Número 5.626 – Año XXIII 18 de octubre de 2026

Cádiz CF

El Cádiz de Celades muere en Granada

¿Muere el entrenador?, ¿el nuevo proyecto propositivo?, ¿la reilusión paciente del cadismo? Un Cádiz en progresión desde hace semanas, pese a seguir en descenso, se desmoronó en Granada, cayendo 2-0 ante un rival normalillo. Y mostrándose casi por primera vez desde que comenzó la Liga, más muerto que vivo.

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  • Dilan Zárate intentándolo en un momento del partido -
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CRÓNICA JORNADA 10. El Nuevo Los Cármenes se abrió en la sobremesa del domingo al derbi andaluz entre el Granada y el Cádiz, con los de Pacheta en mitad de la tabla y los de Celades tratando de huir de la quema, confiando en el crecimiento y progresión de las últimas semanas. 

“Tenemos recursos importantes para enfrentarnos a un rival potente, pero debemos ser capaces de dar lo mejor”, apuntaba diciendo nada el técnico catalán en la previa de un partido que, por parte gaditana, presentaba en el titular la novedad de Beñat de Jesús, en detrimento del canterano Juan Díaz, y un centro del campo conformado por Doué, Zárate y Moueffek, quedándose en el banquillo Jandro Orellana, que venía siendo indiscutible.

Con más de medio millar de aficionados cadistas en las gradas se iniciaba el duelo, con el Granada más entonado, o al menos manejando con algo de criterio la pelota, aunque sin apenas crear peligro real: el primer uy llegó en el minuto 11, con un disparo lejano de Alemañ.

Los visitantes (con su equipación color ‘arena’, se ve que la amarilla estaba sin lavar), por su lado, no terminaban de encontrarse y se dedicaban básicamente a sobrevivir sin sufrir. Hasta que rondando el minuto 20 se equilibraba algo la nada sobre el verde, sin merecimientos para unos y otros.

De ahí se pasaba a una fase más entretenida. En el 26, Jorge Pascual remataba fuera una buena ocasión nazarí. Y en el otro lado, cuatro minutos después, una contra bien llevada por Vladys y Antoñito Cordero, la culminaba el jerezano sin fortuna; en la siguiente acción era el ucraniano el que lo intentaba, igualmente sin puntería; y de nuevo Antoñito ponía a prueba a Alberto Flores con un lanzamiento blandito.

Pasado el mini-arreón gaditano, el Granada daba un paso adelante y metía en su área al Cádiz durante minutos agobiantes, más por la presión y la dormilera del rival, que por ocasiones. Y sin tiempo añadido, los dos conjuntos enfilaban el túnel de vestuario, a reflexionar tras una primera mitad prescindible en la intrahistoria del fútbol.

SIN REACCIÓN, SIN ALMA

Y nada bien empezaba el segundo tiempo para los de Albert Celades, que en el 49 encajaban el 1-0 en una acción defendida sin intensidad, que remachaba desde fuera del área con un disparo raso Gumbau. Dos minutos después estaba cerca de subir el segundo gol local.

No esperaba el entrenador cadista y meneaba el banquillo dando entrada a Borja Vázquez e Izeta, por Moueffek y Antoñito. No quedaba otra que ir al ataque con todo, tal y como está el panorama. Y durante unos minutos, los gaditanos se iban arriba aunque más por inercia e ímpetu individualista que creyendo en una idea de juego: sin ideas, para ser más exactos.

En el 66 también se retiraban Beñat y Doué, entrando Juan Díaz y Jandro; y nada más hecho el cambio, el Granada marcaba casi a placer el 2-0, firmado por Jorge Pascual. Se acabó.

En el resto de este derbi solo se vio al “nuevo Cádiz propositivo” más muerto desde el inicio de la campaña, ya que incluso en anteriores choques cuesta arriba se intuía cierta reacción y detalles esperanzadores, pese al complejo panorama clasificatorio gris oscuro casi negro. Hoy, nada de nada.

Se sucedían así las acciones alocadas sin chicha ni limoná, sin fe alguna en lo colectivo. Y en el 91, Borja la estrellaba en el larguero. Pero ni marcando se hubiera diluido la sensación de decepción total entre el cadismo, que lleva semanas contenido y casi ilusionado percibiendo frescura, juventud, ganas y hasta fútbol… Sin embargo, esta enésima derrota, por la forma y el fondo, confirma un paso atrás insoportable. ¿Toca relevar a Celades? ¿El problema es el catalán?
 
