DÍA 14 (15ª CLASIFICATORIA)
“Así es el virus Nipah que ya afecta a la India: ¡¡es incurable y podría provocar la próxima pandemia!!”: el siglo de oro del periodismo busca clicks. ¿Aceptas las cookies?
Menos cookies y más cabezas de serie que renuncian a serlo. Este domingo antipático con la Ostionada Popular bajo el paraguas abierto se disputó en el Gran Teatro Falla la decimoquinta función de unas preliminares del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz (el COAC 2026) que van dando ya sus últimas boqueas. Noche con un debut de Jesús Bienvenido eclipsado todo lo anterior, que tampoco fue nada muy allá. Su ‘DSAS3’ es un inabarcable pancartón de arte en formato comparsa en defensa de la sanidad de todos para todos.
Juan, ¿a ti te ha invitado el simio del Trump a su Junta de la Paz (Trump y Paz, menudo oxímoron) junto a países tan molones como Arabia Saudí, Qatar, Bahrein, Pakistán, Turquía, Hungría, Marruecos, Kosovo, Argentina, Vietnam, Kazajstán, Uzbekistán o los genocidas de Israel? La crème de la crème de la concordia extraplanetaria. Y que no caiga un meteorito… Con permiso del Benavides, Maripili, tira de la palanca y que desagüe este cronicón taquicárdico y atrincherao. Y si te subes a la barca, te hacemos un 30% de descuento en papelillos: razón, aquí.

‘¡Qué pechá de paja!’, heno, heno heeeeno
Las 20.07 horas. Arriba telón. Granja carnavalesca para estrenar la noche, con saludo de ovejas, cochinos, burros, vacas, caballos… ¿Estará Antoñito Martín nerviosito ante otro zoológico? “Ya verá tú que este año saltan los animalistas… tengo la suerte de vivir en libertad, hoy vuelvo metiéndome en fango, pa cantarte un tango, disfruta de este carnaval como un animal”. Que no se escape ese retintín antifeminista, prima. El chiri-coro del Valdés se presenta como ‘¡Qué pechá de paja!’, con letra del propio José Manuel Valdés y Cesáreo López, y música de Juan Antonio Díaz y José Manuel Martínez, el Taka. Con emoshión en recuerdo de un compañero que ya no está. Metatango, de partida…, “un tanguillo que huele a escollera, que sabe a piedra ostionera, un tango de los de antes, un tango de carnaval, que se te meta por las venas y te haga bailar… bendito ese día, que de la funda mía saqué mi guitarra”. Y comparativo el siguiente, los políticos del Congreso son como los bichos de esta granja, sus toros, cerdos, ovejitas que siguen a su rebaño, burros, cabras, perros que tan solo ladran…, “me he dao cuenta que esta metáfora no me vale, que más quisieran estos, ser la mitad de honestos que los animales”. Muuuuuu. Entra los cupleses: el tour del muñeco del Nazareno con parada en residencia, pero no por Urgencia, que allí solo permiten un acompañante; y toquesito al emérito ladrón, su libro de memorias, y su amor a la Sofía…, “si en España ya sabemos que la quería, que la quería, que la quería”. “Y el granjero, en el cuarto de baño”. La paja, Juan, la paja. No, el popu no es ni de cerca, ni lejos, un homenaje a ‘Rebelión en la granja’ de Orwell. Pamplineo agreste, sin más pretensiones que pasarlo teta en el carrusel en horario infantil, y… “no pienses que soy tonto, no pienses que soy idiota, que cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi mascota… disfruta de este carnaval, como un animal”. Con suspense ese abrazo fraternal en el chimpón entre oveja y lobo. Juan, tú es que eres un urbanita.
‘El refugio’, ¿Transilvania?
