CRÓNICA JORNADA 40. Primera de las tres finales que restan este curso 2025/2026 en Segunda división, eso que el dinero llama LaLiga Hypermotion, para aclarar la parte alta de la tabla, y sobre todo la baja, donde hay una pelea tan encarnizada como desconsolada por ser el menos malo. Y ahí al borde del precipicio está el Cádiz, que en la tarde-noche del viernes abría jornada en Castalia ante un ofensivo Castellón aspirando al playoff de ascenso a Primera.
“Necesitamos un resultado que nos dé aire porque el equipo tiene ganas. Estamos vivos y dependemos de nosotros. Tenemos capacidad para ganar en Castellón, hay que minimizar sus fortalezas y encontrar sus debilidades”, recalcaba en la previa Imanol Idiakez. Y sorprendía con otro once titular renovado, contando entre otros con Rominigue Kouamé: ¿tendrá ganas de jugar el maliense?
Así, por los amarillos salían de inicio: David Gil, bajo palos; Juan Díaz, Arribas, Pelayo y Recio, en defensa; Kouamé, Ortuño y Diarra, en el centro del campo; Antoñito Cordero y De la Rosa, en los extremos; y Lucas Pérez, arriba.
Como era de esperar, desde el primer pitido arbitral los hombres de Pablo Hernández, un excadista, llevaron el peso del encuentro, y generaron sensación de peligro ante la defensa gaditana y su mochila de dudas. Eso sí, en el minuto 4 De la Rosa gozó de una media ocasión al otro lado, pero definió sin coraje.
El Cádiz se dedicaba a esperar la oportunidad de una contra letal reculando en exceso y sorteando con intensidad (al menos) a un rival sin ideas claras que merodeaba insistentemente el área grande sin terminar de probar a David Gil; hasta que en el 25 Cámara marcaba el 1-0, anulado al instante por claro fuera de juego. Primer aviso.
Diez después, el técnico vasco se veía obligado a retirar a Recio tras una mala caída que le dejaba el cuello malparado, entrando en el verde Kovacevic. Ya reanudado el juego, un renacido Pelayo asistía a la perfección desde la defensa a Antoñito para que corriera arriba, se plantara solo ante el portero de casa, y fallara una acción clarísima de gol pegando en el cuerpo de Matthys. Increíble.
AMARRANDO EL EMPATE
La primera mitad se consumía con cuatro minutos de propina y el empate en el electrónico. Con ese 0-0 ¿justo? daba inicio una segunda parte más igualada, con el Castellón dejando más pelota a los amarillos. Y precisamente a partir de un ataque visitante, los blanquinegros cerraban un contraataque en el 53 que acababa con gol a placer de Cipenga asistido por Camara.
Con los gaditanos sin terminar de asimilar ese 1-0, los locales asustaban con un cabezazo, y también la mandaban al palo con algo de suerte. Antes de un triple cambio por parte del Cádiz en el minuto 68: se iban al banquillo Lucas (otro partido irrelevante), De La Rosa y Ortuño, y se incorporaban García Pascual, Brian Ocampo y Dawda. Poco después era Climent el que sustituía a Arribas.
No le sentaron mal los cambios a los gaditanos, y en su primer saque de esquina en el 74 marcaba el empate Pelayo, rebañando una dejada de García Pascual.
Con el 1-1 le volvían las urgencias a un desesperado Castellón, y al Cádiz le tocó sufrir, con demasiado miedo a probar a ir por la remontada. Ya en la recta final, con Diarra fundido se incorporaba Álex Fernández; y en la portería parecía auto-lesionarse Gil. En este momento el de negro decretaba ocho minutos de tiempo extra, ni más ni menos.
Descuento en el que pasó poco, con los amarillos perdiendo todo el tiempo del mundo y más, y celebrando casi como una victoria memorable el punto rescatado en tierras levantinas. Cuando uno se acostumbra a perder, un empate sabe ya a gloria.
Al menos este Cádiz de Idiákez no se arrastra ni da vergüenza ajena: compite con lo poquito que hay, y le pone ganas. Y hagan lo que hagan este fin de semana los cuatro de abajo en la clasificación (Huesca, Mirandés, Zaragoza y Cultural), no se caerá de momento en descenso. ¡Uuuuuff! DIARIO Bahía de Cádiz