Agradeciendo en varias ocasiones el desplazamiento de la afición a Los Cármenes en su comparecencia, el técnico valoró que un partido “bastante igualado hasta el gol. Creo que hemos peleado hasta el final, pero no ha podido ser. Después de una derrota, uno tiene mal cuerpo. Y el vestuario está frustrado, con la sensación de que no estamos haciendo las cosas tan mal, pero no nos llega”. Y ante la posibilidad de su cese (otra vez), divagó: “estoy mentalizado en sacar lo mejor de los jugadores, tengo buena relación con la directiva y no pierdo el tiempo en pensar por mi puesto”. ¿Muerte en Granada? DIARIO Bahía de Cádiz

CRÓNICA JORNADA 10. El Nuevo Los Cármenes se abrió en la sobremesa del domingo al derbi andaluz entre el Granada y el Cádiz, con los de Pacheta en mitad de la tabla y los de Celades tratando de huir de la quema, confiando en el crecimiento y progresión de las últimas semanas. 

“Tenemos recursos importantes para enfrentarnos a un rival potente, pero debemos ser capaces de dar lo mejor”, apuntaba diciendo nada el técnico catalán en la previa de un partido que, por parte gaditana, presentaba en el titular la novedad de Beñat de Jesús, en detrimento del canterano Juan Díaz, y un centro del campo conformado por Doué, Zárate y Moueffek, quedándose en el banquillo Jandro Orellana, que venía siendo indiscutible.

Con más de medio millar de aficionados cadistas en las gradas se iniciaba el duelo, con el Granada más entonado, o al menos manejando con algo de criterio la pelota, aunque sin apenas crear peligro real: el primer uy llegó en el minuto 11, con un disparo lejano de Alemañ.

Los visitantes (con su equipación color ‘arena’, se ve que la amarilla estaba sin lavar), por su lado, no terminaban de encontrarse y se dedicaban básicamente a sobrevivir sin sufrir. Hasta que rondando el minuto 20 se equilibraba algo la nada sobre el verde, sin merecimientos para unos y otros.

De ahí se pasaba a una fase más entretenida. En el 26, Jorge Pascual remataba fuera una buena ocasión nazarí. Y en el otro lado, cuatro minutos después, una contra bien llevada por Vladys y Antoñito Cordero, la culminaba el jerezano sin fortuna; en la siguiente acción era el ucraniano el que lo intentaba, igualmente sin puntería; y de nuevo Antoñito ponía a prueba a Alberto Flores con un lanzamiento blandito.

Pasado el mini-arreón gaditano, el Granada daba un paso adelante y metía en su área al Cádiz durante minutos agobiantes, más por la presión y la dormilera del rival, que por ocasiones. Y sin tiempo añadido, los dos conjuntos enfilaban el túnel de vestuario, a reflexionar tras una primera mitad prescindible en la intrahistoria del fútbol.

SIN REACCIÓN, SIN ALMA

Y nada bien empezaba el segundo tiempo para los de Albert Celades, que en el 49 encajaban el 1-0 en una acción defendida sin intensidad, que remachaba desde fuera del área con un disparo raso Gumbau. Dos minutos después estaba cerca de subir el segundo gol local.

No esperaba el entrenador cadista y meneaba el banquillo dando entrada a Borja Vázquez e Izeta, por Moueffek y Antoñito. No quedaba otra que ir al ataque con todo, tal y como está el panorama. Y durante unos minutos, los gaditanos se iban arriba aunque más por inercia e ímpetu individualista que creyendo en una idea de juego: sin ideas, para ser más exactos.

En el 66 también se retiraban Beñat y Doué, entrando Juan Díaz y Jandro; y nada más hecho el cambio, el Granada marcaba casi a placer el 2-0, firmado por Jorge Pascual. Se acabó.

En el resto de este derbi solo se vio al “nuevo Cádiz propositivo” más muerto desde el inicio de la campaña, ya que incluso en anteriores choques cuesta arriba se intuía cierta reacción y detalles esperanzadores, pese al complejo panorama clasificatorio gris oscuro casi negro. Hoy, nada de nada.

Se sucedían así las acciones alocadas sin chicha ni limoná, sin fe alguna en lo colectivo. Y en el 91, Borja la estrellaba en el larguero. Pero ni marcando se hubiera diluido la sensación de decepción total entre el cadismo, que lleva semanas contenido y casi ilusionado percibiendo frescura, juventud, ganas y hasta fútbol… Sin embargo, esta enésima derrota, por la forma y el fondo, confirma un paso atrás insoportable. ¿Toca relevar a Celades? ¿El problema es el catalán?
 
Agradeciendo en varias ocasiones el desplazamiento de la afición a Los Cármenes en su comparecencia, el técnico valoró que un partido “bastante igualado hasta el gol. Creo que hemos peleado hasta el final, pero no ha podido ser. Después de una derrota, uno tiene mal cuerpo. Y el vestuario está frustrado, con la sensación de que no estamos haciendo las cosas tan mal, pero no nos llega”. Y ante la posibilidad de su cese (otra vez), divagó: “estoy mentalizado en sacar lo mejor de los jugadores, tengo buena relación con la directiva y no pierdo el tiempo en pensar por mi puesto”. ¿Muerte en Granada? DIARIO Bahía de Cádiz

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