Sin querer molestar mucho ya pisa las tablas la comparsa chipionera ‘El refugio’, en modo nana. Monstruos okupas en un hotel abandonado, auto-desterrados de esta sociedad malaje. ¿Por ahí va el asunto? No veaaaa. “Y solo por ser diferentes, tuvimos que hallar un destino, y en Cádiz me encontré con gente más loca que nosotros mismos… mi patria es este hotel, esta es mi sociedad, sin leyes que obedecer, sin gobiernos que votar… mi refugio, el carnavaaaaal”. ¿Dictadura? Los hermanos Gómez Sáenz, Salvador y José Manuel, se hacen responsables de letra y música. ¿Hora punta en el ambigú? La salud mental de los jóvenes merodea el primer pasodoble enredaíto y surtidito…, “somos los cuerdos sin muchas ayudas, que nuestra locura conviene a los gobiernos… nosotros seguimos perdidos, entre estudios y trabajo… y el móvil siempre nos mete en la boca del lobo… que nunca pongan precio a tu cabeza”. El segundo, igual de rococó, arenga a la juventud a sacar a EspÁña de ese terror en blanco y negro al que se dirige con tanta moda facha…, “para pintar un futuro que parece muy oscuro y con pocos valores”. Menciones al Pellejo y al Juarmamoreno te solventan dos cuplés pretexto para soltarte no uno, dos estribillos…, “muero si estamos juntos en la hoguera de febrero… para cantar y vivir, y morirnos los dos, en carnavales”. Qué ganas de tanatorio, Juan. El popu roza la decencia voluntariosa, con una cuarteta recordando a la Rocío Jurado…, “que arda este aquelarre al que le dicen sociedad… mi refugio es una excusa pa decirte que te quiero, una cárcel de seis cuerdas para locos… salud y larga vida al carnaval”. I força al canut. Pesetero, Juan.
‘Los camper del sur’, de alquiler
Paz y amor. Con la furgoneta como hogar ante un Cádiz turistificao que expulsa a sus vecinos…, “a qué esperas, vente conmigo a vivir a mi manera… yo me voy con mi guitarra, que hay mucho que contar… porque Cádiz ya no es lo que fue”. Ojo, “los que la están matando son los partidos de la derecha”, remachan. Aparcada la chirigota local ‘Los camper del sur’, con la autoría de Miguel Ángel Ríos Pérez y Víctor Jurado Fernández. Y un primer pasodoble amargo de re-presentación…, con la furgo cargada de recuerdos de ese Cádiz que ya no es Cádiz…, “ya volveré para morir en tu Caleta”. La lucha del metal queda retratada en la otra letrilla, que acaba con pancarteo pidiendo la absolución para los detenidos durante la última huelga por un convenio digno…, “fuego fuego fuego, hay que cortar los dos puentes, la única manera para que escuchen a mi gente… maldito esos compañeros que miran hacia otro lado… y aún me pregunto qué poquito hemos quemao”. Cuplés para calentar un poco el teatro, con argumentario facha el primero…, “le he pisado medio repertorio a la comparsa de los Pastrana”; y alertando de las intenciones de un Trump “fuera de sí” con el exobispo, por “asustaviejas y pederasta”. “Si eres de papa con chocos, tú entras en mi furgoneta… ¡¡ese no entra en mi furgoneta!!”, con estribillo tú sí, tú no. Y puntaso a la relación Yuyu-Selu, jajajaja. El popu medio acomparsao sacrifica el descaro y la maldad sin filtro para centrarse, casi, en denunciar el problemón de la vivienda…, “que cada gaditano tenga su hogar… nunca quise huir de ti, llámalo supervivencia… rueda, rueda conmigo y escápate, que la esencia de Cádiz la llevo en mi furgoneta, vamos a contarle al mundo cómo fue, antes de que la mataran cuatro babetas… aunque recorrimos medio mundo haciendo comparaciones con Cádiz, cada vez nos dábamos más cuenta, que como tú no la hay”. Juan, qué carita de inhumano me pones.
‘Los tres cuarteteros y un aprendiz porculero’, bola de pelo
En albornoz se plantan estos mosqueteros. Cuartetero cobarde no hace parodia bonita. Blam blam. Y rimado, Juan, ¡¡rimado!! Saluda ‘Los tres cuarteros y un aprendiz porculero’, firmado por Manuel Jesús Gámez Collantes y José Carlos Aguilar Rodríguez. Cuarteto de Cádi, el llamado cuarteto de Arbolí, que regresa tras años en barbecho. Parodia con su prólogo y tó. Athos, Porthos y Aramis, el líder, el güenagente, el casanova, y D’Artagnan, el aspirante, deseoso de salir en un cuarteto como su padre. Se va desarrollando la charla entre los cuatros ante un público de mármol, y así todo va cuesta arriba. A lo que se suma que no cuaja ni un golpe. “Aunque pienses que eso no sirve para nada, la parodia, rimada”. Queda dicho. En uno de los cupleses se muere la abuela tiktokera, ¿no? “Cádiz que está pasando que eras la reina de todo el mundo entero, y ahora te estás quedando igual que los mosqueteros… uno para to Cádiz, y to Cádiz para uno”. Y nada de tema libre, como antaño popurrí cantado plano plano, sin chicha ni limoná, sin lograr caldear un grado el ambiente cubitodeyelo. “Solo te digo, solo te digo, que si vas a salir en carnavales, que lo hagas junto a tus amigos…”. Ajá, que la vida está hay fuera, recuerda esa despedida tibia. Y peroné. Se han centrado tanto en hacer un cuarteto clásico-clásico, que se han olvidado de que el repertorio tenía que intentar hacer reír, o argo. Juan, se te está poniendo hocico de cardenal Richelieu.
