Ni dos meses después, el Cádiz CF vuelve a cambiar de entrenador ya a la desesperada, para afrontar las seis últimas jornadas ligueras y tratar de evitar un descenso a Primera Federación (la antigua Segunda B) que parece irremediable teniendo en cuenta la indefendible segunda vuelta liguera de los amarillos: hasta hoy, apenas cuatro puntos de 45 disputados. Aunque es una evidencia que el problema del actual equipo (más allá de los líos y negocios extradeportivos del club) es del nivel de la plantilla no de técnico.
“Estábamos confiados en que con nosotros se iba a cumplir el objetivo, y confiamos en que sin nosotros, también”. Son palabras del ya cesado Sergio González a través de los medios del club, poco después de hacerse oficial su relevo por Imanol Idiakez; el donostiarra ya tenía previsto dirigir la sesión de entrenamiento en el Rosal en la tarde del miércoles.
Sergio González inició su segunda etapa en el banquillo amarillo (la primera se truncó en enero de 2024 tras una racha de 16 encuentros sin ganar) el pasado 9 de marzo, en la misma jornada en la que se oficializaba la destitución de Gaizka Garitano.
“Uno siempre vuelve donde fue feliz, yo he sido aquí muy feliz, y mi deseo es volver a serlo. Cádiz siempre ha sido mi casa”, resaltaba el catalán en su presentación; donde se ponía como objetivo cambiar la mala dinámica: “tenemos que recuperar el hambre de los jóvenes, y ayudados por los veteranos intentar hacer un buen engranaje. Que vuelvan a disfrutar del fútbol con energía y atrevimiento”.
Y como es evidente, no lo ha conseguido, y su efecto revulsivo apenas se ha notado: ha dirigido a los gaditanos siete partidos y ha sumado seis derrotas, ofreciendo el equipo las mismas sensaciones de apatía con uno u otro once titular, de no jugar a nada, de inoperancia atacante y de caos y fragilidad defensiva. En este periodo se han encajado 15 goles y anotado cuatro. Se ganó en el reestreno al Mirandés, entonces colista, aunque como el resto de duelos el rival también fue superior a este pobre y triste Cádiz.
“Me da mucha pena tener que dejar otra vez esta casa, ha sido una travesía demasiado corta. Nos hemos vaciado, pero el fútbol no son matemáticas, que trabajes mucho no significa que lleguen los resultados. Nos vamos con la conciencia muy tranquila, con la cabeza muy alta porque lo hemos dado todo, aunque no ha podido ser”, se ha despedido el de Hospitalet, que era destituido por la mañana junto a Carlos Sánchez y Sergio Dorado, segundo entrenador y preparador físico respectivamente.
LA TERCERA BALA: IDIAKEZ
Horas después, en la sobremesa, el club hacía oficial el acuerdo en principio hasta final de temporada con Imanol Idiakez (nacido en Donosti en 1972), con una dilatada trayectoria como jugador y entrenador. En la presente temporada ha estado trabajando en Chipre, dirigiendo al AEK Larnaca.
Su carrera en los banquillos comenzó en la Real Sociedad B en 2008, y entre otros equipos españoles ha pasado por la Real Zaragoza, el Villarreal, el Leganés y el Deportivo de La Coruña, al que logró ascender a Segunda, junto a Lucas Pérez. Ahora los dos se reencuentran otra vez, pero en Cádiz.
El vasco dirigirá al Cádiz ya el lunes en el Nuevo Mirandilla ante la UD Las Palmas. Será la primera de las seis finales de esta mini-liga hasta finales de mayo en la que los de amarillo (ahora mismo viendo la zona de descenso directo a tres puntos) deben cambiar mucho su juego y mentalidad, y sobre todo su tensión y actitud sobre el verde si se quiere evitar ser superado por alguno de los cuatro que tratan de huir de abajo: la Cultural, el Mirandés, el Huesca y el Zaragoza.
“Que esa energía, positividad e ilusión que has transmitido tengan su resultado pronto. Tu suerte será la nuestra”, ha recalcado el señalado y discutido Juan Cala, secretario técnico del Cádiz, a través de sus redes sociales, dando la bienvenida pública a Imanol. DIARIO Bahía de Cádiz















