés y ansiedad de un personal que se ve sobrepasado y desprotegido en la calle”, recalca el comité.
“QUE CESE ESTA PARÁLISIS”
En este punto, los representantes de los trabajadores exigen al concejal de Movilidad que ejerza sus funciones de control y fiscalización asumiendo su responsabilidad de manera inmediata, “y cese la parálisis a la que está sometiendo y ejecutando intencionadamente el gerente”.
Y desde el comité se termina advirtiendo de que no va a permitir que se siga desmantelando este servicio público “a costa de la salud de su plantilla”, y por ello activará “todas las medidas de presión necesarias” si no se reactivan “de inmediato” los pliegos de condiciones, la contratación de personal y una mesa de negociación real.