‘Mindundi’, ¿quéeee?
“Y ahora toquemos maderaaAAAaa”. ¿Qué ha sido eso, niña? Tipo comparsil estándar colocado, con maleta de adobo, y ya canta sintiéndose “un polizón en el tren de la vida que siempre me pierdo, un don nadie para el mapamundi, un bicho raro, un bufón para el rey con castillo de arena… soy pa la clase dominante simplemente un pelagatos, la gente muerta en vida… soy un cualquiera”. Se quieren regulá. Dice holaquéhay ‘Mindundi’, comparsa onubense desde Isla Cristina, con José Félix López García y Eugenio David Sosa Yaque firmando la letra, y Francisco Manuel Millán Martín, la música. “Esta noche brindo por ti”: con tributo póstumo, diez años después, al portuense José Luis Arniz, entra el primer pasodoble. Y el siguiente, para que le piten los oídos al Juarmamoreno…, “en el seno de mi Andalucia se ha clavado una espina… no somos casos aislados, ni este es su coto privado de ignorantes sin memoria… desde Almería hasta Huelva nos recortas por lo sano… la enfermedad que llegó sin avisar es usted…”. Con remate bien gritaíto, que somos sordos. Yo, sí. ¿Me entiende? Yo, no. La tanda de cupleses, del montón. Malo. “Amor MÍOOOOO… pero si noto que ahora hay algo entre nosotros, dime que en tu saco roto no cayó mi corazón”. El jaleo domina en un popurrí sin manual de instrucciones. Juan no sabe por dónde cogerlo…, “somos la huella digital del materialismo… como un cualquieraaaa”. A partir de ahí, te compones tu propia historia. Cronicón interactivo.
‘Los Ken. Una chirigota en deconstrucción’, sin cohones
“Ahora soy pluscuamperfecto, un Ken por la igualdad… qué casualidad, una guerra mundial, no respetan a los carnavaleros, Trump espérate a que pase febrero, a que canten los Ken chirigoteros”. Los novios de la Barbie desmontando su machismo sociológico, en posición. Toca ‘Los Ken. Una chirigota en deconstrucción’, con la autoría Isaac Lavi Márquez. Un piropo a las raíces, para empezar…, “mi calle, mi alegría, mi tormento… la que me enseñó a querer… mi chirigota es de Lubet”. Y de segundo pasodoble, partiendo de la retirada, obligada por la Junta, de la bandera palestina de la fachada del instituto Columela…, “qué suerte para Cádiz, que su profesorado despierte las conciencias y no se desentienda mirando a otro lado… la salvación contra el fascismo es la educación”. Has dao en el clavo, Ken. Eso sí, el fondo sobre la forma y ejecución. Esto también es verdad. Perro y policía local, se aproximan en un cuplé; y el Figaredo voz de pito de Vox, se lleva el cosqui en el otro. “¿Que los Ken no tenemos cohones? Po lo mismo lleváis razón”. La afinación regulinchi baña también ese popu ¿deconstruido? de aquella manera, dando palos de ciegos, pero con mensaje, o al menos hay intención…, con curiosa cuarteta al “kenicidio en el Calachica” entre la izquierda y la derecha…, “dilo Ken… al caraho el Ken de Madrid…”. ¿Llamando a la rebeldía?, po también.
