“Somos una ciudad comprometida con la movilidad sostenible y la lucha contra el cambio climático”. Con este pretexto vende el Gobierno local del PSOE en San Fernando su apuesta por ofrecer a partir de este 1 de enero de 2026 (a año y medio de las elecciones municipales de 2027) la gratuidad del transporte público colectivo para los vecinos empadronados, y puntuales visitantes y turistas.
Un bus urbano en la localidad que, comparando números de líneas, frecuencias, servicios, usuarios y coste con este mismo servicio en la vecina Cádiz (operado incluso por la misma compañía, Tranvías de Cádiz a San Fernando y Carraca), es más que básico, obsoleto e infrautilizado. En 2024, en San Fernando sus apenas dos líneas (más la extraordinaria a la playa) sumaron unos 780.000 viajeros, considerándose un récord (gracias al efecto de las bonificaciones extras en el billete), mientras en la capital se rozaron los 12,5 millones.
Pese a ello, y sin introducirse mejora alguna en líneas y frecuencias (los domingos hay que esperar hasta una hora entre bus y bus), en el último pleno de 2025, en el que se aprobó también la implantación de las Zonas de Bajas Emisiones en el centro isleño, salió adelante con los reparos de toda la oposición (que se abstuvo) el paso administrativo para hacer realidad esa gratuidad, prometida en septiembre en plena Semana Europea de la Movilidad; replicando curiosamente la propuesta lanzada desde el Ayuntamiento de El Puerto (con gobierno del PP), aunque allí no entrará en vigor hasta que se renueve la concesión del servicio.
En concreto, el PSOE aprobó en pleno la subvención a la explotación del servicio sobre el precio del billete, incluida en el presupuesto municipal para 2026. Son unos 500.000 euros más, por lo que el bus urbano le costará a todos los isleños, lo usen o no, alrededor de 2,1 millones de euros durante este nuevo ejercicio.
“NO DEBE ENTENDERSE COMO UN GASTO”
“Más coste publico sin más calidad garantizada”, es la queja del PP. A su vez, para la ultraderecha de VOX, esta medida no es más que “propaganda política y electoralista del PSOE: el autobús no va a ser gratuito, va a estar financiado íntegramente con dinero público”. Y de la misma manera, para AxSí, “esto no es movilidad sostenible, es movilidad electoral; no hay gratuidad, sino traslado del coste a todos los contribuyentes, también para los que no usan el bus”.
Mientras, el Gobierno local liderado por Patricia Cavada argumenta que con esta gratuidad pretende “potenciar el transporte público y situarlo en el centro de la nueva estrategia de movilidad urbana; queremos que las familias, los jóvenes, los mayores y cualquier vecino tengan el autobús como primera opción para desplazarse por la ciudad”.
“La medida no debe entenderse como un gasto, sino como una inversión en bienestar, sostenibilidad y equidad social. Este cambio no tendrá un impacto significativo en las arcas municipales, pero sí lo tendrá en la vida de miles de vecinos, que podrán moverse con mayor facilidad, reducir su dependencia del coche y contribuir a una ciudad con menos emisiones y más espacios para las personas”, sostiene el Ejecutivo socialista.
A la vez que, en la información trasladada meses atrás a DIARIO Bahía de Cádiz reconoce que históricamente en La Isla el bus urbano “no llega a alcanzar un número muy significativo de personas usuarias”, aunque lo justifica no por sus limitadas líneas regulares, sino por ser “una ciudad compacta, peatonal y cómoda para caminar que además cuenta con facilidades para el aparcamiento gratuito”.
CIFRA RÉCORD EN 2024 GRACIAS A LOS PRECIOS REDUCIDOS
Las contadas líneas de bus urbano que existen en la localidad desde que la obra del tranvía peatonalizó la calle Real, son las mismas: la línea 1, entre Bahía Sur y la Casería de Ossio; y la línea 2, entre Gallineras y la Bazán, pasando por Camposoto y León Herrero; además de la extraordinaria en temporada de playa para acceder a Camposoto. La línea circular que llegaron a plantear años atrás desde la federación de vecinos o desde Podemos, sigue en el limbo.
A lo largo de 2024, sumó más de 780.000 usuarios, una cifra récord pero algo engañosa por las bonificaciones extra para viajeros recurrentes que se aplican desde mediados de 2022, y que poco a poco se van retirando.
El billete ordinario seguía fijado el pasado año en 1,10 euros (no se ha tocado desde 2008), aunque la gran mayoría de sus usuarios fieles ya usaba la tarjeta del Consorcio y el bonobús propio.
¿Y LAS NUEVAS MARQUESINAS?
En paralelo, desde principios de 2023 el Gobierno de Cavada viene anunciando reiteradamente la renovación de todas las marquesinas de bus por otras accesibles “con pequeños jardines en las cubiertas que absorberán emisiones de CO2”.
El contrato se adjudicó por fin el pasado junio por casi 800.000 euros, y en septiembre se aseguró que el prototipo mejorado de estas estructuras “únicas” para San Fernando ya se estaban fabricando, y que se comenzarían a instalar de forma progresiva “en los próximos meses”. Hoy día todavía no se ha colocado ninguna.
Y sí, la “gratuidad” del transporte público es un aliciente siempre para su uso, pero sin reorganizar y potenciar sus líneas y frecuencias, ¿de verdad va a aumentar la pobre demanda de forma notable y a retirar coches de las calles cuando el problema de fondo es que hoy no resulta un servicio verdaderamente útil?












