CRÓNICA JORNADA 16. Igualados en la tabla, Córdoba y Cádiz (el cartel del pasado Trofeo Carranza) se veían las caras en la tarde del último domingo de noviembre en el ahora llamado Barhain Victorious Nuevo Arcángel, con un cadismo mustio tras una mala racha de resultados (de juego no, se sigue jugando a nada como cuando se cosechaban victorias…) que está descolgando al equipo de la zona alta.
Así, tras seis jornadas sin ganar y dos derrotas consecutivas, y con Kouamé haciendo las maletas para volver desde EEUU… Gaizka Garitano se presentaba en este derbi andaluz con la sensible baja de Suso al menos hasta enero, y un Javi Ontiveros que continúa sin estar en plena forma.
Conformando un once con Víctor Aznar, en portería; Climent, Iza, Kovacevic e Iker Recio, en defensa; Diakité y Ortuño en el centro del campo; Ocampo y De la Rosa, en los extremos; y arriba Dawda y Roger Martí.
Los de Iván Ania salían más agresivos en los primeros minutos, y en el 2 Aznar ya debía repeler, de forma estrambótica, un disparo con intenciones de Pedro Ortiz. Aunque pronto se equilibró el choque en esa intensidad propia de Segunda, adobada de fallos e interrupciones cansinas. Y antes del minuto 15, dos despistes locales propiciaban que tanto Dawda como Ocampo casi generaran peligro. Casi.
Sin embargo, esa igualdad se disipó: el Córdoba jugaba y quería jugar, y el Cádiz no, vaya sorpresa. Los verdiblancos se acercaban constantemente, centrando o disparando (de muy lejos), peor o mejor, mientras los de azul quizá creían tener controlada la situación, sin molestar ni saludar al portero rival. Y otra vez el brasileño evitaba un susto de los de casa en otro lanzamiento de Pedro Ortiz.
Ya la recta final del primer tiempo sobró, derivando el derbi en algo amorfo con dos equipos como pollos sin cabeza de un lado a otro, a la espera del descanso.
DE LA ROSA Y DIAKITÉ, REIVINDICÁNDOSE
Y un Cádiz que no disparó ni a puerta ni fuera en los primeros cuarenta y cinco minutos, nada más estrenar la segunda mitad se adelantaba en el marcador con gol de De la Rosa rebañando de cabeza una extraña dejada de Ortuño a partir de una asistencia de Climent. Las cosas del fútbol.
Un 0-1 imprevisible, y casi diez después, en el 54, un 0-2 impensable, golazo de Moussa Diakité con la zurda desde la frontal. Mas el alegrón entre el cadismo se rebajaba al instante: reaccionaba ese mismo Córdoba que parecía hundido, y en el 56 marcaba el 1-2 Dalisson casi a placer en una acción rapidísima.
Otro contratiempo en el 63: Bojan Kovacevic se lesionaba solo y era retirado en camilla, y su sitio en la defensa lo ocupaba Jorge More. Además, Garitano aprovechaba para cambiar a Dawda por Joaquín González. Y Aznar metía la manopla para desviar un disparo con veneno del excadista Sergi Guardiola.
El Córdoba no quería perder, y el Cádiz ¿quería ganar? Y nuevo meneo en el banquillo amarillo: se incorporaban García Pascual y Tabatadze por Roger y De la Rosa. Sin embargo, el ímpetu ofensivo local se fue apagando o bien los gaditanos supieron contener al rival, dominador, y dejar de sufrir. Y para los últimos diez minutos Efe entraba en el verde y se retiraba Brian Ocampo.
Llegaba el minuto 90, se decretaban siete de añadido, y Obolskii marcaba el 2-2… Tanto anulado al instante por una supuesta falta previa en ataque, para alivio de los de la Tacita, que ahora sí volvían a pasarlo algo mal, hasta el pitido final.
Casi dos meses después, este Cádiz sonríe, suma una victoria necesaria y clave para frenar la caída en picado. Un Cádiz con varias caras, inédita ofensivamente antes del descanso, y con inesperado gol (dos chispazos efectivos), actitud, sufrimiento y control en diferentes fases de una decente segunda mitad, manchada por la lesión del serbio. “Lo importante es competir como lo hemos hecho”, sentenciaba Garitano en el postpartido.
Y el domingo que viene en el Nuevo Mirandilla, tras el incordio copero entre semana frente al Real Murcia, la visita del colíder, el Racing de Santander. Una buena oportunidad de dar un golpe de autoridad ante un gallito. DIARIO Bahía de Cádiz













