En el marco del proyecto ‘Memoria y Territorio. Cádiz, 1936’, calles de la capital gaditana ya muestran 35 placas que recuerdan a otras tantas personas asesinadas por el franquismo a raíz del golpe de Estado de 1936 contra la legalidad de la Segunda República. Esos hitos en el viario urbano contienen códigos QR que enlazan con una breve semblanza biográfica de cada víctima.
Dichas placas se han instalado en las calles o enclaves donde residían y, de momento, han conformado dos rutas: una en el centro histórico, en el entorno de los barrios de Santa María y La Merced, y otra en extramuros que enlaza la calle Trille, el clausurado cementerio de San José (en los últimos años se ha trabajado en la exhumación de fosas comunes) y la plaza Asdrúbal (donde se emplazaba la antigua plaza de toros en cuyo perímetro aparecieron decenas de cadáveres).
Se trata de una iniciativa promovido por la Asociación para la Recuperación y Divulgación de la Memoria Histórica de Cádiz, con la colaboración del Ayuntamiento y financiación de la Diputación.
En 2024, ‘Memoria y Territorio’ obtuvo cobertura económica de la institución provincial a través de un convenio que permitió desarrollar varias actividades (talleres en institutos, exposiciones, jornadas y colocación de las primeras placas), y en 2025 recibió hasta 10.000 euros en la correspondiente convocatoria por concurrencia, se señala en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz.
“DE CARA A LAS NUEVAS GENERACIONES”
Felipe Barbosa y Eduardo Tovar, presidente y el secretario de la entidad promotora, han detallado la metodología adoptada en un proyecto que, en esencia, es la conclusión visible de un largo trabajo: el iniciado en 2016, con la búsqueda, localización, delimitación y exhumación de fosas en el cementerio de San José y la ardua tarea de identificación posterior.
“Las placas visibilizan ese terror que se vivió en Cádiz, donde se han podido cifrar casi 700 asesinatos”, ha apuntado Barbosa, incidiendo en que “es muy importante mostrarlo, de cara a las nuevas generaciones”.
Esta asociación memorialista también ha publicado trípticos donde se incluye un mapa, con la localización de las 35 placas personalizadas, además de información adicional (vía QR) con las dos rutas conformadas y el listado de víctimas. En esta relación se referencia cada nombre, su domicilio, profesión y afiliación política o sindical. Un trabajo exhaustivo y laborioso “que esperamos tenga continuidad”, ha recalcado Tovar.
En esta lista inicial de represaliados por el fascismo patrio se puede constatar, por ejemplo, que Antonia Cabaña Casaña era cigarrera, vivía en el 34 de la calle Sacramento y estaba afiliada a la CNT; o que José Corripio del Rey vivía en el 16 de Columela, era propietario de una cristalería y estaba afiliado a Izquierda Republicana.
Entre los fusilados ahora recordados con placas hay herreros, dependientes, trabajadores de astilleros, administrativos, carpinteros, albañiles, médicos, barberos, estudiantes de medicina, barberos o camareros. La mayoría estaban afiliados a CNT, PSOE y UGT.
DIMENSIÓN PEDAGÓGICA
En esta presentación en el Palacio Provincial, el vicepresidente segundo de la Diputación, Javier Vidal, ha valorado el proyecto emprendido por la asociación y que, a su parecer, contribuye a “dignificar” a las víctimas de la represión, emplazándolas en el espacio público.
Esa visibilidad abre una dimensión pedagógica en la que está inmersa la Diputación gaditana (a través de su Servicio de Memoria Histórica y Democrática, en manos de La Línea 100×100), mediante convocatorias de subvenciones destinadas a asociaciones y ayuntamientos, así como con los programas educativos estrenados este año y que recibirán más de 1.700 estudiantes de Secundaria y Bachillerato de 14 municipios.
Por su lado, el también diputado provincial y concejal de Memoria Democrática, José Manuel Cossi, ha elogiado la “visibilidad” del proyecto al tiempo que ha destacado la “voluntad” del Ayuntamiento por perseverar en la identificación de las víctimas de la represión franquista. Este edil del PP ha valorado la pedagogía que impregna la iniciativa de la entidad memorialista en un contexto en el que “debe prevalecer la defensa de los derechos humanos y erradicarse la polarización”.
A la puesta de largo de la iniciativa han asistido también otros miembros de la asociación, muchos de ellos familiares de personas represaliadas, y profesionales que han propiciado con su trabajo que esta iniciativa cristalice, como es el caso del historiador José Luis Gutiérrez Molina o el arqueólogo municipal José Gener.












