La Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de la ciudad de Cádiz entra formalmente en vigor este 27 de mayo, una vez que el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) ha publicado la correspondiente ordenanza. Un paso que llega alrededor de seis meses más tarde de lo previsto.
Esta medida (obligatoria para los municipios de más de 50.000 habitantes, según la Ley de Cambio Climático y Transición Energética) implica restricciones de acceso y circulación de vehículos focalizadas en el casco histórico y en el paseo marítimo, aunque el Gobierno local del PP ya se encargó de descafeinar la ZBE proyectada inicialmente por el anterior ejecutivo izquierdista.
Para llegar a este punto, el Ayuntamiento celebró en las últimas navidades un pleno extraordinario para aprobar de forma definitiva la ordenanza que regula la implantación de la ZBE en la ciudad, que la derecha no dudó en repetir que es una imposición del Gobierno de España, y que a la vez vendió como “de sentido común” al “no confrontar” a peatones con conductores. Mientras, la oposición votó en contra de esta menguada ZBE por su “falta de ambición” y por ser “conformista, una oportunidad perdida”.
Con la entrada en vigor de la ordenanza se inicia un período de pruebas de seis meses y de información a la ciudadanía. Así, como ya se anunció en su momento y recoge DIARIO Bahía de Cádiz, durante ese primer medio año no habrá multas.
En este período de adaptación se pondrán ya en marcha las cámaras y el software de gestión y control de la ZBE (en el que se han invertido 2,3 millones de euros, principalmente fondos Next Generation logrados en el pasado mandato), y los conductores podrá saber que se está entrando en zona restringida gracias a la cartelería por instalar.
SÓLO AFECTA AL DE MÁS ALLÁ DE CORTADURA
Esta Zona de Bajas Emisiones afectará al casco histórico y el paseo marítimo. Aunque el actual Gobierno popular optó por el modelo menos “restrictivo y drástico”: de permitir únicamente el “tráfico de necesidad” a no aplicar ningún tipo de limitaciones a los residentes, contaminen poco o mucho sus coches.
Y más en concreto, se aplicará por un lado al interior del centro histórico (descartando la circunvalación) y, por otro lado, al paseo marítimo en el tramo comprendido de algo más de un kilómetro en dirección Cortadura y ya semipeatonalizado entre el hotel Playa Victoria y la calle Caracola.
Podrán seguir circulando por las zonas restringidas residentes (o sea, vehículos que abonan el impuesto de circulación en Cádiz, y los que no pero tengan una causa justificada que motive su acceso puntual) en todas las categorías de etiquetas o los que carecen de ella, con coches antiguos o nuevos. Además, tampoco se verán afectados ni los vehículos de carga y descarga, ni los taxis ni las personas con movilidad reducida, entre otros.
Sin embargo, en su primer año de aplicación, ya empezará a haber restricciones para los de no empadronados en la capital: si quieren acceder a calles del centro o al paseo marítimo deberán tener los distintivos ECO, Cero o C, de la Dirección General de Tráfico (DGT).
Y a partir de mediados de 2027 el criterio será el mismo, salvo que se aumenta la restricción para los de fuera de Cádiz también en el caso de los vehículos con etiqueta C: ya no se podrá acceder a la ZBE con dicha etiqueta, solo con Cero o ECO.
La multa (cuando empiece a sancionarse) será de 200 euros por incumplimiento, que puede aumentar en un 30% en el caso de reincidencia durante un año. Y con todo, ante muy inusuales episodios de alta contaminación atmosférica, podrán aplicarse temporalmente medidas más restrictivas













