El Ayuntamiento de San Fernando sigue vendiendo por capítulos el que llama “proyecto estratégico para la transformación de la ciudad”, el futuro parque metropolitano de La Magdalena.
Una gafada actuación que se inició allá por 2022 (entonces presupuestada en unos 7 millones de euros), pero que se paralizó al poco de empezar por problemas con el terreno, y que tras una revisión del proyecto, discrepancias con la primera adjudicataria, una nueva licitación… se retomó por fin durante el verano de 2025 (con sobrecoste, elevándose a más de 12 millones). Y para más inri, ya se ha dejado caer que los últimos temporales invernales van a demorar algo más la ejecución, prevista en el contrato en 12 meses.
En ocasiones anteriores el Gobierno local de Cavada ha puesto el foco en el mobiliario y la iluminación (bancos y papeleras de tipo inglés y 250 farolas clásicas), en los elementos infantiles (cuatro zonas de juego y una de ellas tematizada con un gran barco inspirado en Elcano) o en el denominado ‘El Astillero’, una nave que funcionará para acoger conciertos, exposiciones o convenciones, “una auténtica fábrica de cultura, creatividad y eventos”, que además durante la feria se transformará en caseta municipal.
Y ahora la toca el turno a cuantificar el número exacto de arbolado que poblará el día de mañana La Magdalena: “alrededor de 1.500 árboles y 2.500 arbustos, reforzando de forma notable la masa verde de San Fernando”. Además, se apostilla que “preferimos esperar al momento idóneo para plantar, porque estamos hablando de un parque pensado para perdurar generaciones”. Sólo para este apartado se reservan 2,6 millones del presupuesto total.
Así, en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, se subraya que el proyecto paisajístico ha seguido como criterios el mantener las especies existentes de mayor porte “siempre que sea posible”, trasplantando aquellas que, estando en buen estado, no puedan permanecer en su ubicación original; crear amplias zonas de sombra; generar barreras vegetales frente al viento con especies adaptadas a las condiciones litorales; y aplicar criterios estéticos que “den lugar a espacios agradables y coherentes”.
ALREDEDOR DE 4.000 PLANTAS
En total, este parque metropolitano con vistas al puente Zuazo que cada julio volverá a ser recinto ferial, y que en su borde con el caño espera contar con locales de hostelería, contará unas 4.000 plantas, entre árboles existentes y de nueva plantación, coníferas, palmeras, arbustos y especies tapizantes.
El nuevo arbolado incluirá más de 170 árboles caducos, como almez y paraíso. A ellos se suman más de 530 árboles perennes, entre los que destacan jacarandas, ficus gigantes, eucaliptos de flor roja y árboles de hierro. Y nueve coníferas, principalmente araucarias, reforzarán la estructura vertical del conjunto.
Especial protagonismo tendrán las más de 250 palmeras, seleccionadas tanto por su resistencia a la salinidad y a las condiciones costeras como por su valor paisajístico e identitario. Su presencia, se firma, “aportará verticalidad, ritmo y una imagen reconocible, generando sombra ligera y permeable sin bloquear visuales”.
Igualmente sobre el papel se contemplan casi 2.500 arbustos (distintas variedades de adelfas, buganvillas, azahar y jazmín estrella) que estructurarán recorridos, delimitarán espacios y aportarán color y floración prolongada. Y cerca de 500 especies tapizantes como lantanas, jazmín azul y uña de gato, fundamentales para proteger el suelo, reducir la erosión y optimizar el mantenimiento.
La vegetación se organizará en bandas longitudinales paralelas al paseo del caño y a la avenida San Juan Bosco, así como en torno a diferentes zonas de estancia. Y las praderas ocuparán especialmente las zonas previstas para la instalación de casetas durante la feria.
“UN PULMÓN PARA TODA LA BAHÍA DE CÁDIZ”
Desde el punto de vista ambiental, se remarca, la plantación arbórea constituye el principal soporte estructural del parque: “los árboles capturan dióxido de carbono y partículas en suspensión, regulan la temperatura mediante sombra y evapotranspiración y mitigan el efecto isla de calor. Las coníferas refuerzan la función cortaviento y la estabilidad visual; las palmeras aportan identidad y adaptación costera; los arbustos incrementan la biodiversidad y favorecen la presencia de polinizadores; y las tapizantes estabilizan el suelo y mejoran el microclima inmediato”.
Asimismo, este proyecto contempla también un sistema de riego diseñado para adaptarse al incremento de superficie de césped. Se ha optado por riego por aspersión en praderas, mientras las zonas de arbustos y tapizantes se regarán por goteo, sistema que podría admitir en el futuro el uso de aguas regeneradas.
En definitiva, con este parque de La Magdalena, La Isla ganará casi diez hectáreas de zonas verdes “estructuradas bajo criterios técnicos, ambientales y paisajísticos” que aspiran a ser “un pulmón para toda la Bahía de Cádiz”.
A colación, la alcaldesa Patricia Cavada sentencia que “este parque no es una actuación aislada, es una pieza clave en la estrategia de ciudad sostenible”. A su juicio, La Magdalena “será un espacio de convivencia, salud y bienestar, un lugar para pasear, hacer deporte, celebrar nuestras fiestas y, sobre todo, disfrutar del entorno natural privilegiado que tiene San Fernando”.













