La Universidad de Cádiz y el Ayuntamiento de San Fernando firmaron hace casi un año un convenio para el desarrollo de un proyecto alrededor de uno de los grandes enigmas de la arqueología; centrado en la búsqueda del legendario templo fenicio de Melkart, divinidad más tarde asociada con Hércules.
Tradicionalmente, se ha situado en el islote de Sancti Petri (que comparten La Isla y Chiclana). Sin embargo, investigaciones recientes han abierto una nueva línea de estudio. A partir de datos del Instituto Geográfico Nacional y de análisis sobre la evolución del nivel del mar en el siglo IX a.C., la hipótesis plantea que el Cerro de los Mártires podría haber sido el lugar donde se levantaba el santuario.
En este contexto, de partida se contempló la exploración de diversas localizaciones con potencial arqueológico, como el Cerro, Camposoto y el propio islote de Sancti Petri, con el objetivo de arrojar luz sobre “uno de los referentes patrimoniales más enigmáticos del Mediterráneo occidental”.
Unos sondeos que podrían dar sus primeras conclusiones este verano, aunque con posibilidad de seguir ampliando los estudios, habida cuenta de la importancia de los hallazgos que podrían obtenerse.
Precisamente, en el marco de estas investigaciones, la alcaldesa Patricia Cavada, ha visitado estos días los trabajos que se están desarrollando sobre el terreno acompañada por su concejala de Cultura, Pepa Pacheco, y por el equipo científico responsable.
DOS EQUIPOS DE PRIMER NIVEL
La iniciativa reúne a dos equipos técnicos distintos procedentes de la Universidad de Cádiz y de la Universidad de Córdoba, lo que permite que la información obtenida “se complemente y contraste mutuamente”. Algo que le da mayor relevancia al proyecto, según los propios investigadores.
En la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz se incide en que este trabajo coordinado aporta una mayor solidez científica a las investigaciones y permite obtener resultados más precisos en la localización de posibles estructuras arqueológicas.
Los dos sistemas utilizados (tecnología avanzada de geodetección no invasiva) emiten impulsos sobre la tierra, uno magnéticos y otra eléctrico para poder extraer la información del subsuelo sin necesidad de realizar ningún tipo de intervención. Así, se generan modelos tridimensionales del terreno que permiten identificar posibles estructuras enterradas y detectar diferencias entre materiales como sillería, muros de ladrillo o restos constructivos.
Este trabajo requiere posteriormente una labor de interpretación científica para determinar la naturaleza de las anomalías detectadas. Y toda la información recopilada es procesada y analizada a través de un avanzado Sistema de Información Geográfica (GIS), que permite integrar los datos arqueológicos, históricos y geográficos obtenidos durante las investigaciones.
Tanto en el islote como en el acuartelamiento de Camposoto (una amplia zona situada junto a la ermita del Cerro) ya han concluido los trabajos, aunque no descartan volver sobre el terreno para contrastar datos de manera puntual.
Liderando los equipos están Antonio Monterroso Checa, profesor de la UCO y responsable de la unidad de investigación Patricia, especializada en patrimonio y arqueología; y Lázaro Lagóstena, catedrático de la UCA y experto en teledetección aplicada a la investigación arqueológica.
¿DÓNDE QUEDA AD HERCULEM?
La investigación no se limita únicamente a la posible localización del templo. Y es que alrededor de estos grandes santuarios solía desarrollarse un pequeño asentamiento o aldea asociado al culto. En este caso, las fuentes históricas mencionan el enclave denominado Ad Herculem, que podría corresponder con el entorno que actualmente se investiga en el Cerro de los Mártires.
Las guías romanas que describían la Vía Augusta situaban el templo de Hércules. a doce millas romanas de la antigua Gades, lo que coincide geográficamente tanto con el entorno del puente Zuazo, conocido en época romana como Ad Pontum. No obstante, también se indica la zona del Cerro como a doce millas como la primera parada antes de llegar a Gades, dentro de la vía Heráclea, lo que hace indicar la existencia de un asentamiento, con el nombre, citado anteriormente, Ad Herculem.
Además, estos dos topónimos responden a la configuración paleotopográfica de San Fernando, que en la antigüedad estaba formada por dos islas que con el paso del tiempo terminaron uniéndose en una sola. Esta disposición del territorio dio lugar a la existencia de distintos promontorios o elevaciones que marcaron la denominación. Estos datos históricos están sirviendo como base para orientar las nuevas líneas de investigación.
“OPORTUNIDAD ÚNICA PARA LA HISTORIA Y PARA SAN FERNANDO”
Durante su visita, la alcaldesa socialista ha destacado otra vez la relevancia histórica y científica de este proyecto, subrayando que “San Fernando tiene una oportunidad única de avanzar en el conocimiento de uno de los grandes enigmas de la arqueología del Mediterráneo occidental”.
“La búsqueda del templo de Hércules es uno de los retos arqueológicos más relevantes del momento, con el potencial de situar a San Fernando en el mapa internacional de la investigación histórica y arqueológica”, recalcaba Cavada.
Y más allá de tratar de localizar dónde estuvo este mítico templo, se defiende que este proyecto tiene “una clara dimensión patrimonial, turística y de identidad local”. La iniciativa “pretende poner en valor el extraordinario legado histórico de San Fernando y contribuir a su difusión mediante diversas acciones de divulgación”.
Entre ellas se incluyen la creación de contenidos digitales, exposiciones, presencia en redes sociales, la elaboración de materiales didácticos o charlas en centros educativos.
En concreto, “en unas semanas” se inaugurará en el espacio expositivo El Patio de Real63 una muestra con el trabajo de campo, donde se podrá ver algunos de los resultados de las investigaciones. De igual forma, se desarrollará un Sistema de Información Geográfica basado en la carta arqueológica de San Fernando y en estudios sobre los cultos de Melkart-Heracles-Hércules, divinidades de enorme relevancia en la historia religiosa y cultural del Mediterráneo antiguo.