‘DSAS3’, serpentinol+ cada ocho horas
Y poniendo el tampón de la función, con el Falla a reventar, ¿hoy sí os quedáis a la última, no?, debuta la comparsa ratatá tatá tatá tatá ratatatatá… Bufones a las puertas de un hospital, y no hay que ser muy espabilao para pillar lo que hay detrás del nombre, ‘DSAS3’, y todo lo que se viene: otra lucha social hecha comparsón. Si en 2025 se ponía el foco y la pluma en la turistificación, en esta ocasión el arte de Jesús Bienvenido se pone al servicio de la defensa de la sanidad pública, trasladando el grito de la marea blanca al altavoz del Falla. Te podría haber sacado un pasodoble resultón y cañero, como la mayoría, pero no, el chavá te clava un repertorio casi completo y encima sin mentar en ningún momento al gran responsable del deterioro sangrante de la sanidad de todos, al Juarmamoreno. Y lo volverás a votar en unos meses, verá tú. Masoquista. Y empezando la nueva obra como se terminó la última…, “y a mí no me compra nadie… señorito andaluz, malparido, hijo bastardo de Andalucía, que le ha robado la salud al pobre, cambiando el oro por cobre, enriqueciendo su agonía… maldito perturbado criminal, usted nos ve como bufones verbeneros, en su corte de usureros para ciegos de cortijo… le advierto a su excelencia, que no queda paciencia, y mire por su suerte, que los que ya han perdido su salud no le temen a la muerte… aquí dentro hay un dolor que no le duele… todo es un desastre, atraco a mano armado bananero, negocio disfrazado de cordero”. Paro paro. Vamos a los pasodobles. Sintiéndose querido en su Viña, en esa conversación con una viejita que le agradece que siga cantando, que siga siendo la voz de ese barrio que va diluyendo su esencia…, “me distes las gracias como si las mereciera, y ahora te las doy yo a ti, por hacerme sentir, que soy profeta en mi tierra… del barrio de nuestra vida, son las coplas malheridas, lo poquito que nos queda”. Y espera, que viene cosa gorda: “la quiere vestida de negro, la quiere callada, la quiere obediente, y la quiere cristiana sin morder la manzana del placer desconocido… y la lastima, y la hiere, y la mata, luego la besa en la boca con pasión, y le dice impenetrable, cuánto lo siento amor mío, tú eres mía o de nadie… psicópata y cruel, este amor sin amor, esta mentira, esta patraña, es lo que la ultraderecha tiene en su enferma cabeza cuando dice que ama España”. Fuuuuua. Barbaridad. Ese girito deja noqueado al Falla. Pasodoblón que activa los muelles. Juan, no te tires. Que tocan los cupleses, ome. Jarto de operaciones estética viene el primero…, “yo es que por más que la miro, no reconozco a la Macarena”; y enchampelao, ya llega la demanda de Abogados Cristianos…, “temo que quieran hacernos, a ver cómo te lo explico, lo que el obispo de Cádiz, le hacía a ellos cuando eran chicos”. Pum. “No le deseo salud, deseo sin acritud por el octavo mandamiento, que lo que robó su mafia, se lo gaste usted en farmacia, y en medicamento torotorototro medi, medicamento”. Colócate el fonendoscopio que ese pupurrí es para auscultarlo: “les cuento la historia de un reino podrido por su enfermedad… la salud ¿derecho?, aquí todo tiene un precio, el que quiera salud que la pague… se coló en un caballo de Troya, el plan perfecto… el grito atronador de una campana, hay otra oportunidad, campana contra la precariedad, el desmantelamiento y el dolor, contra las artes del rey Baltasar y la privatización, campana, suena por la sanidad, la pública absoluta y gratuita, que suene tu sinfonía, infinita… sabrás que no ha nacido el cacique, que nos pueda arrodillar, somos una marea todopoderosa e invencible, invencible… gracias a la vida por los sueños y el amor, por dejar que exprima hasta su última gota, con salud”. A Juan le ha dado un patatús. Indefinible. No es una comparsa, es Cádiz, es compromiso necesario y a la vez belleza que duele. Es Bienvenido. Siempre.
Las 00.44 horas. Baja el telón. Bájame la tensión, doctor, dame un plato de Olmesartán medoxomilo, con unas patatas pa acompañar. Juan, relax. Sácate el libro de frases célebres y ponle el adéu a este cronicón hiperventilado: “La salud no lo es todo, pero sin ella todo lo demás es nada”, dicen que dijo el filósofo alemán Arthur Schopenhauer. Más pesimista que un pierrot triste de comparsa lúgubre. Dany Rodway
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