CRÓNICA JORNADA 34. El estadio Nuevo Mirandilla se abría en un soleado y medio ventoso Sábado Santo, en horario antifútbol donde los haya, a un nuevo derbi andaluz entre dos conjuntos en rachas agonizantes, ansiando resucitar. Y el que no, a seguir cavando su tumba directa al pozo de Segunda B.
Córdoba y Cádiz se veían las caras compitiendo por firmar la peor segunda vuelta conocida y por conocer en el fútbol profesional: los de Iván Ania desembocaban con siete derrotas y un empate en los últimos ocho envites; los ahora de Sergio González, sumando en doce jornadas apenas una victoria y un empate, e imágenes y sensaciones todavía más penosas.
Y de contexto, un cadismo hastiado hasta el extremo, y movilizándose en torno a una todavía enigmática plataforma 1910. Y el club de Manuel Vizcaíno tratando de reaccionar a la desesperada tras evidenciarse que el cambio de técnico no ha sido revulsivo para nada; rescatando a Lucas Pérez para la delantera, vendiendo su veteranía como “importante tanto dentro como fuera del campo”; y reclamando “unión” a “la mejor afición del mundo”, y de paso que no pite a los suyos.
“Todo nos está pesando mucho”, repetía el entrenador catalán en la previa, insistiendo en afrontar este importante encuentro “en positivo, queremos dar un golpe en la mesa”.
Y de inicio confiaba en Víctor Aznar, para la portería, Recio, Kovacevic, Caicedo y Arribas, en defensa; Diakité y Joaquín, en el centro del campo; Suso y Climent, en los extremos, con Ortuño en la mediapunta; y Roger Martí como único delantero.
Con entrada discreta, ni 14.000 personas en la grada incluyendo más de 300 cordobesistas, y todavía con los jugadores saludándose protocolariamente, gran parte del estadio avisaba ya con gritos preventivos contra Vizcaíno y Rafa Contreras, los grandes señalados de la deriva de la nave cadista. Y los primeros pitos tímidos no tardaban en sonar a raíz del primer ataque rival y la tempranera exhibición de ridículo defensivo ya acostumbrado.
Hasta pasado el minuto 10 no disparaba el Cádiz casi a puerta, pese a mandar algo más en el verde: un estrambótico lanzamiento lejano de Caicedo que se iba fuera, pero de banda. En el otro lado, en el 15, de buenas a primeras el árbitro pitaba penalti al ver a Guardiola en el suelo, derribado inoportunamente por Diakité. No se retractaba tras meditarlo con el VAR, y Carracedo no fallaba desde los once metros.
Una vez más a remar contracorriente, y ante un Córdoba casi tan desastroso, y pese a ello, al ralentí, superior al chiste gaditano. Hasta el minuto 29 no volvían a probar los locales a Iker Álvarez, con un cabezazo desviado de Roger.
Álex asustaba a su vez al Cádiz con un disparo lejano y colocado; poco después tenían cerca el 0-2 Rubén Alves y Sergi Guardiola. El Nuevo Mirandilla empezaba a impacientarse ante la nada demostrada por los suyos, vaya novedad; y casi celebraba una buena combinación entre Climent y Arribas que terminaba rematando, fuera, con cierta calidad el delantero de Torrent.
Ya en los cinco de tiempo extra, Víctor Aznar evitaba el segundo del conjunto blanquiverde con una buena estirada. Y activaba los gritos de “menos discotecas y más cohones”.
DEL EMPATE A LA SENTENCIA
Sin mucha chicha comenzó la segunda mitad, a la hora del Telediario, con el Córdoba controlando sin urgencias la situación aprovechando la falta de hambre crónica del contrario; hasta que en el 57 asestaba la puntilla, el 0-2, con Adrián Fuentes gustándose, colándose en el área sin resistencias.
Sergio González meneaba el banquillo retirando a Suso, Roger y Caicedo, recurría a García Pascual, Iza y Jero Dómina. Y Climent se iba a la caseta antes de tiempo en el 63 con tarjeta roja directa por una seudo-patada al rostro de Albarrán. El estadio ni se inmutó, ni protestó ni todo lo contrario. Poco después era Brian Ocampo el que entraba en el verde por Ortuño, y Diarra por Joaquín González.
Pese a los cambios, y con el lastre de ese hombre menos, este Cádiz seguía sin mirar a portería. Hasta que en un arreón puntual combinado con un despiste en las filas cordobesas, Sergio Arribas (el tuerto en el país de los ciegos…) marcaba apelando a la chamba el 1-2 en el 80 en un tiro lejano.
Era el momento de demostrar un poquito de sangre y achuchar a por el empate, pero no cambió mucho el ritmo sin ritmo de los locales. Y eso que por momentos a los de Ania les entraron las dudas, y en el 88 Diarra cabeceaba sin fortuna un buen centro de Diakité ante una defensa-flan.
Con casi nada el público se animaba algo, apretaba… y en una contra rápida el Córdoba sentenciaba, un tercer gol firmado por Isma Ruiz cuando se alcanzaba el 90, y se decretaban siete minutos de descuento. Y a punto estuvo de llegar el 1-4 en ese tiempo extra, con la grada ya desfilando resignada ante un equipo a la espera de la extremaunción, un rato antes de la procesión del Santo Entierro. Ni ganas de protestar, y menos con los altavoces desgañitándose.

¿BROTES VERDES?
“Es muy difícil luchar contra todos los elementos, un penalti, una expulsión. Pero creo que el equipo hoy ha competido un poco mejor. Hemos tenido alguna fase buena, hemos sacado algo de alma. Nos tenemos que agarrar a esos brotes verdes, por momentos el equipo ha mostrado actitud, ganas de rebelarse”, trataba de consolarse tras el encuentro Sergio González.
Y confesaba que “nos está costando encontrar un once fiable. El nivel de los futbolistas es el que tenemos. Y tengo que sacar a la gente que rinda en este momento. No me arrepiento de venir al Cádiz. Tenemos que focalizarnos en que podemos sacar esto adelante, vine confiando en que teníamos el nivel mínimo para ganar cuatro de doce partidos”. “No podemos pedirle nada a la afición, somos nosotros los que tenemos que darles algo, con fútbol, actitud y empuje”, remataba el de Hospitalet.
Diga lo que diga Sergio, este Cádiz ¿competitivo? no termina de resetearse, y el bloqueo institucional, mental y deportivo, dentro de sus limitaciones evidentes, se agrava semana tras semana, en paralelo al desapego del aficionado. Un dato lo dice todo y más: de 39 puntos disputados en lo que va de segunda vuelta de curso se han cosechado cuatro. El descenso se acerca otro poco más. DIARIO Bahía de Cádiz
















