Desde hace unos días, el Ayuntamiento de Cádiz trabaja en el pintado y repintado de las nuevas zonas de estacionamiento regulado, que entrarán en vigor el 1 de julio. Una reordenación anunciada por el alcalde Bruno García semanas atrás, que persigue, en la teoría, “blindar” el aparcamiento para residentes en una ciudad donde aparcar es, históricamente, toda una odisea.
Igualmente, a partir de ahora, todos los vecinos del casco histórico y extramuros poseedores de la tarjeta correspondiente (que reducirá su precio anual a partir de 2027) podrán estacionar en cualquier zona verde y naranja de su zona global (el centro o Puertatierra) aunque no podrán utilizarla en la otra. Hasta ahora solo podía aparcar en los límites de su barrio.
La pasada semana comenzó la tramitación de nuevas tarjetas, y como era de esperar, hay colas: se ha producido una fuerte demanda tanto de manera presencial en las oficinas de Emasa en la calle Doctor Herrera Quevedo (la del Palacio de Congresos está cerrada) como en la página web, que además está sufriendo algunos problemas técnicos.
Por este motivo, la empresa municipal de aparcamientos ha dejado claro que no multará en los primeros días de puesta en funcionamiento de las nuevas zonas reguladas, prevista para este miércoles, hasta que no estén tramitadas todas las tarjetas.
En una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, el concejal de Movilidad y presidente de Emasa, José Manuel Verdulla, incide en que “estamos solucionando los problemas técnicos y agilizando lo máximo posible la tramitación de las tarjetas para las nuevas zonas de estacionamiento regulado, en las que no se sancionará hasta que no estén tramitadas todas. Por ello, ofrecemos un mensaje de tranquilidad a los gaditanos”.
MÁS ZONAS VERDE Y NARANJA
La medida que entra en vigor el 1 de julio aumenta las plazas de zona verde y naranja en la capital, que queda dividida en cuatro zonas principales: casco histórico, extramuros, interdistritos para Bahía Blanca y el barrio de Santa María, y paseo marítimo.
Esta última zona está peatonalizada entre el hotel Playa Victoria y la calle Caracolas y, a partir de ahora, las calles perpendiculares serán zona verde exclusivamente para los residentes en el paseo marítimo.
En el casco antiguo se sumarán 642 plazas verdes, 1.063 naranjas y 512 azules. En extramuros, 4.458 plazas verdes, 2.122 naranjas y 386 azules. En interdistritos, 529 plazas naranjas y 41 plazas verdes. Y en las calles perpendiculares al paseo marítimo, 60 plazas verdes.
La zona verde (exclusiva para residentes) funcionará las 24 horas de los 365 días del año; la naranja (de uso mixto para residentes y visitantes) de 9 a 21 horas de lunes a sábado; y para la zona azul hay tres formatos: de lunes a viernes en horario de mañana; de lunes a viernes en horario partido y los sábados por la mañana; y continua de lunes a sábado.
En cifras totales: la zona verde pasa desde julio de las 2.748 plazas actuales a 4.869; la zona naranja, de 2.128 a 3.428 plazas; la zona azul, de 1.025 plazas a 902; y las zonas libres, de las 7.317 actuales a 4.019. No hay que olvidar que este sistema de los colorines fue muy cuestionado por la derecha cuando lo implantó en pasados mandatos la izquierda. Sin embargo, ahora lo amplía…
MÁS APARCAMIENTO PARA LOS VECINOS
Hasta ahora, la zona verde para residentes se ceñía al barrio o zona en la que reside. Sin embargo, ahora cambia y todos los vecinos del casco histórico y extramuros poseedores de la tarjeta podrán estacionar en cualquier zona verde y naranja del mismo aunque no podrán utilizarla en la otra.
Por su parte, la zona interdistritos es para las dos zonas que dividen el centro y Puertatierra, como son el barrio de Santa María y Bahía Blanca. Sus vecinos podrán aparcar indistintamente en Bahía Blanca y en los aparcamientos regulados en zona naranja de la avenida de Astilleros y junto a la muralla de la Cuesta de las Calesas. A su vez, a los residentes de Santa María se les permite también el uso de todo el casco histórico, aunque no extramuros. Y a los de Bahía Blanca todo extramuros pero no el resto de intramuros.
Entre las novedades de este sistema está que los poseedores de la tarjeta tendrán derecho a aparcar también en zona naranja sin aumento del coste de su zona de influencia, pero si aparca en la otra tendrían que abonar según la tarifa correspondiente. La zona naranja comparte así el objetivo de zona para residentes y aparcamiento en rotación. Y al mismo tiempo se mantienen las zonas azules en rotación y las zonas libres (y gratis) sin regulación.
Por otro lado, este nuevo sistema descarta la zona azul y naranja de verano extraordinarias que se venía imponiendo desde hace años.
A todo ello se suma un futuro recorte de tarifas, a aplicarse a partir del 1 de enero de 2027: la tarjeta verde costará 50 euros anuales (ahora sale por 70,40 euros), y para obtenerla es obligatorio estar empadronado; la hora de estacionamiento en la zona naranja bajará a 1 euro (ahora cuesta 1,20 euros); la zona azul sí mantiene la tarifa de 1 euro la hora; y la tarjeta de autónomos se reduce a 60 euros al mes (ahora sale por 90 euros).
En paralelo, para favorecer el “buen uso” de las ampliadas zonas verdes, desde principios de año las multas por aparcamiento indebido pasarán de los 40 a los 80 euros. Y de la misma manera se prevé un aumento de la plantilla de la empresa municipal de aparcamientos (Emasa) para que se pueda llevar un control eficiente de estas plazas.













