El servicio marítimo provincial de la Guardia Civil auxiliaba días atrás a cinco personas que se encontraban atrapadas en las rocas cerca del puente Carranza, tras quedar encallada la embarcación recreativa en la que navegaban por el saco de la Bahía de Cádiz.
Los hechos ocurrieron en la tarde del pasado miércoles 26 de agosto, cuando los agentes del servicio marítimo eran alertados por la Central Operativa sobre un accidente ocurrido cerca del viejo puente (que todavía espera su cambio formal de nombre, para llamarse Rafael Alberti): varias personas habían quedado atrapadas, con la embarcación recreativa en la que navegaban, en una zona rocosa de difícil acceso.
Los guardias civiles tomaron rumbo a dicha ubicación y al aproximarse detectaron una situación “completamente anómala” en la que personas se encontraban de pie sobre unas rocas en medio del mar, e intentaban empujar la embarcación encallada para liberarla. Así llevaban “más de una hora”.
Durante la aproximación a la zona se observó que lograron liberar y desplazar dicha embarcación pero solo una de las personas consiguió gobernarla, quedando las cuatro restantes aislados en un saliente rocoso sin posibilidad de salir por sus propios medios, “lo que les generó un elevado estado de nerviosismo”, se relata en el comunicado trasladado a DIARIO Bahía de Cádiz.
Así, los agentes actuantes, tras valorar la situación de riesgo por la dificultad de la zona rocosa y para evitar que los tripulantes permanecieran en esa situación por más tiempo, optaron por recurrir a la embarcación auxiliar sin motores, solo a remo para tener un mayor control de aproximación.
De este modo procedieron al rescate subiéndolos a bordo y poniendo fin a una situación que “podía haberse complicado por el estado de la mar”, se subraya desde la Guardia Civil.













